La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el caso 12254 de Víctor Saldaño c/ EEUU, dictó informe de fondo. Un informe de fondo es técnicamente una sentencia. La Comisión Interamericana declara que Estados Unidos es responsable de haber violado los derechos de justicia, debido proceso legal, igualdad ante la ley y protección frente a detenciones arbitrarias y tratos inhumanos. Estas violaciones a la Declaración Americana implican la nulidad de los dos procesos judiciales seguidos en Texas contra el argentino Saldaño y la nulidad de las dos condenas de muerte.

El valor jurídico vinculante que tiene la Declaración Americana para los Estados Unidos es total y está reconocido por el sistema y por el propio Estado norteamericano. Porque la Declaración Americana integra la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) desde el año 1948. La participación de los Estados Unidos en la Comisión ha sido constante y activa en los últimos 50 años. Son juristas norteamericanos los que han integrado y presidido la Comisión.

En su informe de fondo, la Comisión tiene como antecedente una nulidad que declara la Corte Suprema de los Estados Unidos en un Writ of certiorari de la primera sentencia a muerte de Víctor Saldaño. Es decir que es la propia Corte norteamericana la que primero reconoce los enormes vicios en la pena de muerte impuesta por Texas al argentino Saldaño.

El informe de fondo de la Comisión es del 10 de diciembre del 2016. Jurídicamente sólido y políticamente valiente. La gravedad de este informe para los Estados Unidos está en el hecho de declarar que las violaciones a la Declaración Americana las comete el Estado a través de su sistema judicial.

Soy de los que piensa que el sistema judicial norteamericano es el más garantista del mundo, pero con el caso Saldaño hemos probado que no es igual para todos. No es lo mismo cuando juzga a un WASP que cuando juzga a un afroamericano o a un latino. Esto queda absolutamente claro con el informe de la Comisión.

Veintidós años en el corredor de la muerte

Víctor Saldaño fue encerrado en el corredor de la muerte de Texas en agosto de 1996 y nunca salió de allí. La Comisión ha declarado que el corredor de la muerte no es una cárcel, sino un sitio técnico de tortura y que con 5 años en esas condiciones se destruye cualquier aparato psicológico y psiquiátrico humano. Lo que queda del argentino Saldaño hoy son células de restos humanos. Y Estados Unidos hasta ahora no ha cumplido con el mandato de la Comisión de liberar de inmediato a Víctor Saldaño y de trasladarlo a un hospital psiquiátrico.

Está demás decir que al ser declaradas nulas las dos condenas a muerte, el argentino Víctor Saldaño recupera el derecho a la presunción de inocencia. La Justicia norteamericana ha fracasado en probar la culpabilidad de Saldaño y en esa búsqueda judicial de su culpabilidad lo ha torturado durante 22 años. Esto no es ideología ni política. Es lo que dice la sentencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Lo más grave es que detrás de toda esta tragedia se ha probado la discriminación por raza, nacionalidad y religión como un parámetro en el sistema punitivo de los Estados Unidos.

La audiencia especial del 26 de abril del 2018 ante la Comisión Interamericana

La Comisión nos concedió a las víctimas una audiencia especial para ver de qué manera se logra que Estados Unidos cumpla con el orden jurídico internacional y libere a Víctor Saldaño del corredor de la muerte.

Se trató de una audiencia excepcional en la que participamos las víctimas ante el plenario de la Comisión, acompañados por la Cancillería argentina. Fueron dos horas de intercambios de propuestas y de análisis jurídicos y políticos. Porque a nadie se le escapa que estamos pidiendo que el Estado más poderoso del mundo cumpla con una sentencia internacional y libere a un condenado a muerte del estado de Texas, que es el estado que más condenados a muerte tiene.

Hay que decir que la Cancillería argentina apoyó con solidez todos nuestros planteos jurídicos. Lo que nunca logramos que hiciera la Secretaría de Derechos Humanos, ni la del Gobierno anterior, ni durante el actual.

Las consecuencias y los mensajes que deja el caso Saldaño

Este es un precedente único en el sistema norteamericano de derechos humanos. Nunca antes los Estados Unidos habían sido declarados responsables de violaciones masivas a la Declaración Americana cometidas por sus jueces.

En segundo lugar, con el caso Saldaño aparece el racismo como pauta presente en el sistema judicial norteamericano.

En tercer lugar, el caso Saldaño pone a prueba al mismo sistema interamericano de derechos humanos en cuanto a saber qué va a hacer la Comisión Interamericana si Estados Unidos decide no cumplir con sus mandatos y liberar de inmediato de la tortura a la que está sometido el argentino Saldaño.

Después de 20 años de lucha en absoluta soledad, hemos llegado a esta sentencia inédita cuyas consecuencias van más allá de la tragedia de Saldaño. Hoy, en el corredor de la muerte de los Estados Unidos, hay aproximadamente quinientos seres humanos que pertenecen a minorías raciales y que muy probablemente hayan sido víctimas de racismo, tal como lo hemos probado en el caso Saldaño.

El sistema judicial norteamericano está en deuda con el principio de igualdad ante la ley y los Estados Unidos están en deuda con el orden jurídico internacional porque no les queda ningún margen jurídico ni político para no cumplir con los mandatos dictados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Y la Comisión Interamericana, a su vez, no tiene margen político ni jurídico alguno para no exigirle al Estado más poderoso del mundo que cumpla como si fuera un Estado americano más.

El autor es apoderado de las víctimas ante la CIDH en el año 1998 y ex presidente de la Comisión de Legislación Penal de la HCDN.