Cuidar la salud de los riñones es fundamental, especialmente en el Perú, donde un gran número de personas conviven con enfermedades renales sin saberlo. Según el Seguro Social de Salud (EsSalud), cerca del 11 % de la población peruana padece enfermedad renal crónica, muchas veces sin síntomas evidentes. Esto refleja la importancia de adoptar hábitos saludables (como un buen control de la presión arterial, manejo adecuado de la diabetes, hidratación suficiente y revisiones médicas regulares) para prevenir daños renales y otras afecciones, entre ellas el cáncer de riñón. Aunque no es tan frecuente como otras neoplasias, cuando ocurre, un diagnóstico tardío dificulta el tratamiento. Por ello, reconocer sus señales tempranas puede marcar la diferencia.
Estos son los 5 principales síntomas del cáncer de riñón
- Sangre en la orina (hematuria): es uno de los signos más comunes. El color de la orina puede volverse rosado, rojo o similar al del té oscuro.
- Dolor persistente en la zona lumbar o de los costados: este dolor, que no mejora con reposo ni responde a causas evidentes como esfuerzo físico, puede indicar la presencia de un tumor renal.
- Masa o bulto palpables en el abdomen o costado: en algunos casos, al crecer el tumor, puede sentirse una protuberancia cerca del riñón.
- Pérdida de apetito e inesperada pérdida de peso: una baja de peso sin cambios en la dieta o actividad puede ser un síntoma silencioso de esta enfermedad.
- Cansancio extremo, debilidad o anemia: el cáncer de riñón puede afectar la producción de hormonas relacionadas con la formación de glóbulos rojos, generando fatiga persistente.
Factores de riesgo del cáncer de riñón
El cáncer de riñón no tiene una causa única conocida, pero existen varios factores que aumentan las probabilidades de desarrollarlo:
- Fumar: las personas fumadoras presentan un riesgo significativamente mayor en comparación con quienes no fuman.
- Obesidad o sobrepeso: el exceso de grasa corporal se asocia con mayor incidencia.
- Hipertensión arterial: la presión alta prolongada se vincula con riesgo elevado.
- Edad avanzada: aunque puede aparecer a cualquier edad, su incidencia se incrementa en adultos mayores.
- Antecedentes familiares o algunas enfermedades genéticas: ciertas condiciones hereditarias pueden predisponer a desarrollar tumores renales.
Adicionalmente, otros factores como la exposición prolongada a ciertos químicos industriales, historia de insuficiencia renal crónica o estar bajo diálisis por largo tiempo también pueden aumentar el riesgo. Por eso, cuidar nuestros riñones es clave para prevenir no solo enfermedades crónicas silenciosas, sino también condiciones graves como el cáncer renal.
Otros síntomas del cáncer de riñón
Cuando el cáncer progresa o se disemina a otros órganos, pueden manifestarse señales menos específicas, entre ellas:
- Fiebre persistente o recurrente sin causa aparente.
- Hinchazón en piernas o tobillos.
- Hipertensión de reciente aparición o difícil de controlar.
- Dolor óseo, tos con sangre o síntomas relacionados con metástasis (cuando el cáncer se ha diseminado).
Es importante resaltar que muchos de estos síntomas pueden corresponder a otras enfermedades menos graves. Pero si aparecen de forma persistente o combinada, sobre todo sin una causa clara, es fundamental consultar con un profesional de salud.
Cómo prevenir el cáncer de riñón
Prevenir el cáncer de riñón implica adoptar hábitos saludables que protejan el funcionamiento de este órgano vital. Evitar el tabaquismo es una de las medidas más importantes, ya que el humo del cigarrillo contiene sustancias que dañan las células renales. Mantener un peso saludable, controlar la presión arterial y regular los niveles de azúcar en sangre también reduce el riesgo. Beber suficiente agua, llevar una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, y practicar actividad física de forma regular ayudan a mantener los riñones en buen estado. Además, es fundamental realizar chequeos médicos periódicos para detectar cualquier alteración a tiempo.