Panamá está dispuesto a sentarse a conversar con Costa Rica, pero únicamente bajo “las mismas reglas” y en igualdad de condiciones para ambos países.
Así lo afirmó el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, en medio del nuevo intento diplomático por reducir las tensiones bilaterales que durante los últimos meses han escalado alrededor del comercio, los controles fitosanitarios y las restricciones impuestas a productos panameños.
“Costa Rica es un país hermano”, declaró Moltó al referirse al reciente encuentro sostenido en Nueva York entre el canciller panameño Javier Martínez-Acha Vásquez y el nuevo canciller costarricense, Manuel Tovar. El ministro panameño aseguró que la reunión fue “muy cálida” y permitió conversar sobre diversos temas de la relación bilateral.
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“Definitivamente, una vez más, somos países amigos y estamos siempre dispuestos a conversar bajo las mismas condiciones, cuidando al productor panameño, así como se merece el mismo respeto que el productor costarricense”, expresó el titular del Ministerio de Comercio e Industrias.
Las declaraciones de Moltó se producen en momentos en que Panamá y Costa Rica intentan reconstruir canales de diálogo tras semanas marcadas por tensiones políticas y comerciales.
Uno de los principales focos de conflicto ha sido precisamente el intercambio comercial y las restricciones fitosanitarias. Panamá sostiene que productores nacionales han enfrentado durante años obstáculos para exportar productos avícolas, cárnicos y agroindustriales hacia Costa Rica, pese a cumplir estándares internacionales y exportar a mercados altamente exigentes como Estados Unidos, Europa y Asia.
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“Los productores panameños, tanto como los productores costarricenses, deben cumplir con las mismas reglas fitosanitarias”, afirmó Moltó. El funcionario insistió en que Panamá no reducirá sus controles sanitarios ni comprometerá sus estándares de calidad para facilitar el ingreso de mercancías.
“Panamá no va a sacrificar su nivel fitosanitario, sanitario, de salud”, sostuvo el ministro. Añadió que las plantas productoras de ambos países deben someterse “a las mismas revisiones” y cumplir idénticos requisitos técnicos.
El conflicto comercial incluso llegó a la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde continúa abierto un proceso relacionado con las restricciones y barreras comerciales aplicadas entre ambas naciones.
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Las tensiones se intensificaron con la llegada al poder de la presidenta costarricense Laura Fernández, quien endureció el discurso frente a Panamá y aseguró que defenderá a los productores de su país ante lo que considera restricciones injustificadas para el ingreso de mercancías costarricenses.
Fernández trasladó recientemente el conflicto a la Cancillería de Costa Rica y anunció acciones diplomáticas e internacionales relacionadas con el diferendo comercial. También afirmó que no permitirá “ningún desequilibrio en la comercialización y exportación de los productos” costarricenses.
“Siempre lo he dicho, bajo reglas igualitarias para ambas partes y oportunidades que se presenten, tanto para los productores panameños que ya estuvieron por muchas décadas exportando a Costa Rica, como las oportunidades para complementarnos como naciones”, señaló.
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El ministro recordó además que Panamá mantiene una intensa relación económico con Costa Rica y con el resto de Centroamérica, incluyendo exportaciones energéticas y comercio regional constante.
El reciente encuentro entre los cancilleres Javier Martínez-Acha y Manuel Tovar en la sede de Naciones Unidas fue interpretado como una señal de acercamiento diplomático tras varios meses de confrontación pública. Ambos gobiernos acordaron impulsar mesas binacionales de trabajo para abordar temas relacionados con seguridad, migración, comercio y aduanas.
Según la información divulgada por ambas cancillerías, el objetivo es construir “un diálogo constructivo” que permita atender desafíos comunes y evitar una escalada mayor en las diferencias bilaterales.
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A pesar de las tensiones, Moltó insistió en que Panamá mantiene disposición al diálogo siempre que exista reciprocidad.
“Estoy seguro de que como países hermanos en una mesa podemos solucionar”, afirmó el ministro, quien reiteró que el país continuará defendiendo sus controles fitosanitarios y el derecho de los productores panameños a competir en igualdad de condiciones dentro del mercado regional.