Los gamers generan una revolución económica

Juan Manuel Lavignolle

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En otros tiempos, ganarse la vida con los videojuegos no era más que un sueño de niños. Hoy en día, gamers con el talento y el empuje suficientes logran convertirse en estrellas con ganancias que pueden superar el millón de dólares. El universo de los deportes electrónicos ha adquirido tal dimensión que ya supera, en ingresos, a deportes como el golf o el rugby.

El sueño de muchos es llegar a ser grandes profesionales, ya que, como todos en su ámbito laboral o incluso en aficiones, siempre aspiran a ser los mejores en lo que hacen. La diferencia con el mundo gamer es que muchas veces pueden ser literalmente los mejores sin siquiera saberlo. Pero mucho más allá del mérito y el orgullo, los grandes gamers tienen una ventaja por sobre otras alternativas a las que uno puede aspirar: les pagan por lo que disfrutan, con un sueldo superior a muchas otras opciones laborales tradicionales y al mismo tiempo reciben dinero gracias al patrocinio de algunas empresas involucradas. Algunos hasta optan por convertirse en entrenadores, dictan clases a quienes quieran dominar los juegos.

Otra de las opciones laborales que ofrecen los deportes electrónicos (mejor conocidos como e-sports, en inglés) es la de narrador. Los eventos en vivo y las transmisiones suelen contar con el soporte de personas que de viva voz relatan las partidas con la locura y la pasión vistas en otros deportes. Son conocidos como casters.

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Clubes y jugadores suelen formalizar su relación mediante contratos; sin embargo, en la realidad la prestación de servicios de los gamers tiene implícitas todas y cada una de las características que definen a una relación laboral: dependencia, voluntariedad, retribución, ajenidad y regularidad. Es decir, los gamers tienen que cumplir con una serie de obligaciones propias de una actividad laboral, entre otras, respetar las horas de entrenamiento determinadas, acatar la disciplina interna del club, utilizar el equipamiento y los recursos aportados por el club, atender las instrucciones y las indicaciones del cuerpo técnico, etcétera.

Roberto Borrego, managing director de ESWS, consultora estratégica focalizada en los e-sports, explicó: "Los chicos cobran un sueldo mensual y después se reparten el 50% de los premios de los diferentes torneos que pueden llegar a los 11 millones de dólares. Un jugador importante puede estar ganando en promedio 160 mil dólares por año, sin contar las campañas, los patrocinadores personales y el marketing en general".

Este año, el torneo mundial de Dota 2 repartirá 20 millones de dólares; hasta el quinto lugar tiene un premio de un millón de dólares. En la plataforma de League of Legends (LOL), los gamers pueden llegar a ganar dos mil dólares mensuales, fuera de sus viáticos por campeonato.

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Ser gamer ahora es toda una profesión, ya sea como competidor, entrenador o relator, estamos en presencia de una industria donde es posible ganar millones de dólares.

El autor es coordinador de la carrera de Contador Público Universidad de Palermo.