Las lluvias intensas que se registran en la región Cusco desde los primeros días del año modificaron la rutina diaria en uno de los territorios con mayor concentración de patrimonio cultural del país. El incremento sostenido de las precipitaciones colocó bajo observación permanente a parques arqueológicos, caminos ancestrales y espacios turísticos que reciben miles de visitantes cada semana.
En este escenario, las autoridades culturales activaron protocolos de vigilancia que buscan anticiparse a posibles daños en estructuras prehispánicas y, al mismo tiempo, reducir riesgos para turistas y trabajadores. La temporada de lluvias, conocida por su impacto en zonas altoandinas, exige una coordinación constante entre especialistas, personal técnico y equipos de respuesta rápida.
La medida responde a un contexto más amplio marcado por el estado de emergencia vigente en diversos distritos y provincias cusqueñas. La continuidad de las precipitaciones elevó el nivel de alerta institucional y obligó a reforzar tareas de monitoreo que ya se ejecutaban en años anteriores, ahora bajo un esquema más estricto.
El anuncio oficial de alerta máxima coloca en primer plano la relación entre clima extremo, turismo y conservación del patrimonio. Los sitios arqueológicos, además de su valor histórico, funcionan como espacios abiertos expuestos a la erosión, deslizamientos y filtraciones que suelen intensificarse durante estos meses.
Vigilancia activa ante riesgo climático
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco informó que el personal de vigilancia, conservación y especialistas multidisciplinarios permanece en estado de vigilancia activa frente a posibles afectaciones en parques, zonas y sitios arqueológicos de la región, así como ante eventuales emergencias que involucren a turistas. La entidad explicó que esta decisión responde al “peligro inminente que pueda generar la continuidad de las precipitaciones pluviales”.
Según la institución, la alerta funciona como una medida preventiva priorizada en el marco del Decreto Supremo N.° 003-2026-PCM, que declara el estado de emergencia en distintos puntos del Cusco. Este contexto legal permite una actuación más rápida ante cualquier evento que comprometa la seguridad o la integridad del patrimonio cultural.
La disposición también apunta a reforzar la presencia de personal especializado en los principales complejos arqueológicos, con turnos de vigilancia permanente y reportes técnicos constantes. El objetivo central consiste en detectar de manera temprana fisuras, saturación de suelos o fallas en sistemas de drenaje.
Protección de visitantes y patrimonio cultural
La Dirección de Cultura señaló que la alerta busca prevenir situaciones de riesgo que puedan afectar la seguridad de los visitantes que ingresan a diario a los atractivos arqueológicos y la integridad de los monumentos históricos. Por ese motivo, se dispuso que el personal permanezca atento durante toda la temporada de lluvias.
El flujo turístico, incluso en meses de precipitaciones, mantiene niveles significativos en destinos como Machu Picchu o Sacsayhuaman. Esta dinámica obliga a combinar medidas de conservación con protocolos de seguridad para el público, en especial en zonas de escalinatas, caminos empedrados y muros expuestos a la humedad.
Las autoridades culturales remarcaron que la vigilancia no implica el cierre automático de los sitios, sino una evaluación constante de las condiciones climáticas y estructurales. En caso de riesgo elevado, se aplican restricciones temporales o desvíos internos para proteger tanto a las personas como a las estructuras.
Durante el 2025, la institución ejecutó labores preventivas orientadas a reducir el impacto de las lluvias. Entre estas acciones se incluyeron trabajos en cabeceras de muros y sistemas de drenaje, además del refuerzo de tareas de monitoreo técnico y respuesta inmediata ante emergencias vinculadas a precipitaciones intensas.
Estas intervenciones permitieron mejorar la evacuación de agua en sectores sensibles y disminuir la presión sobre estructuras antiguas. Los equipos técnicos también desarrollaron evaluaciones periódicas para identificar puntos críticos que requieran atención prioritaria durante la actual temporada.
La experiencia acumulada el año anterior sirve como base para las medidas actuales, con protocolos ajustados a la intensidad de las lluvias registradas en los últimos meses.
Declaratoria de alerta máxima en parques arqueológicos
Diego Pajares Andonayre, director de Cultura de Cusco, explicó el alcance de la decisión institucional. “Si bien las labores de conservación y vigilancia del patrimonio son permanentes, las actuales condiciones climáticas exigen una respuesta más ágil, preventiva y articulada”, señaló el funcionario. Bajo este criterio, se determinó declarar el estado de alerta máxima en los principales parques arqueológicos de la región.
Entre los sitios comprendidos en esta medida figuran Machu Picchu, Choquequirao, Sacsayhuaman, Pisaq, Chinchero, Ollantaytambo, Moray, Pikillaqta, Tipon y Raqchi, entre otros. La alerta se mantiene vigente hasta fines de marzo de 2026, periodo considerado crítico dentro de la temporada de lluvias.
La inclusión de estos espacios responde a su relevancia cultural y a la exposición directa a factores climáticos que pueden generar desprendimientos, filtraciones o inestabilidad en el terreno.
La Dirección de Cultura de Cusco exhortó a la ciudadanía, guías de turismo y visitantes nacionales y extranjeros a colaborar en la protección del patrimonio cultural. La institución pidió reportar de forma inmediata cualquier afectación o situación de riesgo que se detecte durante esta temporada, mediante los canales oficiales correspondientes.
Este apoyo permite ejecutar intervenciones oportunas y reducir el tiempo de respuesta frente a eventos inesperados. La participación de quienes recorren los sitios arqueológicos a diario se considera un componente clave dentro del sistema de alerta, en un contexto marcado por lluvias intensas y vigilancia reforzada.