Elvira de la Fuente, la espía peruana que fue pieza clave para engañar a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial

Una mujer que desde las sombras marcó la historia del mundo. Su vida fue apasionante y estuvo marcada por misterio y secretos que superan toda ficción

La peruana cuya audacia y astucia desafiaron las convenciones de su época y la llevaron a convertirse en una figura clave en el espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. (ABC / Facebook RUNA CHAY PERÚ / El Confidencial)

Las historias de espionaje han cautivado a más de uno a lo largo del tiempo. Esas tramas, que suelen ser intrincadas y misteriosas, mantienen a los espectadores al borde del asiento; sin embargo, es bien sabido que muchas veces la realidad supera a la ficción, y el caso de Elvira de la Fuente o Elvira Chaudoir es un ejemplo perfecto de esta afirmación.

Su vida ha pasado a los anales de la historia de la Segunda Guerra Mundial, uno de los conflictos más sangrientos del siglo pasado, ya que su labor fue ardua y en muchos puntos determinante. Y aunque su expediente estuvo clasificado como un secreto por muchos años, hoy podemos conocer mejor sobre el trabajo de este personaje, el cual está narrado en el libro de Hugo Coya, Los secretos de Elvira.

¿Quién fue Elvira de la Fuente?

La doble agente tiene una historia bastante particular y su perfil encaja poco dentro del arquetipo que se tiene de un espía. Según los registros, nació en Lima, en 1912, pero también en París, hacia 1911. Sin embargo, su nacionalidad es peruana, ya que fue registrada en el consulado de Perú en París.

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Conoce la vida de espía de Elvira de la Fuente. (San Diego Union-Tribune)

Su padre fue Edmundo de la Fuente, un diplomático y empresario bastante acaudalado de la época gracias a su negocio de importación de guano. En tanto, su madre, tenía ascendencia cubana y española.

Pese a esto, el amor llegaría finalmente en 1934, cuando se casó con un empresario belga y se mudó a Bruselas. Este matrimonio no duró mucho, ya que cuatro años después ambos tomaron caminos separados y la joven volvió a París. Allí derrochaba dinero en bares y casinos, mientras la guerra resonaba con fuerza en todo el continente y pronto llegaba hasta Francia, que cayó ante la ocupación Nazi en 1939.

Un cambio de rumbo

Elvira estaba acostumbrada a la vida de libertad y diversión, por ello, tras huir a Londres, continuó viviendo de esa forma pese a las constantes quejas de sus vecinos por la presencia de personas ebrias en las madrugadas, además de las fiestas en su apartamento. Esto desató una ola de críticas y rumores en su contra.

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Londres luego de un ataque aéreo. (La Vanguardia)

No obstante, el dinero no podía durar para siempre y mantener un ritmo de vida de esa naturaleza en plena guerra era tarea complicada. Según narra la BBC, la joven solía quejarse de no conseguir trabajo por el hecho de ser peruana, pero realmente no lo buscaba con mucho empeño.

Por otro lado, el libro de Hugo Coya explica que estos lamentos llegaron a oídos de un oficial de la Real Fuerza Aérea, quien la contactó bajo el nombre de ‘Masefield’, debido a que Elvira se movía en círculos sociales altos y estaba en apuros económicos.

Sin embargo, había algo más valioso que ella poseía: un pasaporte peruano. Vale mencionar que nuestro país era neutral en épocas de la Segunda Guerra Mundial, por lo tanto Elvira podía moverse por Europa sin mayor problema con dicho documento. Además, ¿quién podría imaginarse que una mujer con un estilo de vida tan agitado y libertino podía ser una agente encubierta?

De vuelta a París

Francia bajo la ocupación alemana. (La Vanguardia)

Tras un entrenamiento que consistía en aprender a mentir en un interrogatorio o escribir con tinta invisible, fue enviada a París bajo la excusa de ver a su padre, quien trabajaba en la Embajada de Perú; pero en realidad su objetivo era infiltrarse en el servicio de espionaje Nazi.

Bajo el seudónimo de ‘Cyril’ empezó su trabajo hospedada en un hotel que había quedado para uso de los Nazis. Mantuvo su vida social y agitada tal como la conocía y tras algunas semanas fue contactada por un agente de Hermann Goering, comandante de la Luftwaffe alemana, quien operaba con el nombre de ‘Bibi’.

Coya también explica que más adelante Elvira pasó a ser parte de la Doble Cruz o Comité XX, un proyecto secreto del espionaje británico. Allí era conocida como ‘Bronx’ y logró falsear información para influenciar en un cambio de intenciones del enemigo, salvando muchas vidas en el proceso.

Su misión más importante

1944: Construction of a Mulberry Harbour, and the unloading of supplies for the Allies at Colleville, France. (Photo by Three Lions/Getty Images)

La trayectoria de Elvira la llevó a una de sus misiones más importantes, la cual estuvo relacionada al Día D. Para el año 1944 era de conocimiento para los Nazis que los Aliados desembarcarían en Francia, pero no sabían con exactitud dónde. Se sabe que los almenares le pidieron a Elvira que les indicara en un mensaje codificado dónde se daría dicho desembarco.

Vale mencionar que hubo otros agentes que también contribuyeron con información falsa, pese a esto, ninguno sabía de la existencia del otro.

Elvira y su pareja, Carmen. (BBC)

La guerra llegaría a su final en 1945 y Elvira se retiró con un pago de 195 libras, un monto pequeño por los años de servicio que prestó. Vivió algunos años en Londres y luego se mudó a Francia con su pareja Carmen. En 1955 la doble espía dio una entrevista y fue recompensada por Gran Bretaña con la cantidad de $5 mil dólares. Desafortunadamente, murió un mes después.

Lo cierto es que la historia de esta doble agente peruana va mucho más allá de lo que la ficción puede contar en la pantalla grande. Según la BBC, ella describió ese periodo de su vida como el más maravilloso e intenso, y con justa razón.

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