Tomógrafos computarizados de alta gama, adquiridos para fortalecer el diagnóstico médico en dos de los principales hospitales de Lima, terminaron convirtiéndose en un riesgo para la salud de pacientes y personal asistencial. Así lo advierte un informe de la Contraloría, que identificó serias deficiencias técnicas en equipos instalados en los hospitales Rebagliati y Almenara, además de un perjuicio económico que supera los S/ 12 millones.
La Contraloría General de la República evidenció que funcionarios y servidores de los hospitales Hospital Edgardo Rebagliati Martins y Hospital Guillermo Almenara Irigoyen aprobaron la recepción, instalación y pruebas operativas de dos tomógrafos computarizados que no cumplían con las especificaciones técnicas establecidas en el contrato ni con las características ofertadas por el proveedor.
De acuerdo con los informes de auditoría, que evaluaron el período comprendido entre el 1 de enero de 2019 y el 31 de diciembre de 2022, estas irregularidades generaron riesgos para la seguridad radiológica de pacientes y personal de salud, afectaron la atención médica y ocasionaron un perjuicio económico de S/ 12 319 369.
Diez involucrados con presunta responsabilidad penal
Los informes de control identifican a diez personas con presunta responsabilidad penal: siete continúan laborando en los establecimientos de salud y tres ya no mantienen vínculo contractual. Las actas de conformidad que suscribieron sirvieron como sustento para la recepción de los equipos en ambos hospitales, pese a las deficiencias detectadas posteriormente.
Riesgos por radiación y diagnósticos poco confiables
El uso de tomógrafos que incumplen los estándares técnicos expuso innecesariamente a pacientes y personal asistencial a los riesgos derivados de la radiación ionizante, que —según advierte la Organización Mundial de la Salud— puede afectar órganos y tejidos dependiendo de la dosis recibida.
Pero el impacto no se limitó a la seguridad radiológica. La Contraloría señaló que estas deficiencias también comprometieron la operación segura y continua de los equipos, así como la confiabilidad de los diagnósticos médicos, afectando directamente la calidad de la atención a los usuarios.
Actualmente, el tomógrafo del hospital Rebagliati continúa en funcionamiento, mientras que el del hospital Almenara permanece inoperativo desde agosto de 2025. Los equipos fueron recibidos en setiembre de 2020 y enero de 2021, respectivamente.
Falta de blindaje y autorizaciones obligatorias
Durante una visita de supervisión realizada en noviembre del año pasado, la comisión de control verificó que no existe sustento técnico que acredite que las salas de tomografía de ambos hospitales cuenten con el blindaje radiológico requerido, a pesar de que por esos ambientes circulan trabajadores asistenciales y pacientes.
Asimismo, se constató la ausencia de documentos que demuestren que, al momento de la recepción de los tomógrafos, el contratista contaba con las autorizaciones del Instituto Peruano de Energía Nuclear, indispensables para garantizar el uso de estos equipos bajo estándares de seguridad, calibración y control dosimétrico.
Deficiencias técnicas que agravaron el riesgo
La auditoría también detectó que no se instalaron dispositivos de protección eléctrica, alarmas de temperatura ni sistemas adecuados de renovación de aire. Estas omisiones comprometieron la estabilidad y continuidad operativa de los tomógrafos, incrementando el riesgo de fallas súbitas, interrupciones durante los exámenes y la repetición de estudios, lo que implica una mayor exposición del paciente a la radiación y un deterioro de la calidad diagnóstica.
Además, los equipos no fueron plenamente integrados al entorno tecnológico hospitalario ni operaron con funcionalidades esenciales. Por ejemplo, la falta de la herramienta de “fusión de imágenes” redujo de manera significativa la capacidad diagnóstica para detectar con precisión enfermedades como cáncer, afecciones cardiacas y cerebrales, así como la correcta localización y distribución de tumores.
Otro de los hallazgos señala que los tomógrafos no cumplieron con las características de marca, modelo y país de origen ofrecidas en el contrato. Los monitores de la consola de adquisición, de post procesamiento y de la mesa de pacientes, que debían ser de origen estadounidense, resultaron ser de procedencia china.