La producción de mango en Perú ha experimentado una drástica disminución durante la campaña agrícola 2023-2024, afectada severamente por el Fenómeno El Niño. Expertos estiman que la floración solo alcanzó entre un 10% y 15% de lo usual, lo que resultó en una reducción de hasta el 80% en la producción de esta fruta.
Esta situación ha llevado a prever que las exportaciones de esta fruta caerán alrededor de un 20% en las principales zonas productoras del país, incluyendo Piura, Lambayeque y Casma (Áncash).
Los cambios térmicos prolongados que comenzaron a inicios del año 2023 han alterado significativamente el ciclo de cultivo del mango, un cultivo conocido por su estacionalidad marcada. Normalmente, este comienza entre marzo y junio con la formación de botones florales y alcanza su plena floración entre julio y setiembre. Sin embargo, el impacto de El Niño ha alterado este proceso natural, limitando gravemente las etapas de floración y fructificación que son cruciales para una cosecha exitosa.
Los impactos cambian según la variedad y la región. Por ejemplo, la variedad Edward, conocida por ser precoz, suele cosecharse desde octubre hasta enero, mientras que la Kent, orientada a la exportación, tiene su ventana de cosecha entre diciembre y marzo.
En Piura, las cosechas generalmente se llevan a cabo entre diciembre y marzo, en Lambayeque de enero a abril, y en Casma (Áncash) de marzo a mayo. Sin embargo, este año las condiciones han modificado el calendario habitual de cosecha y han puesto en riesgo la disponibilidad de mango tanto para el mercado interno como para la exportación.
De cara al futuro, se están tomando medidas para mitigar el impacto de este fenómeno climático en la agricultura peruana, enfocándose en prácticas que puedan soportar mejor los cambios térmicos. Mientras tanto, los agricultores en las regiones afectadas buscan adaptarse y superar estos desafíos, con la esperanza de que las próximas temporadas traigan mejores condiciones climáticas y una recuperación en la producción de mango.
La agricultura frente a El Niño: recomendaciones de Senamhi
En respuesta a las condiciones térmicas cálidas en la región costera, expertos sugieren una serie de medidas agrícolas para el manejo eficiente de cultivos bajo estas condiciones climáticas. Entre las recomendaciones destacan la valoración continua de la presencia de plagas y enfermedades para adoptar medidas preventivas, así como la realización oportuna de control de malezas para prevenir la expansión de agentes patógenos.
De igual manera, se hace énfasis en la importancia del riego frecuente en cultivos durante su período de floración y fructificación, para contrarrestar el impacto del calor diurno. Asimismo, respecto a la poda de árboles frutales, se recomienda que se encuentren en etapas avanzadas de fructificación y maduración, con el propósito de minimizar los daños causados por la insolación.
Estas orientaciones buscan guiar a los agricultores en la toma de decisiones críticas como el abonamiento y el riego, ajustándolos al contexto climático para preservar la efectividad de las labores agrícolas.
El correcto seguimiento de estas prácticas no solo promete mejorar la salud general de los cultivos en zonas impactadas por el calor, sino también asegurar una producción agrícola robusta en enfrentamiento a los crecientes desafíos climáticos. Estas directrices representan una amalgama de estrategias agronómicas destinadas a adaptar la agricultura a las realidades del cambio climático, enfatizando la necesidad de una gestión agrícola informada y proactiva.