Una voz potente crece desde las entrañas mismas de la Argentina

El comercio, la industria y las provincias intentan ser escuchados, mientras el Gobierno radicaliza sus posturas

Argentina necesita recuperar el diálogo para atender los reclamos del sector industrial y de las provincias (Foto: AP/Gustavo Garello)

El mundo está en guerra. Y parece que con ganas de pernoctar en ella. Pero no por eso la política debe derivar en pirotecnia verbal. Esto se vivió el domingo en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Una espiral de violencia verbal inconducente. Alejado de la política. Cuando ésta se vuelve gritos, se aleja de las razones que fundamentan toda idea.

El desafío -impensado en el hoy argentino- es volver a los cauces normales por los que inexorablemente transcurre la política. Más allá que estemos en el vértice mundial de un cambio histórico, que en algún momento tendrá nombre, el diálogo como herramienta política y social no quedó sepultado en el pasado. Por lo tanto, es imprescindible rescatarlo aquí y en el mundo.

¿Y si se predispone el oído hacia el interior productivo y sus problemas? Una voz potente crece desde las entrañas mismas de la Argentina. Si bien, como todo en la vida, hay excepciones, el comercio y la industria -junto a sus trabajadores- intentan ser escuchados.

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Tal vez Cristian Fiereder, presidente de la UIA Santa Fe, adelantó en enero lo que por estas horas su entidad madre reclama.

La UIA, ha dicho: “Sin industria, no hay Nación”, sintetizando un panorama que a diario ensancha el desbaste industrial y comercial.

Señala que “el respeto es condición básica del desarrollo” para quienes producen el 19% del PBI, el 27% de la recaudación fiscal y el 19% del empleo formal. El presidente de la UIA Santa Fe advirtió que se necesita un tejido industrial vivo y señaló la trampa al preguntar por qué los modelos económicos de los extremos en Argentina olvidan al que produce, generando incertidumbre y frialdad financiera.

En esta línea de escucha a quienes son los protagonistas inexcusables a la hora de generar producción, trabajo y divisas, se alza una voz desde la Federación de Industriales de Santa Fe, provincia rica con vocación productiva y exportadora.

Su presidente, Javier Martin, le dice a Infobae: “El régimen de incentivo (RIMI) establece montos muy altos. Necesitamos otras herramientas: amortización acelerada, desgravar de ganancias las utilidades que se reinvierten, darnos capacidad de crédito y financiamiento. En dos años cerraron 300 empresas industriales y perdimos 8 mil puestos de trabajo. Solo a sectores de la agroindustria y vinculados al gas y al petróleo les va bien”.

Los metalúrgicos nucleados en AIM (Asociación Industriales Metalúrgicos) sostienen que “la facturación 2025 fue -36,30%, con 32 meses de caída industrial y alto costo financiero”.

Su titular, Rafael Catalano, sigue diciendo: “Queremos previsibilidad. Si nos aseguran que durante tres años empatamos, ¡firmo ya!”.

Un empresario del sector le contó a este medio que abrió el retiro voluntario en su empresa y lo tuvo que cerrar rápidamente. Se le iban más trabajadores de lo previsto. La explicación está en el nivel de endeudamiento de esos trabajadores, que prefieren con la indemnización ponerse al día y después intentar conseguir trabajo nuevamente.

A esta altura, tal vez sea importante plantear la duda no sobre la necesidad de la reconversión industrial argentina, pero sí sobre sus formas: sin planificación, haciendo todo a la vez y en un solo momento. No puede morir y nacer todo a la vez. Resulta inconveniente para todo el país correr el riesgo de sepultar su matriz industrial, comercial y productiva.

El presidente de CAME, Ricardo Diab, manifestó a Infobae: “A nivel nacional, hay una caída importante: 18 mil unidades comerciales pequeñas han cerrado. Es el sector que más esfuerzo hace para sostenerse. Los sueldos son bajos y atentan contra el consumo. Pero si se plantea aumento salarial, me van a preguntar de dónde lo sacamos. En Santa Fe es loable el plan ‘Más Trabajo’, a través del cual las empresas que incorporen trabajadores pueden descontar el 100% del sueldo bruto por cada nuevo trabajador incorporado del pago de ingresos brutos. Pero para incorporar, hay que necesitarlo…”.

Las provincias perdieron casi 1 billón de pesos en coparticipación. Especialmente Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. Esta última tuvo una caída del 8% en términos reales en el primer bimestre. Y su recaudación, en términos reales, cayó, en el mismo período, 4%.

El gobierno de Pullaro monitorea el arreglo de Córdoba con el gobierno nacional por el tema previsional ($ 10 mil millones): ”Si eso viene a Santa Fe, cubriríamos la mitad del déficit mensual de la Caja previsional”.

El presidente Milei ha definido a su política industrial con la apertura de las importaciones. Un empresario de primer nivel le dijo a Infobae: “He tenido reuniones con altas esferas del gobierno nacional. Nada de lo que propongo se aplica… debo estar equivocado. Sí sé que partimos de distintos lugares”.

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