Repercusiones en el agro

El gerente de Estudios Económicos de ComexPerú opinió sobre el desempeño del gobierno peruano en el sector agrícola.

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Es necesario que el Gobierno ofrezca planes sostenidos en el tiempo con participación de gente especializada en el agro peruano, además de un amplio conocimiento de la complejidad de nuestra realidad agrícola.
Es necesario que el Gobierno ofrezca planes sostenidos en el tiempo con participación de gente especializada en el agro peruano, además de un amplio conocimiento de la complejidad de nuestra realidad agrícola.

Cuando hablamos de repercusiones en determinados sectores productivos, no haría falta ser un experto en la materia o actividad particular, sino simplemente aplicar una lógica intuitiva sobre la base de hechos o incluso expectativas. Así, a partir del ejercicio “P entonces Q” podríamos intuir, por ejemplo, el desempeño del sector agrícola en nuestro país (Q), a partir de un conjunto de factores: climatológicos, económicos, políticos y sociales (P).

En un contexto de fuertes lluvias, altas temperaturas, incertidumbre política y desaliento a la inversión, sería natural que el resultado del sector en lo que va del año fuese negativo e incluso este se prolongue hasta la primera mitad del próximo año. De acuerdo con cifras del Ministerio de Agricultura y Riego (Midagri), en el periodo enero-setiembre de 2023, la producción del sector agrícola retrocedió un 5.2%, debido a menores siembras y cosechas en comparación con el año anterior. Las altas temperaturas han afectado fuertemente a productos como los arándanos, cuya producción viene cayendo un 34.5%, con menores resultados en departamentos como La Libertad, Lambayeque y Piura.

Asimismo, el Midagri estima un aumento en las siembras para la campaña agrícola agosto 2023-julio 2024, con lo cual el sector tendría un mejor desempeño. Sin embargo, en agosto último, la superficie agrícola sembrada de cultivos transitorios disminuyó un 10.5%. Debido a la presencia de los factores climáticos adversos, los productores tendrían menos incentivos para sembrar en los próximos meses, lo que pondría en riesgo la producción del próximo año.

Por otro lado, el empleo formal agroexportador está siendo afectado. Según el Banco Central de Reserva del Perú, este se redujo un 19.4% en setiembre último, lo que equivale a 100,000 empleos menos que el año pasado. En cuanto al resultado de las agroexportaciones peruanas al mes de octubre, según cifras preliminares de la Sunat, estas habrían caído un 3.7% con respecto al periodo enero-octubre de 2022.

De cara al último trimestre del año, nuestros principales productos agrícolas exportados suelen ser las uvas y los arándanos, pues concentran el 50% de sus envíos en estos meses. Sin embargo, la Asociación de Productores de uva de mesa del Perú (Provid), estima que las exportaciones de uva de mesa caerán un 9% en volumen en la campaña 2023-2024. Mientras que Proarándanos, estima una caída de 20% en volumen en la en la producción de la campaña 2023-2024.

No obstante lo anterior, menores volúmenes de producción se traducirían en un aumento de precios, lo cual, para efectos de nuestros envíos al mundo, amortiguaría el valor de nuestras exportaciones de estos productos. Según cifras de la Sunat, en octubre, el precio promedio de arándanos exportados aumento un 82% y el de uvas un 12.5%, con respecto a octubre de 2022.

En un contexto de Fenómeno de El Niño e inestabilidad política, los primeros meses de 2024 no serían mejores para el agro peruano. En una reciente actualización, el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), El Niño Costero, que afecta principalmente la zona norte del país, continuaría por lo menos hasta inicios del otoño de 2024; mientras que en el Pacífico central, que afecta las zonas centro y sur del país, este continuaría hasta mediados del otoño de 2024. Por su parte, la inestabilidad política no hace más que alejar las intenciones de inversión y puesta en marcha de nuevos proyectos e incluso limita la respuesta de las familias y empresarios ante los incentivos que viene implementando el Ejecutivo para reactivar la economía.

El agro peruano depende mucho de la inversión y de políticas que entiendan su característica de estacionalidad, contar con un régimen de contratación flexible que le permita cumplir o ajustarse antes mayores o menores demandas, así como mitigar los efectos de factores externos como El Niño. El Congreso de la República, en diciembre de 2020, elimino la Ley de Promoción Agraria; hoy se ven las repercusiones.

Rafael Zacnich
Rafael Zacnich