La confirmación de un caso de sarampión modificado en Panamá ha generado preguntas sobre una variante poco conocida de una enfermedad que el país no registra de forma autóctona desde 1995.
Sin embargo, lejos de representar una señal de alarma para las autoridades sanitarias, este tipo de casos suele ser considerado una demostración de que la vacunación está funcionando.
El sarampión modificado es una forma atenuada de la enfermedad que puede presentarse en personas vacunadas que, pese a haber desarrollado inmunidad, son expuestas a una cantidad importante del virus.
PUBLICIDAD
En esos casos, el organismo logra controlar mejor la infección, reduciendo significativamente la gravedad de los síntomas y la posibilidad de transmitir la enfermedad a otras personas.
Según la doctora Catherine Castillo, técnica de vigilancia epidemiológica y enfermedades prevenibles por vacunas del Departamento Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa), los pacientes con sarampión modificado presentan un cuadro clínico diferente al sarampión clásico.
La especialista explicó que estos pacientes suelen registrar menos fiebre, pueden presentar un sarpullido más leve o incluso desarrollar síntomas distintos a los habitualmente asociados con la enfermedad. Además, la cantidad de virus presente en el organismo es considerablemente menor.
PUBLICIDAD
“Lo que hemos observado es que la carga del virus dentro del paciente es mucho menor. ¿En qué se traduce esto? En que un paciente con un sarampión modificado puede transmitir menos la infección que un sarampión normal y no se va a complicar”, explicó Castillo.
De acuerdo con la funcionaria, la evidencia científica disponible indica que quienes desarrollan esta forma modificada de la enfermedad prácticamente no presentan complicaciones graves como neumonías o afecciones neurológicas, que históricamente han sido algunas de las consecuencias más temidas del sarampión.
El caso identificado en Panamá corresponde a un ciudadano panameño que tuvo contacto con uno de los pacientes importados detectados recientemente por las autoridades sanitarias.
PUBLICIDAD
Gracias a la inmunidad adquirida previamente mediante la vacunación, desarrolló esta forma atenuada de la enfermedad en lugar del cuadro clínico tradicional.
Las autoridades aclararon que el caso no representa una falla de la vacuna. Por el contrario, consideran que demuestra su efectividad para evitar formas graves de la enfermedad e impedir complicaciones potencialmente mortales.
“No es un caso habitual. No es que todos los vacunados van a tener infección. Son situaciones especiales donde puede haber una exposición masiva al virus o factores particulares de inmunidad. Lo importante es que la vacunación sigue siendo efectiva para evitar complicaciones y salvar vidas”, sostuvo Castillo.
PUBLICIDAD
Actualmente Panamá registra tres casos vinculados al sarampión. Dos de ellos corresponden a casos importados y el tercero está relacionado con la importación.
El primer caso fue detectado en una joven de 18 años de nacionalidad suiza que ingresó al país por vía aérea el pasado 23 de abril y que no tenía antecedentes de vacunación contra la enfermedad.
El segundo caso corresponde a un ciudadano neerlandés de 21 años que ingresó a Panamá a través del puesto fronterizo de Guabito, en la provincia de Bocas del Toro, procedente de Costa Rica. Las autoridades indicaron que su historial de vacunación era desconocido.
PUBLICIDAD
Fue precisamente a partir del contacto con este segundo paciente que se produjo el caso de sarampión modificado en el ciudadano panameño.
Las autoridades sanitarias insistieron en que Panamá no enfrenta actualmente una transmisión comunitaria del virus. Aunque el país recibió oficialmente la certificación de eliminación del sarampión en 2016, la última vez que se registró transmisión autóctona sostenida de la enfermedad fue en 1995.
Desde entonces, los pocos episodios detectados han estado relacionados con viajeros procedentes de otros países o con contactos directos derivados de esos casos importados.
PUBLICIDAD
Un antecedente similar ocurrió en 2011, cuando las autoridades sanitarias detectaron cuatro casos importados procedentes de Polonia. En aquella ocasión tampoco se produjo transmisión comunitaria y el evento fue controlado mediante vigilancia epidemiológica y seguimiento de contactos.
“Hasta el momento no tenemos casos de transmisión endémica en el país. No existe circulación del virus en Panamá”, reiteró Castillo.
La especialista recordó que el país se encuentra en una etapa denominada “poseliminación”, en la que el principal desafío consiste en evitar que los casos importados generen cadenas sostenidas de transmisión local.
PUBLICIDAD
Para ello, las autoridades consideran fundamental mantener altas coberturas de vacunación en la población.
El esquema nacional contempla la aplicación de dos dosis de la vacuna contra sarampión, rubéola y paperas (MMR o SPR). La primera se administra a los 12 meses de edad y la segunda a los 18 meses.
Según datos del Ministerio de Salud, una sola dosis ofrece una protección cercana al 95%, mientras que el esquema completo eleva la efectividad a entre 97% y 100%.
PUBLICIDAD
Con el objetivo de reforzar la inmunidad colectiva, Panamá desarrolló campañas de seguimiento entre 2024 y 2025 enfocadas principalmente en niños menores de cinco años, buscando identificar esquemas incompletos y garantizar una mayor cobertura de protección.
Castillo hizo un llamado a los padres de familia y a la población en general para revisar sus tarjetas de vacunación y acudir a las instalaciones de salud en caso de dudas sobre las dosis recibidas.
En un contexto internacional donde varios países han reportado rebrotes de sarampión durante los últimos años, las autoridades consideran que el caso de sarampión modificado detectado en Panamá ofrece una evidencia concreta del papel que siguen desempeñando las vacunas para reducir el impacto de una enfermedad que, antes de la inmunización masiva, causaba miles de hospitalizaciones y muertes en todo el mundo.