Desde 2005, varias organizaciones, incluyendo la Organización Marítima Internacional y el Programa Mundial de Alimentos, han expresado su preocupación ante el aumento de este tipo de actos.
Uno de los medios utilizados para enfrentar esta situación es la Task Force 150, coalición naval multinacional que opera en el golfo de Adén, el golfo de Omán, el mar Arábigo, el mar Rojo y el océano Índico.
Por su parte, los piratas somalíes, en su mayoría se dedicaban a la pesca artesanal. En 1990 tras la caída del dictador somalí Mohamed Siad Barre Somalia se enfrentó a una fragmentación política y social así como una severa crisis económica, estos pescadores se vieron en la necesidad de buscar nuevas fuentes de ingreso.
En un principio estos pescadores formaron un grupo autodenominado como "Guardia Costera Voluntaria de Somalia", denunciando que los verdaderos bandidos del mar son los pescadores clandestinos que saquean nuestros peces, en clara alusión a los barcos pesqueros de países desarrollados y recuerdan, a su vez, el grave problema de contaminación que sufren debido al vertido de sustancias contaminantes radiactivas que estos países realizan en su litoral.