Faltan pocos meses para las elecciones de octubre y el peronismo se encuentra en un particular proceso de reconstrucción entre sus distintas vertientes. Daniel Scioli, el dirigente que perdió por dos puntos las elecciones presidenciales de 2015, es un hombre de indudable peso político que ahora parece haberse tomado un respiro para encontrar su lugar.
"Yo me sigo levantando todos los días a las 6 de la mañana. Y la gran pregunta que me hago todos los días es cómo puedo ayudar. No voy a ser indiferente, pero también aprendí que no necesariamente hace falta un cargo institucional para ayudar a la Argentina", declaró.
El ex gobernador está molesto con las voces que en las últimas semanas vincularon al PJ con un supuesto plan de desestabilización. Adelantó que en el próximo encuentro partidario propondrá una declaración conjunta para despejar todas las dudas.
"El peronismo es compromiso republicano. Que el gobierno no confunda debate de ideas con conspiración. Uno puede tener una visión distinta y no por eso es un enemigo. Venimos de una etapa en la cual hubo situaciones muy conflictivas y parte del cambio tenía que ver con dejar atrás grietas o con dejar atrás determinadas situaciones que generaron en la sociedad parte del cansancio. A pesar de que la gente apoyaba determinadas políticas, quería un cambio para entrar en la etapa de más diálogo, de búsqueda de consenso. Y al gobierno le está costando", especificó.
No son pocos los analistas que lo ven como candidato a senador en la provincia de Buenos Aires quizás junto a Cristina Kirchner, sin embargo el ex gobernador parece marcar distancias cuando le preguntan por su relación con la ex Presidente.
– ¿Dónde está Cristina parada hoy? ¿Dónde la ves?
-Ella desarrolla su agenda con sus posiciones que son públicas a través de las redes sociales.
– ¿Se quedó en las redes sociales? ¿No la ves militando?
-Ella ha tenido encuentros con distintos actores. Yo te puedo responder por mí.
En una entrevista realizada por el periodista Jorge Rial en Big Bang News, Scioli reconoció que muchos amigos le confesaron que en 2015 no lo votaron porque no se había desmarcado a tiempo del kirchnerismo. Quizás el punto de quiebre fue en 2013, cuando estuvo a punto de cerrar un acuerdo con Sergio Massa para dejar definitivamente el Frente para la Victoria y no lo hizo.
A casi cuatro años de aquella decisión, Scioli insiste en que prevaleció la responsabilidad institucional sobre los intereses personales. "No iba a poner en vilo a una provincia de 18 millones de habitantes; cada vez que hubo conflictos entre la provincia y el gobierno nacional, la que perdió fue la gente", precisó.