Chufy, fotografiada por Hans Neumann.
Chufy, fotografiada por Hans Neumann.

Hace dos semanas fue la Gala del MET y Sofía Sánchez de Betak (32), alias Chufy, no estuvo ahí por primera vez en los últimos tres años. Pensamos que había ido porque en un throwback en su cuenta de Instagram volvió sobre los looks de Dolce & Gabbana y Comme des Garçons que eligió para las últimas dos ediciones de la gala más celebrada de Nueva York, pero no fue así: "Coincidía justo con un viaje a Argentina y preferí quedarme con mis amigos, mi familia y la beba allá", nos cuenta vía telefónica ya que la estadía en nuestra ciudad fue definitivamente corta.

Sánchez de Betak con un conjunto de lo último de Chufy, la colección prêt-à-porter que vende en tiendas de diseño como Bergdorf, The Webster y Matches Fashion.
Sánchez de Betak con un conjunto de lo último de Chufy, la colección prêt-à-porter que vende en tiendas de diseño como Bergdorf, The Webster y Matches Fashion.

"Me perdí la gala pero igual, por un tema de laburo, me tuve que volver a Nueva York demasiado rápido", aclara. Hace casi 10 años que Sofía llegó a la Gran Manzana con un título de diseñadora gráfica de la Universidad de Palermo y una visa de turista que confiaba poder cambiar por una de trabajo con ayuda de algún empleador.

Fresca y relajada, según Chufy la mayoría de la gente la reconoce por su desenfado.
Fresca y relajada, según Chufy la mayoría de la gente la reconoce por su desenfado.

Todavía recuerda la inocencia con la que le pidió a una amiga que trabajaba en el museo que la invitara: "Años después me invitaron, aunque ya había entendido que la gala del MET es puro bussiness. Es un evento de moda que trae proyectos buenísimos y es un intercambio, pero aunque trates de sentarte con amigos y pasarlo bien, no es lo más divertido que te puede pasar".

Cada año Sánchez de Betak elige un destino en el que centra su colección. Este año fue Japón.
Cada año Sánchez de Betak elige un destino en el que centra su colección. Este año fue Japón.

Fanática de las fiestas y host frecuente dentro del circuito del jet set fashionista neoyorkino, al trabajo y a su facilidad para las sociales le debe mucho de su éxito como directora creativa, diseñadora y socialité en la industria de la moda internacional. De Vogue a AD pasando por Vanity Fair y Hola, la imagen de Chufy es una de las más retratadas en las front rows de desfiles y fiestas en Estados Unidos y Europa.

Casada hace tres años con el francés Alexandre de Betak (48), fundador de la productora de desfiles Bureau Betak, con quien tiene a Sakura (4 meses), su vida transcurre entre su departamento del Soho, París y la casa de fin de semana que comparten en Mallorca.

Su colección inspirada en Japón.
Su colección inspirada en Japón.

"En los cuatro meses que tiene la beba, ya estuvo en siete países –asegura–. Ahora estoy en Nueva York, pero ya con ganas de mudarme a París, donde estamos renovando un departamento. Lo compramos hace tres años y pensamos instalarnos ahí full time apenas lo terminemos", cuenta distendida.

-¿Por qué quieren irse de Nueva York?

-Porque creo que así como Estados Unidos tuvo un momento en que me resultaba inspirador y era un lugar en el que tenía ganas de vivir, ya no me está pasando. Es más, me sucede todo lo opuesto te diría: no me inspira muchas ganas de estar. La movida de Nueva York es muy intensa, frívola y profesional, me parece un poco agresiva para criar un bebé. Es un lugar en el que la gente no te ayuda con el cochecito y el taxi no para si te ve cargada. París es muy distinto en ese sentido, es una ciudad en la que caminás y te sentís una afortunada de ir por la calle y ver tanta belleza, la gente disfruta mucho más de estar al aire libre. La educación también me gusta más, siento que es más abierta. En general, Europa es un lugar más interesante en ese sentido. París está mejor para este momento, además es más cerca de Mallorca, que es donde tenemos nuestra casa de fin de semana.

Algunas de las postales del casamiento con el productor Alex de Betak.
Algunas de las postales del casamiento con el productor Alex de Betak.

-¿Sentís que Nueva York perdió encanto?

-Sí, lo veo mucho más dividido y menos interesante, con menos capas. Justamente lo que hace a Nueva York interesante como ciudad es esa cantidad de culturas que se entremezclan, y siento que en el último año se generó mucho resentimiento. Hay discriminación y racismo, se ve en el subte y en la calle. A los latinos los tratan mal ¡y me parece un espanto! Antes no era así. Yo elegí mudarme porque era una ciudad súper abierta, que te recibía con los brazos abiertos.

Fue en 2015, con una impresionante fiesta gauchesca en la Patagonia que duró tres días. Ella se lució con diferentes outfits y un espectacular vestido de Valentino.
Fue en 2015, con una impresionante fiesta gauchesca en la Patagonia que duró tres días. Ella se lució con diferentes outfits y un espectacular vestido de Valentino.

-Igualmente, si bien para la prensa vos sos "la argentina", no das mucho el perfil de la latina tipo, ¿no?

-No sé, eh… Si te fijás, mis rasgos son medio esa mezcla de sangre que tenemos los argentinos. Igualmente, más allá de lo que se puede ver en una foto, me siento súper latina: no demasiado chic, ni propper y la gente me reconoce por eso. Además, cultivo una actidud casera y amiguera, invito gente a casa y me gusta cocinar y hacer fiestas. Acá no es así: la gente cuando organiza algo en su casa contrata un catering.

Su marido posó con el personaje de su saga favorita, Star Wars.
Su marido posó con el personaje de su saga favorita, Star Wars.

-Sos muy activa en las redes sociales, en especial en Instagram.

-Sí, me llegan un montón de mensajes de mis seguidores y creo que tiene que ver con que, a diferencia de los famosos, en mis redes lo que ven no son fotos maquillada ni impecable. Mis vacaciones son en patas y la mayoría de las imágenes son a cara lavada.

-¿Hay otros argentinos en tu circuito o mundillo de Nueva York?

-Sí, está Mica Argañaraz, que le está yendo bárbaro y me la cruzo bastante. Después no sé si mucho más.

-Ahora está Calu también… ¡Ah, sí, Calu!

-Pero con ella no nos cruzamos mucho en eventos, me parece que se mueve en otro circuito. Acá hay muchos mundillos, y si bien la he invitado a alguna comida o evento y tengo re buena onda, no nos vemos tanto.

Con la diseñadora Diane von Furstenberg en el lanzamiento de su colección
Con la diseñadora Diane von Furstenberg en el lanzamiento de su colección

SIN FRONTERAS. Alex de Betak y Sofía Sánchez Barrenechea se conocieron en Argentina un viernes a la noche, hace 8 años. Los dos estaban de vacaciones en Buenos Aires, el productor había ido con la hermana de Sofía a tomar algo a un bar en Palermo. "Yo había dicho que no iba porque quería ver a mis amigas, pero a último momento me colgaron y fui", se acuerda.

Entre los highlights de esa primera noche está la cachetada que le pegó ella a él por una mano en un lugar equivocado, según él sin querer. "Me tocó el culo y le puse un buen bife. Me dijo no sé qué de la cartera y yo: '¿qué cartera?, no toques'. Y ahí se enamoró", cuenta. Hasta ese momento nunca había escuchado hablar de él, que en su rubro es súper conocido.

Una invitación a un casamiento después de las doce la noche siguiente fue su segundo encuentro, y el tercero fue meses más tarde cuando los dos habían vuelto a Nueva York. En 2015, a cinco años de haberse conocido, se casaron y celebraron con una impresionante fiesta gauchesca en la Patagonia. Tres años después llegó Sakura, su primera hija juntos.

Con su hija Sakura, de cuatro meses.
Con su hija Sakura, de cuatro meses.

-¿Se siente mucho la diferencia de edad?

-Alex me lleva 16 años, pero yo parezco su abuela. Él está re bien: tiene todo el pelo, no está gordo… A veces veo amigos míos de colegio que ya se quedaron pelados, están con canas y panza ¡y tienen mi edad! Para tener casi 50 él está bárbaro.

-El nacimiento de tu hija tomó a muchos por sorpresa porque no te habías mostrado embarazada, ¿por qué esa decisión?

-Los primeros tres meses, en general, no se lo contás a nadie, mejor ser cauteloso. Lo que me sucedió fue que justo cuando compartí la noticia tuve un susto enorme: me dijeron que había un problema y era posible que tuviera que abortar. Fue un 11 de septiembre y me explotó el cerebro. Desde ese momento no quise hablar más, hasta el último mes del embarazo no supe si la beba iba a estar bien y apenas me preguntaban por el tema me largaba a llorar. Pensaba que si llegaba a pasar algo era preferible que la gente no supiera que había estado embarazada. Pero bueno, ya está. Por suerte está bárbara y es buenísima.

Texto: Lucía Benegas. Fotos Gentileza Sofía Betak.