La escena ocurrió frente a miles de personas, pero el intercambio tuvo un tono cercano. Una pareja joven, ella de 23 años y él de 25, se acercó al Papa León XIV con una petición directa: “Santo Padre, un consejo para ser un matrimonio santo”. La pregunta, breve y concreta, encontró una respuesta igual de clara.
El pontífice no recurrió a discursos largos. Su recomendación se concentró en cinco acciones cotidianas: “Rezar, escuchar, dialogar, confiar en Dios y no peleen”, señaló. El momento quedó registrado en video y circuló con rapidez en redes sociales, donde superó los 13 mil “likes” en pocas horas.
No fue un gesto aislado. En distintos encuentros con recién casados, el Papa León XIV insistió en la importancia de la oración compartida y el diálogo sincero. En cada ocasión, el mensaje giró en torno a la vida diaria, a las pequeñas decisiones que sostienen la convivencia y a la fe como guía constante.
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“Rezar juntos todos los días”
Días después de su boda, Cole y Anna Stevens, una pareja estadounidense, vivieron una experiencia similar. Se casaron en la Catedral de San Pablo, en Birmingham, Alabama, y cuatro días más tarde asistieron a una audiencia general en Roma, el 11 de junio. Bajo el sol de la Plaza de San Pedro, formaron parte de las cerca de 65 parejas que acudieron para recibir la bendición destinada a los “sposi novelli”, ofrecida a quienes contrajeron matrimonio en los seis meses previos.
Vestidos con sus trajes de boda y sin certeza de poder saludar al pontífice, esperaron desde temprano. “Rezamos un rosario mientras esperábamos que comenzara la audiencia, porque estábamos en la plaza desde las 8 a.m. Y la pregunta que vino a mi corazón mientras rezábamos fue: ¿cómo podemos profundizar nuestra fe y nuestra vida de oración dentro del matrimonio?”, contó Cole.
Cuando lograron acercarse, el Papa respondió en inglés con una orientación práctica: “Ante todo, es muy importante ir despacio y encontrar el estilo de oración que funcione para ustedes y su espiritualidad”. Luego compartió una referencia personal: “Mis padres rezaron el rosario juntos toda su vida, todos los días. Siempre sentí que fui bendecido por su amor mutuo y por su fe en Dios… Es algo maravilloso”.
Anna recordó la forma en que el pontífice respondió. “No había prisa en su voz. No miraba a su alrededor… Estaba completamente concentrado en la pregunta de Cole y en cómo podía responderla lo mejor posible”, relató. Tras el intercambio, pidieron una bendición especial. “Luego le pedimos su bendición personal, y él nos la dio… impuso sus manos sobre nosotros y nos bendijo”. Según Anna, el Papa “nos encomendó a la Sagrada Familia y rezó para que la Sagrada Familia nos protegiera, nos guiara y nos acompañara”.
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Sin que el pontífice lo supiera, Cole llevaba una reliquia vinculada a la Sagrada Familia cuando recibieron la bendición, un detalle que la pareja interpretó como significativo dentro de su historia matrimonial.
No dormir enojados
En otro contexto y en encuentros distintos, el papa Francisco también ofreció orientaciones a matrimonios jóvenes. En una de esas ocasiones, lo primero que preguntó a una pareja fue si ya se habían peleado. Entre sonrisas nerviosas, respondieron: “Llevamos seis años de novios (…)”, lo que dejaba entrever que los desacuerdos no les resultaban extraños.
Francisco abordó el tema sin dramatismo. Reconoció que el conflicto puede aparecer en la convivencia, pero marcó un límite claro respecto a su duración. “Peléense todo lo que quieran, con tal de que hagan las paces antes de que termine el día. Nunca se vayan a dormir peleados. El día tiene que terminar en paz”.
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Tanto en las palabras de León XIV como en las de Francisco, el mensaje gira en torno a acciones concretas: rezar juntos, dialogar, escuchar, confiar en Dios y cerrar cada jornada en paz. Consejos dirigidos a parejas que comienzan su camino y buscan una guía clara para sostener un matrimonio duradero y feliz.