Dólar hoy en Brasil: cotización de cierre del 4 de mayo

Este fue el comportamiento de la divisa estadounidense durante los últimos minutos de la jornada

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En el cierre de operaciones, el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 4,97 reales brasileños, lo que representa un incremento del 0,2% respecto al precio de cierre anterior de 4,96 reales. Fuente: Dow Jones.

En la última semana, el dólar estadounidense registró un descenso del -0,16%, mientras que su variación interanual muestra una caída del -9,55%.

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El tipo de cambio del dólar estadounidense al real brasileño ha mostrado una tendencia positiva durante los últimos tres días, reflejando un fortalecimiento de la moneda estadounidense. La volatilidad actual se sitúa en 6,33%, significativamente por debajo de la volatilidad de referencia del 10,88%, lo que sugiere un periodo de estabilidad en el mercado cambiario.

El panorama del dólar en Brasil para 2026

El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.

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En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.

Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.

A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.