Empoderemos: hagamos posible la lactancia

Victoria Morales Gorleri

El lactario de la Facultad de Derecho es el segundo en la Universidad de Buenos Aires

Fue en diciembre de 2008 cuando en una sesión de la Legislatura Porteña los legisladores fueron sorprendidos con un gesto inusual. Sobre sus bancas encontraron chocolates y un breve mensaje: "Uno de estos dos bombones fue envuelto en un baño público ¿lo comerías?".

Fue una acción audaz que me atreví a llevar adelante como diputada para impactar a mis colegas y concientizar sobre la situación de tantas mamás trabajadoras con niños lactantes. Quise mostrar los riesgos a los que se exponen miles de bebés que toman el biberón que su mamá les dejó luego de un día de trabajo: leche materna que fue sacada seguramente en un baño público.

La respuesta fue contundente: el 4 de diciembre de 2008 se sancionó por unanimidad la ley 2.958 de mi autoría, que establece la implementación de lactarios en las instituciones del sector público en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Como anécdota, recuerdo que el ejemplo de los bombones trascendió las fronteras y fue comentada como "la iniciativa del chocolate" en varios diarios europeos.

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Años más tarde, el 5 de agosto de 2013 se promulgó la ley de Salud Pública 26.873 de Lactancia Materna, Promoción y Concientización Pública que incluye la promoción y apoyo a la creación de centros de lactancia materna y bancos de leche materna.

El lactario es algo tan simple como una pequeña oficina con una mesa, un sillón y una heladera donde las mujeres tienen espacio higiénico y privado para extraer su leche durante la jornada laboral y guardarla en refrigeración para que después sirva de alimento a su hijo, asegurando que así se garantice la adecuada nutrición del niño y el cuidado de la salud de la madre.

La ecuación es simple, es una transacción de ganar-ganar desde donde se la mire: beneficia al niño, que al recibir una lactancia exclusiva hasta los seis meses -mínimo- tiene menor riesgo de contraer enfermedades, lo mismo pasa con la madre, que además de salud, gana tranquilidad. También gana la empresa porque disminuye el ausentismo y gana la sociedad en general porque aumentan las potencialidades de desarrollo futuro de esos niños que recibieron alimentación saludable y apropiada durante una etapa crucial de sus vidas.

Han transcurrido casi 11 años desde que se me ocurrió "la iniciativa del chocolate". Hoy hay 32 lactarios implementados en instituciones públicas de la Ciudad de Buenos Aires y cada vez más en organizaciones públicas y privadas del país, lo que representa un gran avance en la institucionalización de políticas públicas sobre igualdad de género, promoción de la lactancia materna, conciliación de la vida familiar con el trabajo y las vinculadas al derecho de un empleo digno. Estos avances han contribuido a que hoy muchas mujeres trabajadoras cuenten con condiciones laborales dignas que les permiten el ejercicio de sus derechos en situaciones de equidad.

Soy mamá de cinco hijos y siempre sentí que la lactancia es el regalo más preciado que una mujer puede dar a su bebé. Está demostrado que en la enfermedad o la desnutrición este regalo puede salvar la vida. Según datos de Unicef, la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses puede evitar anualmente la muerte de 1,3 millones de niños menores de cinco años.

Dar el pecho es una decisión íntimamente ligada al ejercicio de los derechos de las mujeres que desean hacerlo. Toda mujer embarazada y su familia deberían recibir información adecuada sobre la lactancia materna. Y está en la libertad de cada una tomar la decisión que considere mejor para la crianza. Pero lo que no debería pasar es que haya mamás que, queriendo dar leche materna a su hijo, no puedan hacerlo porque su trabajo se lo impide.

La implementación de espacios para la lactancia es una política de Estado. ¡Empoderemos, hagamos posible la lactancia!

Directora Nacional de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible del MSyDS. Precandidata a Diputada por la Ciudad de Buenos Aires.

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