Después de décadas sin poder ingresar a las aulas, Marcia Guerra decidió retomar su educación a los 74 años. Su avance ha sido notorio: primero aprendió a leer y escribir, y actualmente cursa el cuarto grado.
Esta semana Marcia llegó hasta la sede del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) con el objetivo de rendir el examen que le permitirá pasar al quinto grado.
Con cada paso dado, se acerca a su sueño de graduarse junto a sus compañeras, dejando todas atrás una historia de exclusión educativa.
Ella participa en los programas de Alfabetización y “Mi Nueva Meta”, impulsados por la entidad gubernamental. Ahora, dice que la educación que le fue negada en la infancia se ha convertido en una prioridad diaria.
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Marcia forma parte de un grupo de 98 mujeres de distintas regiones del país, como Colón, Darién, La Chorrera, San Miguelito, Chepo y Panamá Este, que participan del programa “Mi Nueva Meta”.
Esta iniciativa, desarrollada por el Mides y el Instituto Panameño de Educación por Radio (IPER), ofrece a quienes completaron la alfabetización la oportunidad de terminar la primaria.
Durante el reciente periodo de exámenes, las participantes enfrentaron pruebas de matemáticas, español, geografía, ciencias sociales y otras materias.
La experiencia estuvo marcada por la emoción, el nerviosismo propio de cualquier estudiante y la determinación de demostrar que nunca es tarde para aprender. Los resultados de estas pruebas reflejan el esfuerzo realizado en las clases y la voluntad de superación que caracteriza al grupo.
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Para muchas como Yuleisi Mójica, de 16 años, y Águeda Ábrego, de 71, la diferencia de edad no es obstáculo. Ambas llegaron a la escuela de La Escandalosa, en Buena Vista, Colón, para rendir su examen de grado.
Yuleisi dijo estar “muy contenta porque este programa me da la oportunidad de estudiar y cumplir el sueño de obtener mi certificado de primaria. Esto es solo el comienzo; no quiero parar. Estoy motivada a seguir adelante”.
Las clases se imparten en espacios adaptados por los propios vecinos, como pequeñas iglesias convertidas en aulas. En comunidades como Kuna Nega, Santa Ana y La 24 de Diciembre, las estudiantes viajan hasta la sede central de la entidad para presentar sus exámenes.
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En esta labor el acompañamiento docente es fundamental. Graciela Serrano Rodríguez, maestra voluntaria, acompaña a mujeres como Marcia en su trayecto educativo.
Serrano manifestó su orgullo por el empeño y la constancia de sus estudiantes adultas: “todas mis estudiantes son mujeres adultas que quieren alcanzar una meta y yo sé que ellas pueden, porque todos los días demuestran que están aprendiendo”.
La evaluación académica, que se extiende durante dos semanas, es supervisada por personal del Mides y el IPER.
Actualmente, cinco estudiantes están a punto de culminar su educación primaria, lo que según las autoridades representa un avance significativo en la trayectoria del programa. El programa atiende a 112 estudiantes a nivel nacional, de los cuales 98 son mujeres y 14 hombres.
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La distribución alcanza regiones como Panamá Centro, Chepo, Colón, Mortí en Darién, Panamá Este, San Miguelito y La Chorrera. Además, “Mi Nueva Meta” opera en comunidades de difícil acceso, como las comarcas Kuna de Wargandí y Guna de Madugandí, donde 38 personas continúan su formación.
La coordinadora, Marijulia Barría, destacó que la iniciativa fortalece la capacidad de los participantes para alcanzar nuevos objetivos personales y familiares.
Barría explicó que, según el grado, los estudiantes presentan hasta cinco exámenes, una exigencia académica que han logrado superar gracias al compromiso demostrado a lo largo del proceso.
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La metodología del programa se basa en el modelo “El Maestro en Casa” del IPER, que combina materiales auto instructivos, clases radiales y el apoyo de 34 maestros voluntarios. Actualmente, la matrícula se distribuye en estudiantes de primero a quinto grado.
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