El político peruano que fue propuesto como candidato al Nobel de la Paz: las razones detrás de esta nominación

El connacional es recordado por haber ejercido el cargo de presidente del Perú en dos ocasiones. Durante su gobierno, promovió diversas reformas económicas y sociales que impulsaron la modernización del país

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La gestión del exmandatario se caracterizó por una fuerte orientación hacia el desarrollo de infraestructura. (Composición Infobae: Andina / Difusión)

El Premio Nobel de la Paz es, sin duda, el más sublime de los galardones. Es un tributo a aquellos valientes que, con sus acciones, desafían la hostilidad, el odio y la guerra, y abogan por un mundo guiado por la justicia y el entendimiento mutuo. Más que una medalla, esta distinción simboliza la esperanza de una civilización que anhela armonía en medio del caos.

En las últimas décadas, este galardón ha sido otorgado a figuras que han dejado una impronta en la lucha por la paz y los derechos humanos. Leymah Gbowee, premiada en 2011, se convirtió en un símbolo mundial por liderar un movimiento pacifista que puso fin a la guerra civil en Liberia. Asimismo, Malala Yousafzai, en 2014, luchó por el derecho a la educación de las niñas en Pakistán.

En 2021, los periodistas Maria Ressa y Dmitry Muratov fueron reconocidos por su valiente defensa de la libertad de prensa en Filipinas y Rusia, respectivamente. Estos ejemplos evidencian la importancia del premio como reconocimiento a quienes arriesgan todo en la búsqueda de un mundo más justo y pacífico.

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Leymah Gbowee y Malala Yousafzai, galardonadas con el Premio Nobel de la Paz. (Composición Infobae: lavanguardia.com / www.enfemenino.com)

Habiendo mencionado las figuras que han sido laureadas con el Premio Nobel de la Paz, la pregunta surge casi de forma inevitable: ¿un peruano ha sido reconocido con este prestigioso galardón? La respuesta, aunque amarga, es que ningún compatriota ha recibido hasta el momento tan ilustre distinción. El hecho de que ningún connacional haya logrado hacerse con la medalla de oro no implica la ausencia de propuestas en el país.

El político peruano que fue propuesto como candidato al Nobel de la Paz

Augusto B. Leguía es el nombre del político peruano que fue propuesto como candidato al Premio Nobel de la Paz. Esta nominación tuvo lugar poco después de la firma del Tratado de Lima, un acuerdo que estableció que Tacna sería devuelta a Perú, mientras que Arica permanecería bajo soberanía chilena.

Pero, ¿quién es este hombre que estuvo inmerso en la política? El connacional es recordado por su papel como presidente del Perú en dos ocasiones, de 1908 a 1912 y de 1919 a 1930. Durante su mandato, promovió diversas reformas económicas y sociales que impulsaron la modernización del país.

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Bajo el gobierno de Augusto B. Leguía, se gestó una importante transformación en la economía peruana. (Museo de antropología y arqueología de la historia del Perú)

El gobierno de Leguía se caracterizó por una fuerte orientación hacia el desarrollo de infraestructura. Sin embargo, su administración también fue marcada por un estilo autoritario, lo que generó tensiones con diversos sectores de la sociedad peruana.

Ahora bien, en relación con la persona que propuso la candidatura del entonces presidente de la República al Nobel de la Paz, se sabe que fue Alexander Moore, un embajador de los Estados Unidos.

En su texto también se puede encontrar el discurso que pronunció Moore durante un banquete en honor al jefe de Estado. “Que Dios os conceda muchos años de vida. Por la grandeza del Perú desearía que vivierais para siempre. Os pido, amigos míos aquí congregados, que bebamos a la salud de uno de los hombres más grandes que el mundo haya producido ―el Gigante del Pacífico Augusto B. Leguía”, expresó.

Augusto B. Leguía fue propuesto como candidato al Nobel de la Paz. (www.lanacion.com.ar)

El contexto y las razones detrás de la candidatura al Nobel de la Paz

Bajo el gobierno de Augusto B. Leguía, se gestó una importante transformación en la economía peruana, marcada por la fuerte presencia del capital norteamericano. Durante su segundo mandato, conocido como Patria Nueva, se promovieron importantes inversiones en sectores como la minería y el petróleo, lo que permitió la realización de grandes obras públicas.

La relación de Leguía con Estados Unidos se forjó al llegar al poder. No obstante, en su juventud ya tenía un vínculo con este país: trabajó para una empresa estadounidense llamada New York Life Insurance. Antes de cumplir 30 años, era uno de los mejores empresarios del Perú y mantenía excelentes relaciones comerciales con Nueva York. Estas conexiones iniciales habrían sentado las bases para su administración y su enfoque hacia el capital norteamericano durante su gestión.

La prensa informaba la situación crítica entre Perú y Chile. (Infobae)

Durante su primer gobierno, Augusto B. Leguía firmó importantes tratados con países vecinos para resolver conflictos territoriales. Con Bolivia, selló el Tratado Polo-Bustamante; y con Brasil, el Velarde-Río Branco. Sin embargo, la situación con Chile era más complicada, especialmente en relación con el futuro de Tacna y Arica.

En 1925, el gobierno de EE. UU. envió a los comisionados John J. Pershing y William Lassiter a Arica para evalúen si existían las condiciones necesarias para realizar un plebiscito. Su misión se tornó compleja, ya que los generales determinaron que Chile había impuesto un régimen de terror en Tacna y Arica, lo que llevó a los extranjeros a negarse a llevar a cabo el plebiscito.

Pocos años después, el presidente Leguía decidió dar por concluido este complicado tema fronterizo, renunciando al plebiscito y cediendo Arica a Chile. Esta situación constituyó un hito en la historia de las relaciones entre Perú y su vecino del sur.

Tratado de Lima. (Difusión)

La carrera política de Augusto B. Leguía concluyó de manera tumultuosa. El 22 de agosto de 1930, el comandante Luis Sánchez Cerro se sublevó en Arequipa, lo que generó un clima de inestabilidad en el país. Sin el apoyo de las Fuerzas Armadas, el nacido en Lambayeque se vio obligado a renunciar a la presidencia el 25 de agosto.

La historia nos relata que el mandatario decidió abandonar el país, para luego dirigirse al Callao, donde se embarcó en el crucero Miguel Grau con destino a Panamá. Sin embargo, su viaje no alcanzó su objetivo.

A pesar de este triste final, el ilustre historiador Jorge Basadre le dedicó unas líneas: “El país debió tener un poco de piedad con Leguía. Al fin y al cabo lo había dejado gobernar durante quince años… ¿de quién era la culpa? Muchos habían hecho de él un exponente de sus propios errores. Leguía no era mejor que muchos, solo había estado en el sitio más visible”.

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