El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) presentó el Libro Anual de Recursos de Hidrocarburos 2024 con resultados que confirman un escenario crítico para el sector gasífero peruano.
El informe oficial muestra una disminución alarmante y sostenida en las reservas probadas de gas natural, un retroceso en los líquidos de gas natural (LGN) y una caída general en los principales indicadores de reposición y autonomía.
De acuerdo con el Gobierno peruano, esta situación pone en riesgo la sostenibilidad energética del país en el mediano plazo, con serios estragos para la demanda doméstica.
Reservas de gas natural: caída acelerada y sin reemplazo
Los factores de recuperación en gas natural -responsable de casi la mitad de la generación eléctrica del país- muestran una eficiencia del 39,8% actual y un 82,6% final, mientras que en LGN la recuperación es de 40,7% actualmente y 67,9% proyectado al final del ciclo.
A pesar de estos valores relativamente altos en gas, la falta de incorporación de nuevas reservas y el agotamiento de los yacimientos principales anulan los beneficios de estos indicadores.
Así, las reservas probadas de gas natural cerraron 2024 en 7.133 billones de pies cúbicos (BCF), una baja de 743 millones de pies cúbicos (-9,5%) respecto al año anterior, profundizando la tendencia negativa que se arrastra desde 2013.
El volumen producido durante el año, la escasa reposición y la actualización a la baja en los modelos de los lotes clave (56, 57 y 88) explican el descenso. El 96 % de las reservas permanece concentrado en Camisea, lo que expone a todo el sistema a riesgos técnicos, sociales o contractuales en esa zona.
Solo queda gas para unos 13 años, según el MINEM
Al cierre de 2024, las reservas probables de gas natural alcanzaron 1,361 billones de pies cúbicos, lo que representó un aumento de 142 millones de pies cúbicos respecto a 2023.
De acuerdo con el MINEM, que recoge cifras oficiales de PERUPETRO, las reservas posibles sumaron 1,428 billones de pies cúbicos, con un incremento de 181 millones de pies cúbicos.
Sin embargo, estos crecimientos en las reservas menos seguras no son suficientes para contrarrestar la caída en las reservas probadas, que son las únicas realmente disponibles para extracción inmediata.
Líquidos de gas natural: descenso sin freno
El panorama de los líquidos de gas natural es igualmente preocupante. Las reservas probadas de LGN sumaron 312 millones 600.000 barriles, una reducción de 35 millones 900.000 barriles (-10,3%) respecto a 2023. Los recursos contingentes cayeron 14,1% y los recursos prospectivos, 10%.
El IMR de LGN fue de -10,3%, mientras que el IRR se ubicó en -0,26. La autonomía de reservas apenas alcanza los 8,4 años. La ausencia de proyectos exploratorios y la caída de la “riqueza de gas húmedo” en Camisea agravan el escenario.
Las reservas probables de LGN sumaron 68 millones 500.000 barriles, lo que significó un aumento de apenas 970.000 barriles frente al año anterior. Las reservas posibles alcanzaron 69 millones 200.000 barriles, un incremento de 8 millones 800.000 barriles. Los recursos prospectivos totales de LGN fueron de 475 millones de barriles, una baja de 10% respecto a 2023.
Colapso en la exploración y concentración del riesgo
El informe revela que la actividad exploratoria atraviesa uno de los momentos más bajos de la historia reciente. El número de contratos de exploración descendió de 41 en 2015 a apenas 5 en 2024.
Esta drástica reducción limita la capacidad futura de descubrimiento y reposición de reservas, y compromete la sostenibilidad del sistema energético nacional. Además, el 96 % del gas está concentrado en Camisea -que lleva el recurso a través del ducto de TGP, empresa que busca una adenda con el Estado peruano-, lo que incrementa la vulnerabilidad ante cualquier conflicto o contingencia en esa cuenca.
El país cuenta con reservas y recursos prospectivos significativos: 35.693 millones de barriles de hidrocarburos líquidos (petróleo más LGN) y 46,2 billones de pies cúbicos de gas natural.
Sin embargo, la mayoría de este potencial permanece en áreas aún no desarrolladas o en categorías de menor certeza, lo que limita su impacto inmediato en la seguridad energética.
Producción insuficiente y reposición negativa
La producción anual de gas natural fue de 499 millones de pies cúbicos, pero la reposición resulta insuficiente para compensar la extracción. El IRR negativo muestra que el país no logra incorporar nuevas reservas al ritmo que exige el consumo nacional. En LGN, la situación es similar, con una producción anual de 28 millones 600.000 barriles y ningún nuevo proyecto relevante a la vista.
El índice de autonomía de reservas de gas natural bajó a 13,6 años y el de recursos a 19,5 años. Para líquidos de gas natural, la autonomía es aún más baja: 8,4 años en reservas y 12,3 años en recursos. Estas cifras reflejan el acelerado agotamiento de los yacimientos y la falta de nuevos proyectos que puedan revertir la tendencia descendente.
Recursos bloqueados y áreas sin operar
Existen 146 áreas no operadas con potencial hidrocarburífero, pero sin contratos ni avance efectivo. Muchos recursos contingentes permanecen sin desarrollo por conflictos sociales, ambientales y ausencia de permisos, destacando casos como el bloque Candamo, con hallazgos desde 1999 que siguen sin explotación comercial.
El inventario nacional de recursos prospectivos se calcula en 35.171 millones 900.000 barriles de petróleo, 521 millones 400.000 barriles de LGN y 46,2 billones de pies cúbicos de gas natural. A pesar del tamaño de este portafolio, las restricciones regulatorias, sociales y ambientales han impedido convertir estos volúmenes en reservas probadas y en producción efectiva.
La cuenca de Madre de Dios encierra uno de los mayores potenciales gasíferos no desarrollados del país, especialmente en el área de Candamo. Actualmente, el Ministerio de Energía y Minas busca resolver la controversia con el Ministerio del Ambiente para habilitar la exploración en esta zona.
La falta de acuerdo y las restricciones vigentes han impedido acceder a recursos descubiertos desde hace más de dos décadas, en un contexto donde la urgencia de nuevos proyectos es cada vez mayor para evitar el colapso de la oferta nacional de gas.
¿Y cómo se mantienen las reservas de petróleo?
A diferencia del gas, el petróleo mostró cierta recuperación en 2024. Las reservas probadas alcanzaron 367 millones 600.000 barriles, un aumento de 42 millones 700.000 barriles (+13,1%) respecto a 2023, debido al reinicio de actividades en el Lote 8 y la expansión en el Lote 95.
El índice de movimiento de reservas (IMR) fue positivo, situándose en 13,1%, y el índice de reposición de reservas (IRR) llegó a 3,87. La producción anual sumó 15 millones 100.000 barriles y la autonomía de reservas de petróleo fue de 18,9 años.
El factor de recuperación actual se ubicó en 12,4%, con un final estimado en 14,5%. Aunque estas cifras no alcanzan los promedios internacionales, sí reflejan una mejora frente al panorama general del sector hidrocarburos en el país.