En los primeros días de vida, la alimentación no es un detalle secundario dentro del cuidado médico. Para un recién nacido prematuro o con una condición clínica compleja, puede definir la evolución del cuadro, la aparición de infecciones graves o incluso la supervivencia. La leche materna, en esos casos, cumple un rol que va mucho más allá de la nutrición.
Cuando la lactancia directa no es posible —por la condición del bebé o de la madre—, el acceso a leche humana segura se vuelve una necesidad crítica dentro de la atención neonatal. Los bancos de leche permiten cubrir esa demanda en hospitales y centros especializados, garantizando un insumo vital en las primeras semanas de vida.
Con ese objetivo, el Poder Ejecutivo aprobó recientemente el reglamento que implementa y desarrolla los bancos de leche humana en el país, mediante el Decreto Supremo N.º 022-2025-SA. La norma busca fortalecer la atención materno-infantil y asegurar el acceso gratuito a leche humana pasteurizada para recién nacidos y lactantes en situación de alta vulnerabilidad nutricional.
Bancos de leche humana: estándares, control y beneficios clínicos
La regulación establece criterios específicos para la recolección, pasteurización, conservación y distribución de la leche donada. Según explicó la nutricionista del Portal Salud en Casa, Pierina Papadopulos, el reglamento apunta a ordenar y fortalecer el funcionamiento de estos servicios dentro del sistema de salud.
“La nueva norma fortalece y regula el funcionamiento de los bancos de leche humana, asegurando que la leche donada sea recolectada, pasteurizada, conservada y distribuida bajo estrictos estándares de calidad e inocuidad. Su objetivo es garantizar un acceso seguro y oportuno a leche materna para recién nacidos que no pueden recibirla directamente de su madre”, sostuvo.
Desde el punto de vista clínico, el impacto es significativo. Papadopulos remarca que la leche humana donada reduce de manera importante el riesgo de infecciones graves, enterocolitis necrotizante y complicaciones digestivas, especialmente en bebés prematuros.
“Además, favorece su crecimiento, la maduración del sistema inmune y la recuperación clínica, siendo literalmente un soporte vital en las primeras semanas de vida”, precisó. En las unidades neonatales, estos beneficios se traducen en menos complicaciones, estancias hospitalarias más cortas y mejores perspectivas de desarrollo.
Leche humana pasteurizada: un soporte vital para los recién nacidos más frágiles
Los especialistas coinciden en que los bebés prematuros y aquellos con enfermedades delicadas requieren un manejo altamente especializado desde el nacimiento. Dentro de ese abordaje, la alimentación precoz con leche materna ocupa un lugar central.
La nutricionista Judith Soto advierte que la ausencia de leche materna en estos casos incrementa de forma considerable los riesgos clínicos. “No dar leche materna a un prematuro aumenta el riesgo de complicaciones graves como enterocolitis necrosante, sepsis, infecciones, problemas digestivos y mayor mortalidad, además tiene un impacto negativo en el neurodesarrollo a largo plazo”, señaló.
Soto subraya que la leche materna aporta protección inmunológica y nutrientes adaptados a las necesidades de estos bebés, cuyos sistemas aún no están completamente desarrollados.
En esa línea, recientemente se inauguró el Servicio del Banco de Leche Humana del Hospital Nacional Cayetano Heredia, que se convierte en el tercer banco en Lima Metropolitana y el quinto a nivel nacional. El servicio amplía la capacidad de atención para los casos más complejos dentro del sistema público de salud.
El banco está orientado a garantizar leche humana pasteurizada y segura a recién nacidos especialmente vulnerables: prematuros con peso menor o igual a 1.500 gramos, neonatos postoperados con patologías digestivas y bebés hospitalizados que no pueden ser amamantados por su madre o cuya madre no logra extraer suficiente cantidad de leche.
Según Soto, los beneficios de estos servicios son claros. “Los principales beneficios de un Banco de Leche son la reducción de la morbilidad y mortalidad neonatal asociada a complicaciones gastrointestinales, infecciones y sepsis en prematuros”, precisó.
La importancia de estos bancos también se explica por las dificultades propias del nacimiento prematuro. Soto detalla que estos bebés suelen nacer antes de las 37 semanas, con órganos que aún no están preparados para funcionar fuera del útero.
“Por ello, los bebés prematuros nacen con más dificultades para el amamantamiento, porque no logran la coordinación de succión, deglución y respiración. Además, por su inmadurez motora presentan succión pobre, incoordinación y disminución de la capacidad gástrica”, agregó.
Más allá de la norma y de la infraestructura hospitalaria, los bancos de leche humana colocan en el centro una discusión que suele quedar relegada: cómo se cuida a los recién nacidos más frágiles cuando las condiciones no son ideales. En un país donde la prematurez y la desigualdad siguen marcando el inicio de muchas vidas, garantizar acceso a leche humana segura no es un gesto asistencial, sino una decisión sanitaria que impacta en supervivencia, desarrollo y futuro.