Panamá es el único país de Centroamérica que produce más arroz del que consume. Con una población de 4.5 millones de habitantes, la cosecha anual alcanza los 9.6 millones de quintales y el consumo interno es de 5.6 millones, lo que genera un excedente de 3.9 millones de quintales por ciclo.
Esta situación convierte a Panamá en la excepción regional y le permite prescindir de importaciones para abastecer a su población.
En el resto de la región, la realidad es distinta. El presidente de la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), Luis Treminio, sostuvo que ningún otro país centroamericano logra cubrir plenamente su demanda de arroz.
En entrevista con Infobae El Salvador, compartió datos recientes que reflejan la magnitud de la brecha entre producción y consumo.
El Salvador enfrenta un déficit anual de 188 mil quintales. El consumo nacional ronda los 904,472 quintales, pero la producción local no alcanza esa cifra, por lo que el país depende de importaciones para cerrar la brecha y garantizar el abastecimiento. Respecto a los orígenes de estas importaciones, Treminio explicó que el país recurre principalmente a Estados Unidos y México para suplir la demanda, y en ocasiones también se importa arroz procedente de China.
Precisó que el arroz “se siembra principalmente en zona de río, necesita bastante inundación y terrenos bastante planos”. Esta exigencia limita las áreas aptas para el cultivo.
La situación de Nicaragua es aún más compleja. Con siete millones de habitantes, Nicaragua produce 6.1 millones de quintales de arroz, pero el consumo interno se eleva considerablemente: cada persona consume en promedio 160 libras al año. Para lograr el autoabastecimiento, el país debería alcanzar una producción de 11.2 millones de quintales por ciclo agrícola.
Actualmente, la diferencia entre lo que se cosecha y lo que se requiere mantiene al país con una dependencia constante de las importaciones. Treminio explicó durante la entrevista: “Los que más siembran arroz son Guatemala y Nicaragua, que tienen extensiones bastante grandes... pero los nicaragüenses son los que más consumen arroz. O sea, producen bastante, pero consumen bastante arroz”.
Honduras ocupa el segundo lugar en consumo de arroz en la región. La producción nacional apenas supera el medio millón de quintales por año. Sin embargo, la demanda interna es mucho mayor. El consumo nacional supera los 8.2 millones de quintales anuales, por lo que el déficit de arroz hondureño asciende a 7.6 millones de quintales.
Esta brecha obliga a importar la mayor parte del arroz que se consume en el país. Además, el aumento de la población y los cambios en la dieta han incrementado la presión sobre la oferta local.
En Guatemala, la diferencia entre lo que se cosecha y lo que se consume también es significativa, aunque el consumo per cápita es menor que en otros países vecinos. La producción anual de arroz asciende a 1.1 millones de quintales, mientras que el consumo nacional es de 2.2 millones de quintales. Cada guatemalteco ingiere en promedio 18.6 libras de arroz al año, una cifra notablemente inferior a la de Nicaragua u Honduras. A pesar de ello, la producción local tampoco basta para cubrir la demanda y, como en la mayoría de la región, la importación es necesaria para llenar el vacío.
En Costa Rica, cada habitante consume en promedio 110 libras anuales de arroz. La última cosecha nacional fue de 660 mil quintales, frente a una demanda de 5.6 millones, lo que deja un faltante superior a los cinco millones de quintales.
El presidente de CAMPO agregó: “Todo tiene un pequeño déficit, uno pequeño, otro un poco más, pero todos tenemos déficit en cuanto a la producción de arroz”. La afirmación refleja el reto regional para garantizar la seguridad alimentaria con producción propia y evidencia la importancia estratégica de Panamá como único exportador neto de arroz en Centroamérica.