Estos son los 5 principales síntomas del cáncer de pulmón

Esta enfermedad no afecta exclusivamente a fumadores, y muchas veces se detecta cuando ya es demasiado tarde

El tabaquismo sigue siendo responsable de aproximadamente el 85% de los casos de cáncer de pulmón (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades más mortales a nivel mundial, y en el Perú no es una excepción. De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), en el país se registran más de 2.900 nuevos casos de cáncer de pulmón cada año. Además, datos epidemiológicos señalan una incidencia aproximada de 4 casos por cada 100 mil personas en territorio peruano. Aunque gran parte de estos casos se atribuye al consumo de tabaco, existe una realidad alarmante: miles de personas desarrollan esta neoplasia sin haber fumado nunca. Este hecho complica la estrategia de prevención centrada exclusivamente en el cigarrillo, y exige un enfoque más amplio.

Por otra parte, los datos del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) señalan que solo el 20 % de los casos se diagnostican en etapas tempranas. Todo ello demuestra que la prevención y la detección temprana deben cobrar mayor protagonismo porque esta enfermedad no afecta exclusivamente a fumadores, y muchas veces se detecta cuando ya es demasiado tarde.

Los 5 principales síntomas del cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es conocido como la asesina silenciosa porque en sus primeras etapas rara vez causa síntomas. Sin embargo, hay señales de alerta que deben tomarse en serio:

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  1. Tos persistente con o sin presencia de sangre.
  2. Dolor o presión en el pecho.
  3. Dificultad o silbidos al respirar.
  4. Fatiga constante.
  5. Pérdida de peso sin causa aparente.
La tos persistente con o sin presencia de sangre es uno de los síntomas principales del cáncer de pulmón (iStock)

Ante cualquiera de estos síntomas, la recomendación es acudir al especialista. Un diagnóstico precoz puede significar la diferencia entre un tratamiento efectivo y un caso avanzado. Por otro lado, aunque no es posible modificar la genética, sí se pueden adoptar medidas que reduzcan el riesgo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan:

  • Evitar el humo del tabaco, tanto activo como pasivo.
  • Analizar los niveles de radón en el hogar.
  • Protegerse en el trabajo si existe exposición a químicos o polvo.
  • Reducir la exposición a la contaminación ambiental.
  • Consultar al médico si hay antecedentes familiares.

Estas prácticas, junto con chequeos periódicos, son esenciales para detectar precozmente cualquier anomalía.

Un cáncer que no afecta solo a fumadores

El cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por neoplasias en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque el tabaquismo sigue siendo responsable de aproximadamente el 85% de los casos, existe un porcentaje cada vez más visible de personas que desarrollan la enfermedad sin haber probado un cigarrillo. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) estima que hasta el 25% de los pacientes diagnosticados con cáncer de pulmón no son fumadores, una cifra que obliga a desterrar la idea equivocada de que esta neoplasia afecta únicamente a quienes consumen tabaco.

Este panorama demuestra que todos, en mayor o menor medida, estamos expuestos a factores que pueden incrementar el riesgo. La contaminación ambiental, el humo de segunda mano, el radón presente en algunos hogares y ciertas mutaciones genéticas contribuyen a su aparición. Por ello, comprender los mecanismos mediante los cuales se desarrolla la enfermedad resulta crucial para mejorar la prevención.

Tipos de cáncer pulmonar en personas no fumadoras

Entre los tipos de cáncer que afectan a las personas no fumadoras se destaca el adenocarcinoma(Freepik)

El Dr. Yan Carlos Vargas Caycho, radiooncólogo y director de Oncodrip, explica que existen distintos tipos de cáncer pulmonar y que algunos de ellos aparecen con mayor frecuencia en personas no fumadoras. Entre ellos destaca el adenocarcinoma, un tipo que “se origina en las células que recubren los alvéolos y suele crecer lentamente”, explica el Dr. Vargas. Es, además, uno de los más comunes en pacientes sin historial de tabaquismo.

El especialista también señala que “le sigue el carcinoma de células escamosas, que afecta a las vías respiratorias centrales, y el cáncer de pulmón de células pequeñas, una neoplasia menos común, pero muy agresiva”. Los tumores del cáncer de pulmón suelen aparecer en regiones periféricas del pulmón y, debido a su crecimiento lento, pueden pasar desapercibidos en las primeras evaluaciones médicas. La falta de signos visibles en etapas iniciales hace que la detección temprana sea particularmente compleja.

Otros síntomas del cáncer de pulmón

Además de los síntomas más conocidos, el cáncer de pulmón puede manifestarse de otras maneras que suelen pasar desapercibidas. Algunas personas presentan infecciones respiratorias recurrentes, como bronquitis o neumonía, que mejoran y regresan con frecuencia. También pueden aparecer ronquera persistente, dolor en los huesos por metástasis, hinchazón en el rostro o cuello debido a la compresión de vasos sanguíneos, y dificultad para tragar. Otros signos incluyen cambios en la forma de respirar, como sensación de falta de aire al realizar actividades leves, o la aparición repentina de dedos en palillo de tambor (acropaquia o hipocratismo digital). Reconocer estos síntomas permite buscar atención temprana.

Cómo se detecta el cáncer de pulmón

Otro de los síntomas del cáncer de pulmón es dolor o presión en el pecho (Imagen Ilustrativa Infobae)

La detección del cáncer de pulmón combina evaluación clínica, pruebas de imágenes y estudios especializados. Todo suele empezar con una radiografía de tórax, que puede mostrar masas o anomalías. Si se necesita mayor precisión, se realiza una tomografía computarizada (TC), capaz de identificar nódulos pequeños y su ubicación exacta. Cuando aparece una lesión sospechosa, el siguiente paso es obtener una muestra mediante biopsia, ya sea por broncoscopía, punción con aguja guiada por TC o cirugía mínimamente invasiva. Además, se pueden usar pruebas como la PET (Tomografía por Emisión de Positrones) para evaluar la extensión del tumor y determinar el tratamiento más adecuado.

Tratamiento del cáncer de pulmón

El tratamiento del cáncer de pulmón depende del tipo de tumor (de células no pequeñas o de células pequeñas) y de su etapa. En general, puede incluir cirugía para extirpar el tumor cuando está localizado, quimioterapia para destruir células cancerosas en todo el cuerpo y radioterapia para reducir o eliminar lesiones específicas. En etapas avanzadas, se usan terapias dirigidas que actúan sobre mutaciones específicas y la inmunoterapia, que ayuda al sistema inmunitario a atacar al cáncer. Muchas veces se combinan varios enfoques para mejorar los resultados. El equipo médico evalúa cada caso para diseñar un tratamiento personalizado y progresivo.

Cáncer de pulmón: detección temprana o tardía

La detección temprana del cáncer de pulmón permite identificar la enfermedad cuando el tumor aún se encuentra localizado, lo que mejora las posibilidades de tratamiento y supervivencia. En esta etapa suelen emplearse cirugías o terapias con mayor eficacia. Por el contrario, la detección tardía ocurre cuando el cáncer ya se ha diseminado, lo que reduce las alternativas terapéuticas y limita la respuesta al tratamiento. En estos casos, las intervenciones suelen focalizarse en el control de síntomas y la calidad de vida. La identificación precoz mediante estudios específicos resulta fundamental para mejorar el pronóstico y las tasas de recuperación en pacientes.

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