Brasil depende de las rutas para mover el 68,5% de sus cargas y enfrenta nuevos desafíos logísticos

Una radiografía del transporte brasileño revela el peso estratégico de las rutas para la economía y los desafíos que enfrenta el sector en infraestructura, eficiencia operativa y sostenibilidad

Google icon
El estudio advierte sobre la necesidad de avanzar hacia un mayor equilibrio intermodal, de manera que el crecimiento de la demanda pueda distribuirse entre carreteras, ferrocarriles, vías navegables y otros medios (Foto: Shutterstock)

El 68,5% de las cargas que se transportan en Brasil utiliza el modo carretero, mientras que el 84,3% del valor económico de las mercancías también se moviliza por rutas. Los datos forman parte de un nuevo informe elaborado por el Observatorio Nacional de Transporte y Logística (ONTL), que ofrece la radiografía más completa del sector y confirma el papel central del transporte por carretera en el funcionamiento de las cadenas de abastecimiento y el comercio del país.

El estudio, titulado Panorama do Transporte Rodoviário de Cargas no Brasil, reúne indicadores sobre infraestructura, corredores logísticos, concesiones, flota, mercado laboral, seguridad vial y sostenibilidad. Más allá del diagnóstico, el documento identifica los principales desafíos que enfrenta el sector para sostener la competitividad logística en un contexto de creciente demanda por servicios de transporte.

Una fuerte dependencia de las rutas

El informe muestra que la matriz de transporte brasileña continúa concentrándose en el modo carretero. En términos de volumen, el transporte por ruta representa el 68,5% de las toneladas-kilómetro útiles (TKU), mientras que el ferrocarril participa con el 15,1%. Cuando el análisis se realiza sobre el valor agregado de las mercancías transportadas, la participación de las carreteras asciende al 84,3%, muy por encima del resto de los modos.

PUBLICIDAD

Esta configuración refleja una dependencia histórica de la red vial para abastecer tanto el mercado interno como el comercio exterior. El informe señala que el predominio del transporte por carretera responde a su elevada capilaridad y a su capacidad para conectar centros productivos, polos industriales, puertos y centros de consumo en todo el territorio brasileño.

Al mismo tiempo, el estudio advierte sobre la necesidad de avanzar hacia un mayor equilibrio intermodal, de manera que el crecimiento de la demanda pueda distribuirse entre carreteras, ferrocarriles, vías navegables y otros modos de transporte, reduciendo presiones sobre la infraestructura vial y mejorando la eficiencia logística.

El informe plantea que la evolución del transporte de cargas no depende únicamente de ampliar la infraestructura. También identifica desafíos vinculados con la renovación de la flota, la incorporación de nuevas tecnologías, sustentabilidad y servicios (Foto: Shutterstock)

Infraestructura y corredores estratégicos

La investigación también pone el foco sobre la infraestructura vial, uno de los principales factores que condicionan el desempeño del transporte de cargas. Según el relevamiento, la red federal supera actualmente los 122.000 kilómetros, aunque su crecimiento en los últimos catorce años fue de apenas un 2%, equivalente a unos 2.560 kilómetros adicionales.

PUBLICIDAD

Del total de esa red, el 48,6% corresponde a carreteras pavimentadas, mientras que cerca del 39% permanece clasificado como tramos planificados. El informe señala que esta situación puede generar una percepción sobredimensionada de la infraestructura efectivamente disponible para las operaciones logísticas.

A esa red federal se suma una infraestructura estadual estimada en 589.217 kilómetros, además de aproximadamente 2,23 millones de kilómetros de caminos municipales y vecinales. En conjunto, Brasil cuenta con cerca de 2,84 millones de kilómetros de carreteras en operación, de los cuales el 78,5% corresponde a vías terciarias utilizadas para conectar zonas productivas y áreas rurales con la red principal.

El documento identifica además diversos corredores logísticos de alta relevancia. Entre ellos sobresale la BR-163, utilizada para el transporte de soja y maíz desde el Centro-Oeste hacia los puertos del norte, así como los corredores industriales del Sudeste, donde se concentra buena parte de la carga vinculada con las industrias automotriz, metalmecánica y química. También destaca la persistencia de importantes flujos carreteros para el transporte de minerales en determinadas regiones, incluso donde existen alternativas ferroviarias.

Más que infraestructura

El informe plantea que la evolución del transporte de cargas no depende únicamente de ampliar la infraestructura. También identifica desafíos vinculados con la renovación de la flota, la incorporación de nuevas tecnologías, la disponibilidad de áreas de descanso para conductores, el fortalecimiento de la fiscalización y la mejora de las condiciones de seguridad vial.

En materia de mercado laboral, el estudio dedica un apartado específico al conductor profesional, analizando la evolución del empleo, la capacitación y la necesidad de incorporar nuevos perfiles para responder a una actividad que incorpora cada vez más herramientas digitales y mayores exigencias operativas.

Otro de los ejes abordados es la sostenibilidad, donde el informe analiza la evolución del consumo de combustibles, la producción de vehículos y las iniciativas orientadas a reducir el impacto ambiental del transporte carretero, una dimensión que comienza a adquirir mayor relevancia dentro de las estrategias logísticas de largo plazo.

Una referencia para la región

Aunque el estudio se concentra exclusivamente en Brasil, sus conclusiones ofrecen una referencia para comprender los desafíos que enfrenta el transporte carretero en buena parte de América Latina. La fuerte dependencia de las rutas, la necesidad de modernizar la infraestructura, fortalecer la seguridad vial, incorporar tecnologías y avanzar hacia una mayor integración entre modos de transporte aparecen como desafíos compartidos por numerosos países de la región.

En ese contexto, la publicación aporta una base de indicadores que permite seguir la evolución del sector y evaluar cómo la infraestructura, la regulación, la innovación y el desarrollo del capital humano condicionan la competitividad de la logística y de las cadenas de abastecimiento en una de las economías más relevantes del continente.