El Ministerio de Salud de Panamá ha colocado la prevención de las enfermedades cardiovasculares en el centro de sus acciones, dado que estas patologías continúan siendo la principal causa de muerte en el país.
Solo en 2024, el 42.1% de las muertes por enfermedades no transmisibles tuvo origen cardiovascular, lo que revela la magnitud del desafío sanitario que enfrenta la nación.
Frente a este panorama, la pregunta sobre el porqué del refuerzo de las estrategias de control encuentra respuesta en la urgencia de detener el avance de estos males.
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La vigilancia intensificada, la identificación temprana de factores de riesgo y la intervención multidisciplinaria son las herramientas que el Ministerio de Salud emplea para frenar tanto la aparición de enfermedades como sus complicaciones.
Desde 2018, la implementación de la estrategia HEARTS, promovida por la Organización Panamericana de la Salud, ha permitido que 186 centros de salud en Panamá cuenten con protocolos clínicos estandarizados.
Este modelo facilita el acceso a medicamentos esenciales, promueve la evaluación sistemática del riesgo cardiovascular y garantiza un abordaje integral para cada paciente.
El paquete técnico HEARTS, de acuerdo con la OPS, aporta un enfoque estratégico para mejorar la salud cardiovascular, y está compuesto por seis módulos y una guía de implementación.
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Además, brinda apoyo a los ministerios de salud para fortalecer el manejo de las enfermedades cardiovasculares en los establecimientos de atención primaria.
Los módulos prácticos y un abordaje por pasos están basados en un documento técnico que proporciona la justificación y el marco para este enfoque integrado.
Para el 2027, la Organización Mundial de la Salud manifiesta que la estrategia HEARTS será el modelo institucionalizado de manejo del riesgo cardiovascular, con especial énfasis en el control de la hipertensión arterial y la prevención secundaria en la atención primaria de salud en las Américas.
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La iniciativa busca integrarse de manera transparente y progresivamente a los servicios de salud ya existentes para promover la adopción de las mejores prácticas mundiales en la prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares.
En su oportunidad, la directora general de Salud Pública, Yelkys Gil, subrayó sobre el valor de la intervención coordinada, señalando que “una intervención en conjunto con nutrición, enfermería, médicos y el propio paciente” resulta clave para cambiar hábitos y disminuir el impacto de las enfermedades cardiovasculares.
El abordaje temprano de problemas como la hipertensión arterial, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, tanto en adultos como en adolescentes, ha sido posible gracias al fortalecimiento de la atención primaria.
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Según la Encuesta Nacional de Salud de Panamá (ENSPA) 2019, el 42,3% de los adultos padece hipertensión, lo que convierte a este factor en uno de los más extendidos.
El Ministerio de Salud ha intensificado su labor en la promoción de estilos de vida saludables y en la educación sobre la importancia del autocuidado. El objetivo es que la población adopte rutinas que incluyan alimentación equilibrada y actividad física, lo que contribuye a reducir la prevalencia de enfermedades crónicas.
La atención primaria no solo ofrece un espacio para la detección y seguimiento de los casos, sino que también fomenta la sensibilización de los pacientes sobre la importancia de acudir periódicamente a controles médicos y conocer sus propios niveles de presión arterial.
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Las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de mantener una vigilancia activa sobre los factores de riesgo y en la educación continua de la población.
El fortalecimiento de la detección, el diagnóstico y el tratamiento oportuno forma parte de un compromiso institucional cuyo fin es reducir tanto la mortalidad como las complicaciones asociadas a las enfermedades cardiovasculares.
La participación activa de la ciudadanía se presenta como un pilar fundamental para lograr que menos panameños sufran las consecuencias de estos padecimientos, alineando los esfuerzos del sistema de salud con la realidad de cada comunidad.
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