Las opciones para invertir en dólares que ofrecen los Fondos Comunes de Inversión

Las expectativas de un acuerdo con el FMI le dieron impulso a algunos bonos soberanos. La clave estará en la adhesión que logre el Plan Plurianual que el ministro Guzmán presentará al Congreso

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La fachada de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, por donde se cursan muchas de las operaciones con bonos y acciones por parte del inversor minorista (Reuters)

Diciembre comenzó con el pie derecho para los activos soberanos en dólares. La posibilidad de llegar a un acuerdo con el FMI en el corto plazo sigue impulsando las cotizaciones, y con ello un mejor clima en la plaza local. La clave estará en el Plan Plurianual’ que el ministro Martín Guzmán envíe al Congreso en breve, y a cualquier nuevo acercamiento con el organismo internacional que aumente la probabilidad de llegar a un acuerdo lo más rápido posible (ya que medida que pase el tiempo, los nervios podrán volver a reaparecer).

Otro dato no menor es que, este rally se da en un contexto donde la tasa libre de riesgo americana sufre una fuerte aceleración.

En concreto, y si nos centramos en los bonos Globales argentinos, estos mantienen un fenomenal recorrido desde el inicio de mes (subas de entre 10/14%), ya alcanzando un precio promedio ponderado cercano a USD 35, y una tasa por debajo del 19% anual. Así, alcanza su mayor nivel desde el 27 de octubre, con un riesgo país en torno de 1.700 puntos básicos. Entendemos que este mejor humor del mercado apuesta a que Argentina seguirá pagando sus bonos, al menos, en el próximo bienio.

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En tanto, los bonos corporativos no han sido tan optimistas (aunque el castigo sufrido recientemente también fue mucho menor). La suba promedio de la última semana fue entorno al 1%, con peor desempeño para el sector energético; acumulando igualmente en el año un rendimiento del orden del 22% promedio.

Ahora bien, en este punto, la pregunta debe ser: si el inversor busca cómo subirse a una posible continuidad de esta recuperación, ¿hay opciones en la industria de fondos para los dólares?. La respuesta es positiva (aunque acotada). Al igual que el mercado, y con lógica, la industria de FCI siempre se ha visto afectada por la coyuntura económica-financiera, las idas y vueltas de las restricciones cambiarias y las regulaciones propias sobre los fondos. Un combo que sigue limitando -desde el 2018 hasta ahora- las opciones en dólares dentro del universo de fondos.

En ese sentido, la foto en el año no ha variado en demasía. En un mercado inundado de pesos, con cepo a la moneda extranjera y regulaciones varias, los fondos en moneda local siguen predominando -no solo en monto, sino también en cantidad-. En referencia a esto último, y como dato de color, solo 105 fondos de los 650 abiertos (16%) están denominados en dólares.

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Si hablamos de volumen, con un patrimonio total de la industria de casi $3,5 billones, los fondos en moneda dura tan solo representan el 5%. De allí, el 1% se relaciona con estrategias de “Renta Fija Hard Dollar”, mientras el resto principalmente se vuelca a opciones sin riesgo argentino - o mejor conocidas, como Latam-.

Lo que si ha ido modificándose (en las primeras opciones) es la composición de las carteras. Con un Riesgo País que no cedía, el apetito por los bonos soberanos fue perdiendo fuerza. En la actualidad solo representan el 12% promedio del total del segmento -versus el 16/17% de principios de año-. Espacio que, en concreto, fue ganado por las Obligaciones Negociables que alcanzan el 50% (casi el doble de lo que ponderaban, en promedio, en enero).

Este avance de las ON, incluso mayor al peso que perdieron los soberanos, se logró también reduciendo la liquidez de las carteras. Y la razón no esconde mucho misterio: se buscó bajar la volatilidad del riesgo público (soberano), y aprovechar algunos buenos créditos que ofrece el sector privado.

¿Qué nos dicen los rendimientos?

Si tenemos que hablar de rendimiento, el año no ha sido fácil, pero logran moverse en terreno positivo en el acumulado del año. Así, y si miramos esta categoría, la suba promedio es del 3,4%. No obstante, no podemos dejar de remarcar algo muy importante: la dispersión entre el mejor y peor fondo puede ser muy grande, llegando incluso a los 20 puntos porcentuales. Algo que se relaciona, además, con la volatilidad que supera el 6% (con fondos superando el 10 por ciento).

Pero, para un análisis detallado, y más allá de que nos son muchas las alternativas que ofrece la industria, dividiremos la categoría en distintos segmentos. Uno para aquellos fondos que se vuelcan sobre instrumentos soberanos en moneda dura, otros que lo hacen sobre bonos corporativos en dólares y, por último, en aquellos que balancean entre ambas -e incluso incorporan bonos provinciales-.

Una diferenciación que el inversor debe tener en cuenta a la hora de sumar estas opciones en una cartera, ya que explica básicamente el riesgo que encierra cada estrategia.

Analizados desde esta segmentación, los grandes ganadores del año fueron aquellos que mantuvieron mayor posición de corporativos (7,8%), seguidos por los balanceados 2,9%; y, por último, los que ponderaron más a los soberanos no han tenido un buen año, acumulan una entorno al 12 por ciento.

Pero ¿qué cabe esperar hacia adelante? un acuerdo con el FMI es el impulsor del rally de los últimos días, y cualquier señal que siga alimentando este sentimiento positivo, será un catalizador para los activos argentinos. No sólo por un acuerdo, sino por lo que se entiende que un acuerdo encierra detrás -y en donde se apunta, que de lograrse, habrá una decisión política de sincerar y encontrar un camino hacia la normalidad en variables hoy complicadas-. En este escenario, estos fondos -que se invierte con USD MEP- son hoy una opción para perfiles moderados y/o agresivos según la estrategia.

Cómo referencia, este segmento ofrece tasas internas de retornos indicativas promedio en torno al 9% anual, con una duration en los dos años y medio.

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