El populismo consiguió que los argentinos financiemos a los países desarrollados

La falta de confianza y el temor a confiscaciones empujan a muchas familias a resguardar su patrimonio fuera del sistema bancario; ese flujo de ahorro, que podría destinarse a inversión y crédito local, termina alimentando a as economías más avanzadas

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Una ilustración que muestra el desequilibrio entre la oferta de dólares proveniente de exportaciones agrícolas y energéticas y la demanda generada por el Banco Central y los "dólares del colchón" en Argentina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien todavía no está consolidado el proceso de desinflación, el paso más importante es que la economía entre en una etapa de crecimiento sostenido.

Solo con más inversiones que demanden mano de obra y aumenten la productividad de la economía, la gente podrá mejorar sus ingresos reales.

Para que haya crédito es necesario que exista ahorro. El problema es que los argentinos, en busca de seguridad para el fruto de su trabajo, envían al exterior sus ahorros y terminan financiando el mercado de capitales de los países más desarrollados.

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¿Qué es el ahorro? No es otra cosa que la parte del ingreso no consumido que cada uno de nosotros vuelca al mercado de capitales, que se encarga de financiar consumo e inversión. El mercado de capitales no es otra cosa que un intermediario entre los que generan ahorro y los que lo demandan. Pero, insisto, el ahorro es la parte del ingreso que la gente no consume.

¿Cuál es la capacidad de ahorro?

Ahora bien, las preguntas que surgen son: ¿Cuál es la capacidad de ahorro que hoy tienen los argentinos? y ¿Cómo hacer para que haya crédito de largo plazo?

Desde mi punto de vista, la caída del ingreso real que se produjo a partir de la devaluación determina que la capacidad de ahorro (ingreso no consumido) sea muy reducida. De manera que difícilmente el ahorro interno que actualmente se genera sea lo suficientemente importante como para financiar el crecimiento.

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La caída del ingreso real que se produjo a partir de la devaluación determina que la capacidad de ahorro (ingreso no consumido) sea muy reducida

El segundo punto tiene que ver con la incertidumbre hacia el futuro. ¿Qué argentino que actualmente tiene capacidad de ahorro está dispuesto a prestar a largo plazo y a una tasa reducida, en este contexto de incertidumbre? Porque el argentino medio ya está totalmente avivado de esta historia de tener tasas de interés reales negativas: es decir, tasas de interés menores a la inflación.

La sociedad también está cansada de que el Estado le confisque sus ahorros, en forma directa o bien con impuesto (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pero la sociedad también está cansada de que el Estado le confisque sus ahorros, en forma directa o bien con impuestos. No es casualidad que los argentinos tengan depositados en el exterior miles de millones de dólares: esos miles de millones de dólares que los progres y los populistas se cansan de señalar como un acto de traición a la patria.

En realidad, cualquier padre de familia responsable del futuro de los suyos tiene la obligación de poner a resguardo el patrimonio de su familia de la rapiña de los populistas, que pretenden hacer “caridad” con la plata ajena o despilfarrarla en aparatos políticos, ñoquis y burocracias innecesarias, cuando no en negocios más que turbios.

Ahorro interno que salió de la economía argentina, porque a la gente no le agrada pagar impuestos confiscatorios o que el Estado le diga que sus dólares ya no son dólares

Los miles de millones de dólares que fugaron al exterior no son otra cosa que ahorro interno que salió de la economía argentina, porque a la gente no le agrada pagar impuestos confiscatorios o que el Estado le diga que sus dólares ya no son dólares, sino papeles de deuda de un Estado quebrado. Es más: a nadie le causa gracia pagar impuestos para pagar los bonos que el Estado emitió y le entregó al contribuyente a cambio de sus dólares ahorrados.

Si hoy no hay suficiente ahorro interno para financiar la economía es porque la demagogia de los políticos le hizo tomar conciencia a la gente de que la Argentina no es un lugar seguro en el cual dejar el fruto de su trabajo.

Si hoy no hay suficiente ahorro interno para financiar la economía es porque la demagogia de los políticos le hizo tomar conciencia a la gente de que la Argentina no es un lugar seguro en el cual dejar el fruto de su trabajo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Así como la inversión no va a países donde las reglas de juego cambian permanentemente, el ahorro hace exactamente lo mismo. Por eso los argentinos tienen tantos miles de millones de dólares en el exterior: buscan seguridad.

¿Qué ha logrado el populismo kirchnerista con sus nefastas recetas? Que los argentinos fuguen sus capitales a países desarrollados, llegando así al absurdo de que nosotros, que somos subdesarrollados, estemos financiando el crecimiento de los países desarrollados al volcar nuestros ahorros en esos mercados de capitales, en busca de lo que no tenemos aquí: respeto por el derecho de propiedad.

Bienvenidos sean todos los intentos por recomponer el crédito interno, pero tengamos conciencia de que la oferta de crédito no surge por un acto de voluntarismo del gobierno de turno

De manera que bienvenidos sean todos los intentos por recomponer el crédito interno, pero tengamos conciencia de que la oferta de crédito no surge por un acto de voluntarismo del gobierno de turno. La oferta de crédito tiene como condición previa la existencia de ahorro y, además, ese ahorro no tiene que irse a financiar el desarrollo de los países desarrollados por miedo a los políticos de estas tierras.

Una buena medida consistiría en que los que tienen ahorros en el exterior puedan hacer pagos en Argentina con una simple transferencia, sin necesidad de traer sus ahorros, hasta que Argentina sea un país seguro en el respeto de los derechos de propiedad.

En síntesis, una buena manera de empezar a incentivar el crédito interno consiste en tratar de atraer el ahorro que está en el exterior y, para eso, la dirigencia política tiene que dar muestras inequívocas de que ha decidido ser seria.