En la provincia de Buenos Aires, el Gobierno dice que si las elecciones fueran hoy, Cristina Elisabet Kirchner ganaría las PASO por uno o dos puntos porcentuales. Que Sergio Massa tiene entre 19 y 20 puntos. Que la campaña no empezó. Que las cosas van a mejorar para el oficialismo. Y que en octubre la diferencia será muy importante a su favor.
En Casa Rosada, dicen que en las encuestas que ellos manejan ganan la Provincia por cuatro puntos y que la diferencia será aún mayor cuando los votantes se metan en el clima de campaña.
En esto último es en lo que toda la mesa chica del Gobierno está de acuerdo, la perfomance de Esteban Bullrich y Graciela Ocaña irá mejorando apenas el electorado se ponga en "modo elecciones" y, como sucedió en el 2015, la cuestión se definirá en las generales, virtual segunda vuelta para el actual sistema electoral argentino.
Otro asunto en el que los funcionarios de Nación y provincia están de acuerdo es en la pérdida sostenida de relevancia del kirchnerismo en la política. Lo explicó ayer en un programa de televisión el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien aseguró: "Después de haber obtenido en el 2011 el 54% de los votos, en octubre rondará entre el 12 y el 14 por ciento".
En efecto, si Unidad Ciudadana obtuviera 30% en las elecciones provinciales, representa un porcentaje apenas superior al 12% del electorado nacional. Después de gobernar el país entero y condicionar las listas en todas las provincias, el "problema kirchnerista" está restringido a la provincia de Buenos Aires y, más precisamente, a la tercera sección electoral. Para la visión gradualista del Gobierno, se trata de un logro evidente.
Pero detrás de las posiciones de los funcionarios de Nación y provincia lo que se esconde, en realidad, es una discusión en torno a si conviene mostrar el "cuco" Cristina o no, inflarla para que el 60% del electorado que tiene pésima opinión de ella se asuste o no. ¿Polarizar en forma evidente o no con Cristina? Esa es la cuestión.
La gobernadora María Eugenia Vidal siempre creyó que hay exhibir que se puede perder, para poder ganar. No piensan lo mismo Peña y Horacio Rodríguez Larreta, las otras patas de la mesa chica, que creen que hay mostrarle al electorado que a Cristina se la va derrotando en pasos sucesivos, en el conjunto de la gestión, no solamente en la elección provincial.
Mientras tanto, un consultor que realiza estudios cuali cuantitativos para el Gobierno desde cuando Mauricio Macri gestionaba en la Ciudad, dijo a Infobae que "medir intención de voto, con los niveles de indecisos que hay y con lo volátil que hoy aparecen un montón de votantes, no tiene sentido". Es una foto que no tiene validez para pensar la campaña.