El reconocimiento del patrimonio bibliográfico suele pasar por procesos administrativos que, fuera del ámbito cultural, reciben escasa atención pública. Sin embargo, detrás de cada resolución se define qué obras formarán parte del acervo protegido del país y bajo qué criterios se preservará su valor para futuras investigaciones. En ese marco, el Ministerio de Cultura formalizó una nueva declaratoria que involucra documentos clave de la producción intelectual peruana del siglo XX.
La decisión se centra en un conjunto específico de libros y poemas que, además de su contenido literario, cumplen una función documental para la historia social y cultural de Lima. Se trata de ejemplares custodiados por la Biblioteca Nacional del Perú, institución que cumple un rol central en la identificación y valoración de bienes bibliográficos con relevancia histórica.
Mediante la Resolución Viceministerial N.° 000028-2026-VMPCIC/MC, el Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales declaró Patrimonio Cultural de la Nación a diez unidades bibliográficas de cinco títulos producidos entre 1921 y 1943 por José Gálvez Barrenechea. El documento precisa que estos ejemplares pertenecen a la Biblioteca Nacional del Perú y forman parte de su patrimonio bibliográfico documental.
La resolución recuerda que la Ley N.° 28296 establece que integran el Patrimonio Cultural de la Nación los bienes muebles, entre ellos “los documentos bibliográficos o de archivo y testimonios de valor histórico”. Además, señala que la Ley N.° 29565 otorga al Ministerio de Cultura la competencia exclusiva para realizar este tipo de declaratorias, función que recae de manera directa en el Viceministerio correspondiente.
El proceso se inició con el Oficio N.° 000008-2026-BNP-J, mediante el cual la Jefatura Institucional de la Biblioteca Nacional del Perú remitió la propuesta de declaratoria. A ello se sumaron informes especializados de la Unidad Funcional de Valoración y Defensa del Patrimonio Bibliográfico Documental y de la Dirección de Protección de las Colecciones, que recomendaron de forma expresa la inclusión de estas obras en el registro patrimonial.
José Gálvez Barrenechea y su producción intelectual
José Gálvez Barrenechea (1885-1957) figura como uno de los representantes más reconocidos de la generación del 900. La resolución lo describe como “poeta, ensayista y catedrático universitario”, con una obra que destaca por la prosa narrativa y la composición poética vinculada a la ciudad de Lima. El documento señala que su trabajo literario mantiene una relación directa con el periodismo y la actividad política, lo que amplía su valor como fuente histórica.
Las diez unidades bibliográficas declaradas patrimonio corresponden a cinco títulos agrupados en dos géneros. En prosa narrativa se incluyen Una Lima que se va: crónicas evocativas (1921), Nuestra pequeña historia en sus tres series (1929, 1930 y 1931), Estampas limeñas (1935) y Calles de Lima y meses del año (1943). En el ámbito poético se incorpora A Lima: Canto Jubilar (1936).
Según el texto oficial, estas obras resultan relevantes porque “ofrecen una visión panorámica de la evolución de la ciudad de Lima a lo largo del tiempo”, con énfasis en prácticas sociales, costumbres urbanas y referencias históricas que permiten reconstruir el contexto cultural de finales del siglo XIX e inicios del XX.
Valor histórico, literario y material de los ejemplares
La resolución destaca que el valor de estos libros no se limita a su contenido. Desde el punto de vista histórico, los textos funcionan como fuentes para la investigación social y cultural, al registrar una mirada local y vivencial del autor sobre la capital peruana. En relación con la obra poética, se destaca que A Lima: Canto Jubilar posee “valor intelectual para la cultura peruana” y cumple un rol relevante en la preservación de la memoria colectiva.
El documento también recuerda que este poema se vincula con la conmemoración de los 400 años de la fundación de Lima y que el propio José Gálvez Barrenechea lo recitó durante la Velada Oficial del Centenario, en enero de 1935, hecho que refuerza su importancia como testimonio histórico.
En términos materiales, las diez unidades bibliográficas presentan características singulares que las diferencian de otros ejemplares. La resolución indica que su estado, procedencia y conservación las convierten en bienes culturales únicos, más aún porque forman parte de colecciones particulares de intelectuales peruanos y peruanistas, hoy bajo custodia de la Biblioteca Nacional del Perú.