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Panamá colidera un nuevo trabajo estratégico del Codex sobre nuevas fuentes de alimentos

Esfuerzo posiciona al país como actor clave en la definición de los criterios que permitirán a productos alimentarios acceder a mercados exigentes como el europeo

Panamá participó en la Comisión del Codex Alimentarius, celebrada en Ginebra, Suiza. En la pantalla, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS. (Mici)

El avance de Panamá en la regulación alimentaria internacional se consolida tras su participación activa en la reciente Comisión del Codex Alimentarius, celebrada en Ginebra, Suiza.

El país ha asumido un rol de liderazgo al colaborar con la Unión Europea en la creación de principios para el análisis de riesgos en nuevas fuentes de alimentos y sistemas de producción, indica una nota de prensa del Ministerio de Comercio e Industrias.

Apunta a que este esfuerzo posiciona a Panamá como actor clave en la definición de los criterios que permitirán a productos alimentarios acceder a mercados exigentes como el europeo.

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Para los consumidores y empresas, la confianza en la seguridad de los alimentos depende tanto de su calidad como del cumplimiento de regulaciones internacionales que aseguren estándares científicos y de inocuidad reconocidos globalmente.

La delegación panameña, encabezada por el embajador Juan Castillero y el ingeniero Joseph Gallardo, defendió la necesidad de establecer criterios científicos que avalen la entrada de alimentos tradicionales de Panamá y Latinoamérica a otros mercados.

El Codex Alimentarius fue creado en 1963 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). (Mici)

Entre los ejemplos citados, productos como el tamal y los huevos de leche podrían beneficiarse de referencias técnicas que respalden su reconocimiento fuera de la región.

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Durante la 49.ª Comisión, los representantes de Panamá subrayaron que la iniciativa recién lanzada permitirá que alimentos habituales en la dieta local sean evaluados bajo parámetros avalados internacionalmente. Esto abre la puerta a que su comercialización se expanda, siempre bajo el respaldo de criterios científicos sólidos.

La respuesta a la pregunta sobre la trascendencia de este proceso es clara: Panamá ha fortalecido su influencia en la elaboración de normativas alimentarias globales al coliderar la creación de lineamientos para el análisis de riesgos, lo que podría facilitar la exportación de productos nacionales a destinos como Europa y beneficiar a toda la región latinoamericana.

El Codex Alimentarius, creado en 1963 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece normas, directrices y códigos de prácticas sobre la seguridad y calidad de los alimentos. Aunque no son obligatorias, sus recomendaciones influyen en la legislación alimentaria de los 188 países miembros, promoviendo la armonización de regulaciones y el comercio internacional.

Las normas del Codex abarcan aspectos como la higiene, los aditivos, los residuos de plaguicidas, el etiquetado y los contaminantes. La adopción de estos estándares contribuye a que los países fortalezcan sus reglamentos nacionales y garanticen la protección de la salud de los consumidores.

El libro Codex Alimentarius sobre la regulación de la inocuidad alimentaria, junto a una selección de frutas, verduras, huevos y carnes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La participación activa de Panamá en espacios técnicos del Codex, en áreas como contaminantes, nutrición y etiquetado, refuerza su papel como referente regional.

El país contribuye no solo con experiencia, sino también con el impulso de regulaciones robustas que serán aplicables a nivel mundial.

La consolidación del liderazgo técnico de Panamá en el Codex Alimentarius representa un avance para la región de Latinoamérica y el Caribe. Al participar en la elaboración de normas internacionales sustentadas en evidencia científica, el país fortalece su posición como modelo para otros en la modernización de sus propios reglamentos técnicos.

Este proceso, que apenas inicia, implica retos y oportunidades para los productos alimentarios panameños y latinoamericanos. La posibilidad de acceder a nuevos mercados dependerá del cumplimiento de los criterios acordados a nivel internacional, impulsados por el trabajo conjunto entre Panamá y la Unión Europea.

Con cada avance en la Comisión del Codex, Panamá reafirma su compromiso con la seguridad alimentaria global y la integración de sus productos en el comercio mundial, marcando un camino que otros países de la región podrán seguir, sostiene las autoridades del sector de comercio e industrias.