La visita de la princesa Kako a Perú con motivo de la conmemoración de los 150 años de relaciones diplomáticas entre ambos países marcó un momento histórico en nuestra nación, atrayendo la atención internacional y brindando la oportunidad de fortalecer vínculos con otras administraciones gubernamentales.
Tras su llegada el pasado viernes 3 de noviembre a nuestro territorio, en su segundo viaje oficial como miembro de la Dinastía Imperial nipona, la representante japonesa, sobrina del actual emperador Naruhito, cumplió una diversa agenda en el que visitó Machu Picchu, se encontró con la comunidad asiática asentada en Lima y tuvo una reunión con la presidenta Dina Boluarte.
Kako se reúne con Dina Boluarte
A pesar que la presidenta Dina Boluarte no recibió a la princesa Kako a su llegada a nuestro país, el gobierno programó un encuentro bilateral que se realizó en Palacio de Gobierno. Kako, vestida con un kimono, llegó acompañada de su delegación de funcionarios, liderados por el embajador en nuestro país, Tsuyoshi Yamamoto.
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La cita se llevó a cabo el pasado martes 7 de noviembre, tres días después de la llegada de la realeza. Durante el encuentro, Kako fue recibida por el vicecanciller Ignacio Higueras, y por el secretario general del Despacho Presidencial, Enrique Vílchez.
Tras tomarse la foto protocolar, las representantes se reunieron en privado por 20 minutos en la Sala de Embajadores de la Casa de Pizarro. Ahí conversaron sobre temas bilaterales, la inversión japonesa en nuestro país y otros temas.
Un fin de semana en Machu Picchu
La ciudad imperial recibió el pasado fin de semana con los brazos abiertos a la princesa Kako, quien llegó a conocer diversas partes del Cusco, como parte de sus actividades en nuestro país. Además de visitar Machu Picchu, también conoció Sacsayhuamán, la Basílica Catedral de Cusco y Templo inca del Q’oricancha.
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Según detalló la Cancillería, Kako quedó maravillada con nuestra cultura incaica, se sorprendió con la arquitectura hecha a base de piedra y hasta se tomó fotografía con las alpacas. “En casa tenemos libros sobre Perú y alpacas de peluche, y tuvimos muchas oportunidades de disfrutar de la música peruana”, señaló en unas breves declaraciones a la prensa.
A pesar que estuvo fuertemente resguardada por personal de su seguridad, la representante japonesa se mostró muy sencilla con las personas que se acercaban a saludarla. Incluso agradeció con gestos propios de su cultura y se fotografió con turistas de diversos países.
Su llegada a Cusco también fue una oportunidad para que en el Palacio Municipal la reconocieran como miembro real de la dinastía nikkei; en donde recibió la Medalla de Alcaldía y un traje típico cusqueño. Asimismo, las autoridades regionales le obsequiaron un chalán montado en caballo de paso y un broche bordado en filigrana de plata.
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Su visita a una escuela de sordos y encuentro con la comunidad Nikkei
Tras su llegada de la ciudad imperial, la princesa Kako llegó hasta la escuela Ludwig van Beethoven, una institución para niños sordos en Lima, donde se reunió con los escolares y se comunicó con ellos en lenguaje de señas. Los menores la recibieron con trajes típicos japoneses y ondeando la bandera de su país.
Kako continuó su recorrido hacia el estadio deportivo, adyacente a la escuela, donde se ubica la Asociación Estadio La Unión (AELU), uno de los clubes sociales de la comunidad de japoneses que cumple 70 años de fundación.
En el lugar sembró un árbol muy cerca de donde, años atrás, su hermana Mako plantó un pino y, al despedirse, se desplazó por un circuito de atletismo para saludar a los presentes. Incluso con ese desplante, no perdió la sonrisa.
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Su encuentro con Lucho Quequezana
El último jueves, acompañada de su delegación, la representante de la dinastía imperial nipona asistió a un concierto celebrado en el Teatro Peruano Japonés, donde se presentó el músico peruano Lucho Quequezana; el mismo que generó una reacción “inesperada” en la princesa Kako, sorprendiendo a su comitiva y provocando la reacción de los medios japoneses.
“Fue emocionante y un honor para mí recordar el cariño que la familia imperial tiene hacia mi música. La princesa disfrutó enormemente del concierto una vez más y me mostró una foto de hace nueve años con los instrumentos que le regalé a su padre, el príncipe heredero Akishino”, señaló el músico peruano.