Tips de ortografía: «cuidados paliativos» no es sólo para enfermos terminales

La Real Academia Española se ha convertido en la institución más relevante para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante

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En un mundo regido por la inmediatez parecería que la ortografía ha dejado de tener importancia, sin embargo, el escribir textos con coherencia y sin erratas siempre será benéfico en todos los ámbitos.

En lo laboral, el escribir de forma correcta deja ver a los demás las habilidades y conocimientos que se poseen; además, ayuda a construir una imagen óptima a través de la cual puedes parecer más serio y confiable. El tener errores de ortografía y sintaxis pueden, por el contrario, dar un pensamiento negativo que te haría parecer descuidado o poco preparado.

Por otro lado, el tener la capacidad de hacer un texto bien escrito habla también de la personalidad, al mostrar interés por siempre construir un buen puente de comunicación con los interlocutores.

Aunque escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua, por lo que leer puede ser un gran apoyo para la riqueza del léxico.

En este sentido, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la institución más relevante para la regularización lingüística, mediante la promulgación de normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), en fusión con la RAE, emite en su página web y de manera constante diversos tips con el objetivo de velar por el buen uso del idioma español.

Uso correcto

La expresión cuidados paliativos se refiere a aquellos destinados a aliviar el dolor de un enfermo, pero no exclusivamente de alguien en fase terminal.

En los medios pueden encontrarse frases como estas: «Contará con una unidad específica de cuidados paliativos para enfermos que los atenderá en el proceso final de su vida» o «Si Sanidad prestara más atención a los paliativos, las personas podrían terminar su vida de una forma digna».

Según el diccionario académico, paliativo suele aplicarse a tratamientos o remedios y significa ‘que tiene como finalidad mitigar, suavizar o atenuar el dolor de un enfermo’. Así, quien recibe estos cuidados es alguien con una enfermedad que le produce dolor, pero que no necesariamente está en el momento final de su vida.

Aunque es habitual emplear cuidados paliativos, o simplemente paliativos, para referirse en concreto a los destinados a enfermos terminales —⁠ya que suelen tener dolor⁠—, por precisión es preferible optar en ese caso por construcciones como (cuidados) paliativos terminales, o bien cuidados para pacientes terminales o en fase terminal.

De esta forma, en los ejemplos anteriores, habría sido más apropiado escribir «Contará con una unidad específica de cuidados para enfermos en fase terminal que los atenderá en el proceso final de su vida» y «Si Sanidad prestara más atención a los paliativos terminales, las personas podrían terminar su vida de una forma digna».

¿Cuál es la función de la RAE?

(RAE)
(RAE)

Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, la RAE es la institución que busca preservar el buen uso y la unidad de una lengua en permanente evolución y expansión.

Sus más recientes estatutos (actualizados en 1993), establecen que la función principal de la Real Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.

Este compromiso se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras 22 corporaciones que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.

Actualmente, la institución está constituida por 46 académicos, entre ellos el director y los demás cargos de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.

Una de las críticas que se le han hecho a la RAE es su negativa a reconocer palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a raíz de la aparición de las redes sociales. Una de las polémicas más recientes es el reconocimiento del lenguaje inclusivo.

Sin embargo, en el 2020 optó por lanzar el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre palabras o acepciones de palabras y expresiones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han generado dudas en cuanto a su uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.

La información contenida en el Observatorio es provisional al no estar contemplada en las obras académicas, por lo que puede verse modificada y cambiar con el paso del tiempo, pero ello no implica que se acepte su uso.

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