Vehículos eléctricos chinos buscan posicionarse en América Latina con base en Brasil

Los fabricantes chinos de automóviles eléctricos, marginados en los mercados de Estados Unidos y enfrentando críticas en Europa, están virando su atención hacia países que los reciben con los brazos abiertos, como en el caso de Brasil, que se destaca como uno de los destinos principales para estos fabricantes.

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Dos grandes empresas del rubro, BYD y Great Wall Motor, ya dominan las ventas de vehículos eléctricos en el mercado automotriz brasileño (Shutterstock)
Dos grandes empresas del rubro, BYD y Great Wall Motor, ya dominan las ventas de vehículos eléctricos en el mercado automotriz brasileño (Shutterstock)

Dos grandes empresas del rubro, BYD y Great Wall Motor, ya dominan las ventas de vehículos eléctricos en el mercado automotriz brasileño, el sexto más grande del mundo. Ahora los dos gigantes chinos también están construyendo fábricas en el país latinoamericano, lo que les ayudará a vender automóviles libres de aranceles en toda América Latina.Esto se da en el marco de los recientes anuncios del presidente estadounidense, Joe Biden, en los que prometió gravámenes del 100% a dichos productos.

Vehículos eléctricos en Brasil: la consolidación de empresas automotrices chinas

BYD espera comenzar a producir a mediados de 2025 en una nueva fábrica que va camino de ser la primera fuera de Asia. En tanto, Great Wall pretende superar ese punto de referencia en varios meses al producir en una planta ubicada cerca de San Pablo antes del fin de este año.

“Las marcas chinas deben invertir fuera de China” para “evitar que el proteccionismo sea más severo”, dice Ricardo Bastos, director de relaciones institucionales de Great Wall en Brasil.

Inversión chinas en el extranjero: trabas y expansión

Los nuevos gigantes industriales de Beijing no son bienvenidos en Estados Unidos y son vistos con sospecha en Europa, aunque el primer ministro de Francia dijo la semana pasada al presidente Xi Jinping que su país daría la bienvenida a una compañía fabricante de automóviles chino.

Sin embargo, más allá de esos límites, la tendencia general en los demás mercados es de crecimiento. En el sudeste asiático, la inversión directa china casi se cuadruplicó el año pasado. En la industria automotriz, BYD tiene un importante proyecto en Hungría y Chery Automobile anunció el mes pasado planes de producción en Tailandia.

En total, la inversión extranjera china a lo largo de la cadena de valor de los vehículos eléctricos probablemente establezca un nivel superior a los 30.000 millones de dólares en 2023, según el grupo de expertos Rhodium Group.

Señal de carga de auto eléctrico en una gasolinera de Sao Paulo, Brasil (REUTERS/Nacho Doce)
Señal de carga de auto eléctrico en una gasolinera de Sao Paulo, Brasil (REUTERS/Nacho Doce)

Brasil es un importante mercado emergente y es una apuesta importante para China ante los obstáculos que les impiden entrar en mercados grandes y desarrollados, según explicó Yale Zhang , director gerente de la consultora Automotive Foresight en Shanghai.

Además de la creciente inversión china en el extranjero, Brasil se presenta como un escenario promisorio para recibirlas. Se debe a que, por ejemplo, este año el Gobierno de Brasil impuso aranceles del 10% a las importaciones de vehículos eléctricos, y aumentarán hasta el 35% para 2026.

Incluso para exportar automóviles fabricados en Brasil a otros países latinoamericanos sin aranceles, los productores necesitan obtener aproximadamente la mitad de sus componentes en la industria local. Si no pueden cumplir con ese criterio, BYD y Great Wall corren el riesgo de perder su ventaja en precios.

Ambas compañías planean comenzar con el ingreso de importaciones de China a Brasil para su posterior ensamblaje en el país latinoamericano. Al mismo tiempo, desde las empresas fabricantes de vehículos acelerarán la búsqueda de proveedores locales.

Al respecto, Tyler Li, presidente de BYD Brasil indicó que hay falta de proveedores porque la industria en Brasil decayó en los últimos años. Aun así, afirma que su empresa pretende fabricar el 60% de los componentes dentro de Brasil en un plazo de cinco años.

De esa manera, a medida que los vínculos de China con el Occidente se deterioran, las inversiones que brindan en el exterior, pueden ser la mejor apuesta del país oriental para mantenerse en buenos términos económicos con el resto del mundo emergente.

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