El domingo 25 de enero de 2026 no fue una fecha más en el calendario: fue el día en que una generación completa cerró un círculo emocional que llevaba más de veinte años abierto. Desde diciembre, el fanatismo por la banda liderada por Gerard Way se respiraba en las calles de la capital. Gente acampando en los exteriores del Estadio Nacional, camisetas negras reapareciendo del fondo del clóset, símbolos, parches, delineador corrido y playlists compartidas como ritual previo. My Chemical Romance llegaba por primera —y probablemente única— vez al Perú, y Lima estaba lista.
Miles de asistentes, en su mayoría superando los 30 años, hicieron realidad un sueño que parecía imposible cuando eran adolescentes. Porque My Chemical Romance no es solo una banda: fue un refugio emocional para muchos.
El Estadio Nacional se transformó desde temprano en un santuario oscuro. Fans de todas las edades —familias enteras, parejas, grupos de amigos que crecieron juntos— compartían la misma ansiedad. Algunos habían esperado desde la madrugada para asegurar un lugar lo más cerca posible del escenario. Querían ver de cerca a Gerard Way, Frank Iero, Ray Toro y Mikey Way: nombres que marcaron una generación y que, por fin, pisaban suelo peruano.
En redes sociales, las horas previas al show se documentaban como una cuenta regresiva colectiva. A las 9:00 p. m. en punto, sin retrasos ni preámbulos innecesarios, comenzó el primer acto de My Chemical Romance. Y quedó claro desde el inicio que no sería un concierto convencional. La banda presentó un espectáculo teatral, dramático y profundamente emotivo, construido como una obra en actos que se extendió por casi tres horas.
La gira, concebida para celebrar los 20 años de The Black Parade (2006), llevó al público a Sankem, una ciudad ficticia y distópica creada para la narrativa del show. Un mundo colapsado, en ruinas, donde los integrantes de la banda aparecían como sobrevivientes. No era solo música: era puesta en escena, relato, identidad.
El viaje arrancó con The End., enlazado de forma perfecta con Dead!, dos canciones que funcionan como una sola declaración de principios. A partir de ahí, el estadio explotó. Welcome to the Black Parade, The Sharpest Lives, I Don’t Love You, Famous Last Words e I’m Not Okay (I Promise) provocaron el descontrol absoluto: pogos, saltos sincronizados, gritos catárticos y bengalas que parecían dialogar con la pirotecnia del escenario.
Hacia el final, el ambiente cambió. Gerard Way tomó la palabra y señaló que no había mejor lugar que Lima para interpretar una de las canciones más personales y emocionalmente cargadas de su carrera. Pidió al público que gritara con él, que cantara sin miedo. Entonces comenzó Helena.
El estadio se volvió silencio y coro a la vez. Helena es una canción sobre el duelo íntimo y la culpa que acompaña a la pérdida de un ser querido. Gerard la escribió como homenaje a su abuela, Elena Lee Rush, y en vivo se sientió como una herida abierta.
Musicalmente, la canción combina tristeza, rabia y catarsis. No idealiza la muerte; la enfrenta. Y esa honestidad brutal es lo que conecta con miles de personas, incluso dos décadas después.
Al terminar el show, Lima supo que había sido testigo de algo irrepetible. En TikTok y otras plataformas comenzaron a circular imágenes de principio a fin: lágrimas, abrazos, gritos, sonrisas cansadas. Perú marcó un check definitivo en la lista de conciertos más esperados y se posicionó como uno de los espectáculos más memorables del 2026.
The Hives, el grupo telonero de la noche
Para calentar al público peruano, The Hives fue el acto de apertura del tour Long Live The Black Parade. Y no defraudaron. Pelle Almqvist se adueñó de la previa con una energía arrolladora y una conexión inmediata con el público, hablando en español y rompiendo la barrera del escenario al bajar a la cancha para sentir el calor de los asistentes.
Con atuendos cubiertos de luces y una actitud provocadora, la banda sueca consiguió algo poco común: que casi nadie levantara el celular. Pelle pidió aplausos, saltos y entrega total; el público entendió el mensaje y respondió sin dudar.