El tema del bullying al sobrepeso irrumpió en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro con las críticas a la atleta mexicana Alexa Moreno.
La feroz estigmatización a la joven atleta de 22 años y con tan sólo 44 kilos, por su supuesta mala condición física, además de ser repudiable, debe ser motivo de una profunda reflexión y alerta sobre los valores que expresan esas burlas.
Sobre todo en una sociedad que incita constantemente a consumir sustancias con alto contenido de calorías y grasas desde la niñez, con una amplia parafernalia publicitaria que promueve la ingesta precoz de alimentos dañinos para la salud.
De esta manera se alienta la proliferación de niños y niñas obesos que quedan expuestos a sufrir acoso y discriminación debido a su aspecto físico, con el consecuente deteriorio de su autoestima.
En estas circunstancias, dolorosa para nuestros hijos, los padres debemos estar informados y atentos a los alimentos que adquirimos.
La obesidad es una enfermedad física y psicológica, con consecuencias y síntomas diversos, que afecta a todas las clases sociales y tiene causas concretas.
Es indispensable legislar y prevenir sobre estos temas con una concepción didáctica, donde prevalezcan criterios de salud pública que promuevan una alimentación saludable. Así como incentivar desde el Estado el deporte y la vida sana desde la niñez.
En el bloque Justicialista estamos elaborando un Proyecto de Ley de Alimentación Saludable que propone un estricto control sobre los productos de consumo considerados perjudiciales para la salud. Venimos trabajando junto a nutricionistas, médicos y personas de la industria para elaborar la mejor ley posible poniendo el foco en nuestros niños.
El caso de Alexa resulta paradójico y debe dejarnos una enseñanza. La misma sociedad que "condena" burlonamente la obesidad tiene conductas nutricionales que la promueven en forma constante y cotidiana desde la niñez.
Y no se trata de un tema vinculado con el poder adquisitivo de los ciudadanos sino con hábitos de consumo masivo potenciados por una publicidad que se torna omnipresente y extendida en todos los sectores sociales. Un mensaje que se transmite tanto en las primeras marcas como en los productos más populares. Pero el problema de fondo es el mismo.
La sociedad argentina debe tomar conciencia de lo que representa la "epidemia silenciosa" del sobrepeso y la obesidad infantil (y el consecuente bullying que genera) y enfrentar el problema desde su origen para poder combartirlo en serio.
El autor es diputado nacional por el Bloque Justicialista.