Mientras que en la isla de Barro Colorado los ocelotes, esos esquivos mamíferos difíciles de estudiar, son observados mediante cámaras trampa para analizar su comportamiento, en el sector de Sansón, en la provincia de Darién, uno de estos ejemplares cayó, víctima presuntamente de los neumáticos de un automóvil.
Cuando el personal técnico del Ministerio de Ambiente se trasladó al sitio para verificar la incidencia, confirmaron la presencia del ejemplar, el cual yacía muerto y en avanzado estado de descomposición.
El ocelote estaba en una vía cercana a una zona boscosa, por lo que los funcionarios no dudaron del atropello, una situación que afecta a la fauna silvestre que transita por esos sectores.
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En muchas ocasiones los guardaparques son los encargados de acudir al rescate y reubicación de las especies, cuando así lo amerita. Indican que las más rescatadas son los perezosos, las aves rapaces, monos, zarigüeyas, y búhos.
Ante esta situación, el Ministerio de Ambiente hizo un llamado a los conductores que circulan por áreas cercanas a bosques y corredores biológicos a reducir la velocidad y mantener atención sobre las vías, especialmente durante horas nocturnas y de poca visibilidad.
La provincia de Darién mantiene una alta diversidad de especies silvestres que utilizan estos espacios para desplazarse y buscar alimento, motivo por el cual una conducción responsable resulta clave para disminuir incidentes con la fauna, asegura la entidad encargada de preservar el ambiente.
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Según el estudio más reciente que existe sobre el tema: “Wild animal roadkill in Panama (2007-2020), los atropellos se encuentran entre las principales causas de mortalidad no natural de la vida silvestre en el país.
Expertos afirman que actualmente esta realidad poco o nada ha cambiado, aunque no se tengan estadísticas.
Durante el periodo de referencia del estudio se contabilizaron los atropellos de 230 vertebrados silvestres, que representan 63 especies: cuatro especies de anfibios, 27 especies de reptiles, nueve especies de aves y 27 especies de mamíferos.
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Se indica que esas especies mantienen estatus de protección en Panamá o la región Neotropical, entre las que se distinguen aves marinas, rapaces nocturna, vertebrados arbóreos y carnívoros de tamaño mediano.
Están amparadas bajo la Ley 24 de 7 de junio de 1995, “por la cual se establece la legislación de la vida silvestre en la República de Panamá”, que en su artículo 1 señala que la vida silvestre es parte del patrimonio natural del país.
Por ello, declara de dominio público su protección, conservación, de especies, razas y variedades de la vida silvestre, para beneficio y salvaguarda de los ecosistemas naturales.
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Se advierte que el mayor número de accidentes ocurre en vías pavimentadas de un solo sentido en cada dirección.
En cuanto a la cobertura forestal que rodea las áreas de atropellos, el “Wild animal roadkill in Panama (2007-2020)” indica que durante el periodo de estudio 149 eventos ocurrieron en áreas con bosques a ambos lados del camino, 68 ocurrieron en áreas con bosques solo en un lado.
En general, estos accidentes ocurrieron principalmente en zonas rurales y boscosas.
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Los datos muestran que la mortalidad de los vertebrados silvestres en las carreteras debe considerarse una de las preocupaciones más críticas de Panamá para la conservación de la biodiversidad.
Establecer medidas de mitigación que reduzcan este impacto, se puntualiza, es un desafío que hay que afrontar en el corto, mediano y largo plazo en Panamá y otros países de la región.
Cada vía o carretera donde ha muerto una especie, de acuerdo al estudio, se caracterizó según el número de carriles, la presencia o ausencia de aceras y calzadas, el tipo de vía (camino de terracería, de un solo sentido, de dos y tres sentidos, asfaltado) y con proximidad a una zona boscosa (bosque primario, bosque secundario, bosque de galería).
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