
“Señora de ojos vendados, con la espada y la balanza a los justos humillados no les robes la esperanza. Dales la razón y llora porque ya es hora”, escribió María Elena Walsh en su Oración a la Justicia.
Embajada, AMIA, Nisman. Los argentinos parecemos condenados a repetir la saga de la impunidad y las vergüenzas judiciales. Posiciones indignadas señalan al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como responsable de la trágica muerte del fiscal, sin preguntarse quién fue la única y mayor perjudicada de dicho suceso. Cabría también preguntarse: a quienes instigaron la dudosa denuncia de encubrimiento tras la firma del Memorándum, ¿les servía un Nisman balbuceando respuestas ante el Congreso o habrán preferido que la intangibilidad de la muerte santifique esta polémica acusación?
A lo largo de estos años siempre han aparecido revelaciones que permitían avanzar hacia la verdad. El ex embajador judío en la Argentina entre 1993 y 2000, Itzhak Aviran, aseguró que Israel mató a los supuestos autores de los atentados contra la embajada de su país ocurrida el martes 17 de Marzo de 1992 y a la sede de la AMIA el lunes 18 de Julio de 1994: “La gran mayoría de los culpables ya está en el otro mundo y eso lo hicimos nosotros”, fue la revelación durante una entrevista con la Agencia Judía de Noticias (AJN) el 2 de Enero de 2014. En la edición del 14 de marzo de 2010 el diario Perfil titulaba “Israel eliminó a los autores del atentado a su Embajada”. El embajador israelí, Daniel Gazit, reveló que su país ya identificó y “se ocupó” de la conexión internacional del ataque rezaba la bajada del título
En el reportaje, dijo: “Sabemos quién estuvo detrás del atentado contra la Embajada de Israel, quién lo organizó, quién dio las órdenes y quién lo hizo, con nombres y todo. Y ya dimos cuenta de ellos”. Sobre el caso Nisman podríamos citar el caso de Ronald Noble, ex jefe de Interpol, quien lleva años señalando que en ningún caso el gobierno de Cristina Fernández pidió el cese de las alertas rojas para los iraníes, que fue la base de la denuncia del fiscal contra la entonces Presidenta y su canciller Héctor Timerman. Ninguno de ellos ha sido citado por la Justicia argentina. La grieta no necesita la verdad: necesita culpables.
Las intrigas alrededor del fallecimiento del fiscal Natalio Alberto Nisman distan de encontrar respuesta en el expediente. La utilización política realizada por el gobierno de Macri, que comenzó con llevar a Sandra Arroyo Salgado al debate presidencial de 2015 y continuó con realizar una pericia ad hoc desde la Gendamería para refutar a la de los peritos del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Cuando la mentira es la verdad, ahora los que cantan son los Divididos. Mientras escribo el final de estas reflexiones, la prensa de Dios lleva el poster central, el bien y el mal definen por penal.
El autor es diputado nacional
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