El Papa Francisco, el extractivismo y la deuda pública

Los cristianos debemos denunciar los proyectos sin la participación de las comunidades y “de unos pocos para unos pocos”

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El papa Francisco este miércoles en el Vaticano. EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI
El papa Francisco este miércoles en el Vaticano. EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI

Jesús fue a Nazaret, localidad en la que se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.

Se hizo realidad la promesa del Señor

Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?» (Evangelio según San Lucas 4,16-30).

Jesús va adelante y subvierte las relaciones de poder

En esos párrafos Jesús realizó públicamente gestos proféticos a través de los cuales se dirigía a los fieles subvirtiendo las relaciones de exclusión que regían en ese tiempo y dando testimonio del amor incluyente, como también, en otro momento lo hace cuando señala el camino que podemos calificar de “insubordinación” al decir: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos abusan de su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así”. (Mt. 20, 25-26).

Los cristianos también deberíamos donarnos e ir adelante

En este texto, el Señor estaba enseñando a sus discípulos los estilos del poder. El estilo de los gentiles que era dictatorial y el de los creyentes que debe ser como el de Jesús, de servicio y de entrega.

Dijo Francisco en el 2013: “No olvidemos nunca que el verdadero poder es el servicio y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su cúspide luminosa en la cruz, debe poner sus ojos en el servicio humilde”.(Roma, 19 de marzo de 2013).

La Iglesia fuente y el modelo de desarrollo destructivo y extractivista

¿No derivan de esas enseñanzas las palabras del Santo Padre cuando dice que “entre los pobres más abandonados y maltratados esta nuestra oprimida y devastada tierra que “gime y sufre dolores de. parto”? (Laudato Si, 2). Como ocurre con tantos proyectos extractivistas diseminados principalmente en las naciones de la parte sur de la tierra, como la Argentina y muchos otros países latinoamericanos.

La posición de la Iglesia católica aplicable a otras regiones de la tierra fue fijada en el Documento Final del Sínodo para la Amazonia (Roma 2019) donde se afirma que: “Tal vez no podamos modificar inmediatamente el modelo de un desarrollo destructivo y extractivista imperante, pero si tenemos la necesidad de saber y dejar en claro ¿Dónde nos ubicamos? ¿Al lado de quien estamos? ¿Cómo transmitimos la dimensión política y ética de nuestra palabra de fe y de vida?

Por esta razón denunciamos la violación de los Derechos Humanos y la destrucción extractivista y asumimos y apoyamos las campañas de desinversion de compañías extractivas relacionadas con el daño socio ecológico de la Amazonia” (Doc. Final 70).

Estas categóricas afirmaciones de los obispos de todo el mundo deben tenerse presentes a la hora del diálogo social que la ley impone a los gobernadores de las provincias y de la Argentina como previo a la adopción de las decisiones que se adopten en esta materia. En Chubut, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy, Misiones y donde hubiere proyectos extractivistas de disposición o concesión minera.

El diálogo no es un simulacro, ni puede limitarse a los acuerdos entre políticos y empresarios

Es un diálogo trascendente. No es un diálogo comercial. En su Exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonia (QA 26), el Papa Francisco dijo que “Si queremos dialogar, deberíamos hacerlo ante todo con los últimos. Entendemos que “los últimos” no son solo “nuestros aliados”, sino todos, en especial los que vienen de abajo, viven y trabajan, son hijos de la tierra que se quiere disponer para la explotación minera. De ellos “ante todo debemos aprender” dijo Francisco y a ellos “tenemos que escuchar…” (QA 26).

Los cristianos debemos denunciar los proyectos sin la participación de las comunidades y “de unos pocos para unos pocos”

“De otro modo, prosigue diciendo el Papa, lo que resulte será, como siempre, “un proyecto de unos pocos para unos pocos” (QA 27). Y afirma que cuando esto suceda “es necesaria una voz profética y los cristianos estamos llamados a hacerla oir” (QA 27). Con el fin de hacer oír la voz profética “hay que levantarla no solo en América Latina, sino también en los países del Norte global…Se requiere de alianzas entre Iglesias locales y organizaciones civiles en el Norte y Sur global para hacer oír las voces proféticas.

La dominación neocolonial y los recursos naturales

Remitimos a lo dicho en nuestra nota titulada “Jujuy, la explotación del litio y los custodios de la naturaleza”, sobre el error de creer que si se es el mayor “productor” del mundo por el desarrollo de 12 grandes proyectos de diversas multinacionales mineras de extracción y exportación de litio, ello significa elevar el PBI per capita y ser una nación con un mayor índice de crecimiento y desarrollo.

La crisis endémica solo se superará con altos grados de industrialización e integración continental

Así lo enseñaron Inglaterra primero y Estados Unidos y otros países europeos después. Pero como lo señalan el politólogo argentino Marcelo Gullo Omodeo de la Universidad de Rosario (“La insubordinación fundante”) y el economista coreano Ha-Joon Chang (“Patada a la escalera”) de la Universidad de Cambridge, los países desarrollados, una vez logrado un alto grado de desarrollo, derogaron las reglas de juego de política económica, tributaria y del comercio internacional que, de estar abajo les permitieron “subir la escalera” y llegar a la cima mediante proteccionismo, políticas arancelarias, barreras aduaneras, control cambiario, intervencion del Estado, etc imponiendo, después de logrado su crecimiento, para todos, incluyendo los países no desarrollados industrialmente el dogma del “libre comercio”. Los países latinoamericanos nos dedicamos a exportar productos primarios y a comprar su manufactura. De ese modo se abortó la posibilidad de la competencia y desarrollo de los países periféricos y el déficit se financió mediante deuda pública que nos prestaron ellos (Baring Brothers (1823-1904) y el FMI.

Los latinoamericanos debemos apartarnos de la tentación de la subordinación ideológica, “la formación” de futuros dirigentes por los imperios de quienes nunca seremos espejo, apartarnos del “enriquecimiento como incentivo” de las multinacionales, de los grandes favores concedidos por Londres, Washington, Moscú, Pekín y de otras dádivas y acercarnos al poder con espíritu de entrega a la nación y al pueblo.

La deuda pública con los organismos internacionales de crédito y la responsabilidad de los gobernantes

Sin embargo la sumisión -como decimos- debe contar con la aceptación voluntaria o forzada, siempre irresponsable del funcionario sometido. “La deuda pública se genera, a menudo, también por una gestión imprudente -cuando no dolosa -del sistema de administración pública. Esta deuda… representa hoy uno de los mayores obstáculos para el buen funcionamiento y crecimiento de las distintas economías nacionales… (estas) se ven de hecho agobiadas por el pago de los intereses que provienen de esa deuda y, por lo tanto, se ven en la necesidad de hacer ajustes estructurales con ese fin.” …y agrega que “…es necesario permitir y alentar razonables vías de salida de la espiral de la deuda, no poniendo sobre los hombros de los Estados -y por tanto sobre los de sus conciudadanos, es decir de millones de familias -cargas que de hecho son insostenibles.” (oeconomicae et pecuniarriae quaestiones - Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero E. Librería Editrice Vaticana 2018).

Debe pagarse de algún modo pero no infligiendo más heridas a la Madre Tierra ni sacrificios a los de abajo.

La Iglesia fuente encabeza de un argentino y latinoamericano

Como expresión motivadora de la misión evangelizadora permanente y contribución a las relaciones políticas el pensador uruguayo a quien seguimos considera necesario tener presente la distinción entre “Iglesias reflejo” e “Iglesias fuente”, que retoma de un modo diferente la dinámica “centro-periferia”. Y hoy el Papa Francisco es la iglesia fuente, va por delante y lo hace a través del diálogo recuperando el concepto sinodal de la iglesia primitiva, de caminar juntos y conversar haciendo una síntesis entre la verdad, el bien y la belleza.

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