El pasado 19 de abril, una delegación de periodistas rusos llegó a Nicaragua. Los recibió Daniel Edmundo Ortega Murillo, el hijo de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, a quien han puesto a cargo de la propaganda del régimen.
La delegación está integrada por figuras clave de Rusia Today (RT), como Alexánder Luchanínov, subdirector de RT en Español; el periodista y presentador Semión Sénderov; Kseniia Avetisián, productora creativa; Gustavo Troncoso Durán, jefe del equipo de redes sociales y Mirko Casale, autor y presentador del programa “Ahí les va”.
Este martes, el grupo de rusos andaba por la sureña ciudad de Diriamba, donde los atendieron al son de marimbas y con dulces locales. Antes, se reunieron con alcaldes, periodistas, jóvenes militantes sandinistas, y estudiantes de comunicación. Aunque lo parezca, no se trata de una gira de turismo. Ni es la primera gira que RT hace a Nicaragua.
Las mil interpretaciones
“Vengo a mostrar que las noticias pueden tener mil interpretaciones, mil lecturas y dependiendo de la forma que tiene la noticia, le podemos dar cierto tono y la noticia cambia mucho dependiendo del formato, entonces lo que vengo a decir es que hay miles de formas creativas de mostrar noticias”, explicó Kseniia Avetisián a los estudiantes de Comunicación.
En septiembre del año pasado, Reporteros Sin Fronteras (RSF) advirtió que Nicaragua se había convertido en “una plataforma latinoamericana para la propaganda rusa” donde el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo “ha fortalecido la difusión de la narrativa del Kremlin en el extranjero al permitir que los medios estatales rusos inserten su contenido y métodos de producción en los medios estatales nicaragüenses”.
“El gobierno nicaragüense ha fomentado una red de propaganda estructurada a través de la colaboración entre dos medios estatales rusos, RT en Español y Sputnik, y múltiples medios nicaragüenses, todos ellos controlados por el Estado, ya que la gran mayoría de los medios independientes en el país han sido cerrados, confiscados o forzados al exilio”, añadió RSF al describir una alianza que considera comenzó oficialmente en septiembre de 2022.
Ese mes, Daniel Edmundo Ortega Murillo y Vasili Pushkov, director de Cooperación Internacional de Sputnik firmaron un primer acuerdo. Luego, en diciembre de ese mismo año el hijo de los dictadores firmó otro acuerdo con Victoria Vorontsova, directora de RT en Español.
“Con este memorando, acordamos intercambiar contenido y brindar apoyo para la cobertura de los acontecimientos y noticias más importantes en nuestros países. También nos permitirá realizar intercambios de experiencias de manera regular”, señala el acuerdo con RT en Español.
El rostro más visible de esa nueva etapa es su hijo Daniel Edmundo Ortega Murillo, operador de convenios, talleres, intercambios y plataformas que conectan a los medios oficialistas nicaragüenses con RT en Español, Sputnik, Xinhua y otros aparatos estatales de comunicación de Moscú y Beijing.
Comunicación “incontaminada”
El periodista y analista de medios de comunicación, Alfonso Malespín establece el parto de este modelo mucho antes: en enero de 2007. “El aparato de comunicación de la dictadura comenzó con un diseño estratégico que se publicó en enero de 2007. En ese documento anunciaban que iban a implementar una estrategia de comunicación ‘incontaminada’”.
“Con el paso del tiempo, lo que se fue entendiendo es que esa idea de comunicación incontaminada implicaba concentrar toda la información del aparato estatal en una sola oficina. Y luego, esa oficina, concentrarla en una sola voz, que era la de Rosario Murillo”, señala.
“Ella se convirtió en la vocera, pero también en la gatekeeper (portera) del discurso gubernamental. Es decir, no solo decía lo que había que decir, sino que también decidía qué podía circular y qué no”, añade.
En paralelo, dice, “el aparato de gobierno y el partido se fueron uniendo para bloquear de distintas maneras los flujos de comunicación producidos fuera del discurso gubernamental”.
En los primeros años, el control se ejerció restringiendo acceso. “En un primer momento, eso implicó rechazar periodistas en las coberturas, expulsarlos de espacios públicos. Fuera una actividad del Gobierno, de una alcaldía, de la Policía o del Ejército, la lógica era impedir el acceso para que únicamente circularan los comunicados oficiales o la voz de Rosario Murillo”, recuerda Malespín.
A esa exclusión se sumó el crecimiento de una red mediática cada vez más controlada por la familia gobernante. La familia Ortega Murillo tomó control directo a través de compras y presiones de varios medios nacionales, entre ellos los canales privados 4, 8, 9 y 13, además de radios como Radio Ya y Radio Sandino. Estos medios se incorporaron a la red estatal compuesta por Canal 6, Radio Nicaragua y el portal El 19 Digital.
Derrota comunicacional
Ese emporio comunicacional, sin embargo, no bastó en abril de 2018. “Eso comenzó a quebrarse en 2018. Y se quebró porque, a pesar de que dominaban cerca del 80% de las frecuencias radioeléctricas, el flujo de información que estaba circulando a través de redes sociales rebasó completamente la narrativa gubernamental”, dice Malespín.
El régimen quedó expuesto. La versión oficial fue torpe, cambiante y desacreditada por videos, transmisiones en vivo, testimonios y cobertura de medios independientes. A partir de esa derrota comunicacional, la dictadura decidió reconvertir su aparato. “Entendieron que habían sido claramente rebasados y derrotados por los flujos de información generados por la ciudadanía y por la lógica que le dieron los medios que ellos consideraban enemigos”, dice el analista.
“Una de esas transformaciones fue formar lo que ellos llamaron un ‘ejército’ de jóvenes comunicadores. Y los fueron ubicando en lugares estratégicos: Telcor, la Corte Suprema de Justicia, un complejo que tienen en León, otro en Matagalpa, uno más en Bluefields y otros puntos del país”.
Malespín explica que primero fueron entrenados por cuadros de la Juventud Sandinista, con formación “política, comunicacional, con lógica de militancia”. Después vino la pandemia y volvió a quedar al desnudo el problema central del régimen: tenía medios, pero no tenía credibilidad.
“La pandemia volvió a demostrarles que estaban muy rezagados frente a las posibilidades, pero sobre todo frente a la credibilidad que tenían los medios independientes, que ya para ese momento operaban en buena medida desde el exilio”, dice Malespín.
Mientras Rosario Murillo y el aparato oficial minimizaban la gravedad del Covid-19, las familias nicaragüenses veían otra cosa en hospitales, funerales y comunidades.
Alianzas con Rusia y China
“Entonces entraron a suscribir convenios internacionales. Primero con Corea del Sur y con Rusia. Con Rusia, la intención era convertir a esa brigada de jóvenes comunicadores y al aparato de medios vinculados a ellos en una especie de RT nicaragüense”. Con Corea del Sur buscaban equipamiento tecnológico.
Luego, dice, se produjo un viraje geopolítico: “Rompieron con Corea del Sur y se quedaron con Corea del Norte”, mientras China continental empezó a ocupar el espacio tecnológico. Es entonces que aparece Daniel Edmundo Ortega Murillo firmando acuerdos con corporaciones rusas como Sputnik y RT en Español. Para 2023, RT ya había establecido una sede en Managua.
Con China, el énfasis está en cooperación mediática, narrativa digital y soporte técnico. En diciembre de 2025, El 19 Digital informó de un foro de cooperación mediática y cultural con comunicadores de Nicaragua y China y recordó que en 2022 la agencia estatal Xinhua y El 19 Digital habían firmado un acuerdo de cooperación mediática.
“Rusia aporta contenido, narrativa y formación política; China aporta tecnología, infraestructura y capacidad de control”, explica Malespín y señala que propaganda y vigilancia policial no son dos asuntos separados en de régimen de Ortega Murillo.
“El control social a través de cámaras, la infiltración mediante dispositivos telefónicos y computadoras, ha contado con asesoría de la compañía Huawei. El contenido, por su parte, ha sido trabajado con especialistas de CCTV, la corporación china de televisión”, dice.
La formación de propagandistas avanza también en universidades y medios. En junio de 2024, estudiantes de la Casimiro Sotelo recibieron un taller de Sputnik sobre cómo escribir noticias atractivas.
“Verdades verdaderas”
En agosto de 2024, el aparato oficial volvió a presentar talleres virtuales de Sputnik para fortalecer el trabajo comunicacional. En marzo de 2026, Daniel Edmundo encabezó en la misma universidad encuentros con estudiantes y medios del “Pueblo Presidente” para reforzar el uso de plataformas digitales y televisión en la difusión de las “verdades verdaderas”.
En la práctica “verdades verdaderas” significa que la verdad no surge de la verificación independiente de los hechos, sino de su definición desde el poder. El 19 Digital llegó a presentar a Sputnik como “un baluarte de la verdad contra las noticias falsas fabricadas por las corporaciones mediáticas de la OTAN”, y los talleres oficiales hablan de “defender la verdad real”.
En términos reales, esa fórmula sirve para invalidar de entrada cualquier dato que contradiga al régimen. Si una masacre ocurrió, fue “manipulación”; si hubo protestas masivas, fue “golpe”; si se persigue a periodistas, son “mercenarios” castigados por traición.
Reporteros Sin Fronteras resume que el contenido difundido por RT y Sputnik en Nicaragua se centra en confrontar a Estados Unidos, la OTAN y la prensa occidental, glorifica a Rusia como potencia global, presenta a Ucrania como “Estado títere” e intenta legitimar a gobiernos autoritarios mientras deslegitima a ONG, feministas y medios independientes.
Dentro de esa maquinaria, las alocuciones del mediodía de Rosario Murillo son una especie de liturgia. Murillo mezcla anuncios de obras, clima, inauguraciones, programas sociales, consignas religiosas, alabanzas al “pueblo presidente”, ataques a opositores, elogios a aliados y palabras de guerra simbólica contra “los de siempre”.
Aunque Murillo es el corazón de ese aparato de propaganda, su hijo, Daniel Edmundo Ortega Murillo es ahora quien aparece como jefe del Consejo de Comunicación y Ciudadanía. Nació el 30 de enero de 1980, estudió Sociología en la UCA y durante años estuvo a la sombra. Pero desde 2022 entró de lleno en escena. El pasado 16 de abril, Estados Unidos lo sancionó por “apuntalar un régimen represivo”.
Su papel tiene dos dimensiones. Una es interna. Organiza talleres, activa redes de comunicadores, enlaza universidades, juventudes y medios del partido. La otra es externa. Firma convenios, recibe delegaciones rusas, participa en foros con China y encarna el relevo de una estructura familiar que distribuye feudos: Laureano en inversiones y diplomacia económica, Maurice en deportes y Edmundo en propaganda y medios.
Destrucción de la prensa independiente
La otra cara de este sistema es la destrucción de la prensa independiente. la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) registra hasta marzo de este año 308 periodista obligados al exilio y 61 medios cerrados en Nicaragua. Más del 65% del país vive ya en un “desierto informativo”.
Los casos emblemáticos son Confidencial, el canal de TV 100% Noticias, Trinchera de la Noticia y el diario La Prensa, que sufrió la ocupación policial de su sede en agosto de 2021, el encarcelamiento de su gerente Juan Lorenzo Holmann y el exilio de su redacción.
En 2025, La Prensa recibió el Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano. La reacción de Ortega y Murillo fue retirar a Nicaragua de la organización.
La Comisión Interamericana, en un informe temático de 2025, advirtió que el exilio forzado de periodistas es una forma de censura que busca “silenciar voces críticas” y privar a la sociedad de su derecho a estar informada.
Al cierre de medios y expulsión de periodistas, se suman las leyes que criminalizan el ejercicio del periodismo. Daniel Edmundo Ortega defendió públicamente la Ley de Agentes Extranjeros y la Ley Especial de Ciberdelitos en una mesa redonda con Sputnik y RT en 2022. Esas normas permiten perseguir financiamiento, criminalizar publicaciones y colocar bajo sospecha cualquier trabajo informativo no alineado con el poder.
Malespín dice que la población “ha desarrollado una especie de sistema inmunológico frente a la propaganda”. Recuerda que en 2020 alrededor del 50% de la población tenía como principal fuente de información las redes sociales, y que para 2025 esa cifra había subido a casi el 80%.
La gente, dice, se informa por WhatsApp, Facebook, TikTok, YouTube, medios digitales en el exilio, cadenas entre familiares, capturas de pantalla, retransmisiones y verificaciones cruzadas. “Muchas veces alguien dice: ‘¿Viste lo que pasó?’ y a partir de ahí se busca confirmación en distintos medios”.
A marzo de 2026, el 83.8% de los nicaragüenses considera “creíbles” a los medios independientes, según una encuesta recién publicada por el organismo Hagamos Democracia.
Reclutar influencers
Malespín señala una nueva estrategia del régimen: la cooptación de influencers. Hasta hace algunos meses la política del régimen era impedir la entrada a creadores de contenido y periodistas extranjeros que no pudieran controlar. Ahora, según Malespín esto ha cambiado.
“Desde la oficina de Rosario Murillo están estimulando intercambios con creadores de contenido centroamericanos. Organizan eventos, invitan a influencers, sobre todo jóvenes, de Honduras, Guatemala, Panamá y también de Costa Rica”.
Se les muestra una Nicaragua bonita: San Juan del Sur, Ometepe, Granada, el mercado de Masaya, el volcán Masaya, la avenida Bolívar, el malecón, la Isla del Amor. “Es un recorrido diseñado”, dice.
Alexánder Luchanínov, el subdirector de RT en Español que visita ahora Nicaragua explica el propósito de su presencia. “Nicaragua es nuestra casa y es la octava edición del programa RT Comparte, este proyecto nosotros empezamos en el año 2022, bajo el liderazgo del Comandante Daniel y Compañera Rosario y con ayuda del Compañero Daniel Edmundo”.