¿Cuál es la diferencia entre dieta y régimen alimenticio?

Aunque en el lenguaje cotidiano se emplean como si fueran términos equivalentes, existe una diferencia fundamental entre dieta y régimen alimenticio

La dieta representa el conjunto de alimentos y bebidas que una persona consume habitualmente en el transcurso del día (Imagen Ilustrativa Infobae)

En las conversaciones cotidianas entre los peruanos, la expresión “hacer dieta” suele asociarse con esfuerzos para perder peso o lograr una alimentación más saludable. Esta percepción está influida por recomendaciones de familiares, medios de comunicación y campañas promovidas por instituciones de salud. Según cifras del Ministerio de Salud (Minsa), cerca del 70% de la población adulta en Perú ha intentado en algún momento modificar sus hábitos alimentarios para bajar de peso o mejorar su bienestar.

El Seguro Social de Salud (EsSalud) reportó que las consultas por problemas vinculados al sobrepeso, obesidad y control nutricional han aumentado en los últimos cinco años, lo que evidencia el interés cada vez mayor en temas vinculados a la alimentación. Sin embargo, muchas personas confunden los significados de “dieta” y “régimen alimenticio”, dos conceptos relacionados, pero no idénticos. Entender sus diferencias resulta fundamental para adoptar estrategias adecuadas según los objetivos de salud o las indicaciones profesionales de médicos o nutricionistas.

¿Qué es una dieta?

La dieta representa el conjunto de alimentos y bebidas que una persona consume habitualmente en el transcurso del día. Toda persona tiene una dieta, ya que esta describe el patrón alimenticio real, sea equilibrado o no, saludable o inadecuado. La dieta de un individuo depende tanto de aspectos culturales y sociales, como de factores económicos, disponibilidad de alimentos y necesidades físicas, señala el Minsa en su guía de atención primaria.

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Dicho concepto no implica automáticamente que la dieta sea restrictiva o busque reducir calorías. Una dieta adecuada incluye variedad de grupos alimenticios: cereales, frutas, verduras, proteínas y grasas saludables. Cuando se habla de dieta balanceada, se hace referencia a aquella que aporta todos los nutrientes y la energía que el organismo necesita para funcionar correctamente.

Toda persona tiene una dieta, ya que esta describe el patrón alimenticio real, sea equilibrado o no, saludable o inadecuado (Imagen Ilustrativa Infobae)

El portal de EsSalud advierte que las dietas extremas o autoimpuestas, sin supervisión profesional, pueden ser peligrosas. Los expertos recomiendan que toda modificación en el patrón alimentario se realice de forma gradual y priorizando la orientación de un nutricionista.

¿Qué es un régimen alimenticio?

El régimen alimenticio supone un conjunto de normas o directrices establecidas, generalmente por un profesional de la salud, para organizar y controlar la alimentación de una persona. Se utiliza especialmente cuando es necesario perseguir un objetivo específico, como la reducción de peso, el control de una enfermedad (diabetes, hipertensión o alergias), o la mejora del rendimiento físico en deportistas.

EsSalud define el régimen alimenticio como un plan estructurado que detalla las cantidades, tipos de alimentos, horarios, y frecuencias de consumo recomendados para una persona o grupo. Este seguimiento detallado responde principalmente a necesidades médicas o situaciones especiales. Por eso, los regímenes alimenticios pueden ser temporales o permanentes, y con frecuencia son personalizados.

Diferencia entre dieta y régimen alimenticio

El régimen alimenticio es un plan estructurado que detalla las cantidades, tipos de alimentos, horarios, y frecuencias de consumo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque en el lenguaje cotidiano se emplean como si fueran términos equivalentes, existe una diferencia fundamental entre dieta y régimen alimenticio. La dieta alude al conjunto real de alimentos y bebidas que una persona consume diariamente, sea esta equilibrada o desbalanceada, mientras que el régimen alimenticio es un programa planificado que busca modificar el comportamiento alimentario según objetivos o indicaciones profesionales específicas.

La diferencia también radica en el grado de intencionalidad y control. Toda persona tiene una dieta, pero no todos siguen un régimen alimenticio. Según cifras de Minsa, solo el 25% de quienes buscan apoyo en los centros de salud siguen un régimen formal bajo la guía de un especialista. El resto recurre a estrategias autoimpuestas, que pueden carecer de respaldo científico y acarrear riesgos para la salud.

Las autoridades sanitarias recomiendan acudir siempre a un profesional de la nutrición antes de realizar cambios importantes en la alimentación o iniciar un régimen alimenticio. Solo así es posible garantizar que la dieta cubra las necesidades individuales y contribuya efectivamente al bienestar.

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