Los puerquitos de piloncillo son una de las galletas más representativas de la panadería tradicional mexicana. Su característica principal es el jarabe especiado de canela y anís que da forma a su sabor distintivo.
Este producto forma parte del recetario popular desde hace generaciones y varía de nombre según la región: algunos lo llaman marranitos, otros cochinitos, pero siempre conservan la misma base especiada que combina bien con una taza de café o chocolate caliente.
PUBLICIDAD
Receta de puerquitos de canela, anís y piloncillo
Los puerquitos de canela, anís y piloncillo son galletas suaves con forma de cerdito, elaboradas con una masa a base de harina, mantequilla y un jarabe especiado de piloncillo.
La técnica principal consiste en cocinar primero el jarabe con las especias, dejarlo enfriar e integrarlo después a los ingredientes secos.
El resultado es una galleta esponjosa por dentro y ligeramente dorada por fuera, con un sabor profundo a especias que se intensifica conforme reposa.
Tiempo de preparación
El tiempo total de elaboración es de 1 hora con 15 minutos aproximadamente.
- Preparación activa (jarabe, masa y corte): 30 minutos.
- Reposo en refrigerador: 30 minutos.
- Cocción en horno: 15 minutos.
Ingredientes
- 250 gramos de piloncillo picado en trozos pequeños
- 1/2 taza de agua limpia
- 1 raja grande de canela
- 1 pieza entera de anís estrella
- 500 gramos de harina de trigo cernida
- 150 gramos de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 huevo entero para la masa
- 1 huevo batido con un poco de leche, para barnizar
- 1 pizca de sal fina
Cómo hacer puerquitos de canela, anís y piloncillo, paso a paso
- Coloca en un cazo el agua, el piloncillo, la canela y el anís. Cocina a fuego medio y mueve de forma constante hasta que el piloncillo se disuelva por completo.
- Cuela la mezcla para retirar las especias y deja enfriar totalmente a temperatura ambiente. Este paso es clave: si el jarabe está caliente, derretirá la mantequilla antes de tiempo.
- En una mesa de trabajo, cierne la harina junto con el polvo para hornear, el bicarbonato y la sal. Forma un volcán y coloca la mantequilla en el centro.
- Añade el huevo y el jarabe de piloncillo ya frío. Integra con las manos sin amasar en exceso, hasta obtener una masa uniforme y manejable.
- Forma una bola compacta, envuélvela en plástico y refrigera durante 30 minutos. El frío ayuda a que la masa sea más fácil de cortar.
- Precalienta el horno a 180 ℃.
- Estira la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta dejar un grosor de 1 centímetro. No la adelgaces demasiado o las galletas quedarán muy duras.
- Corta las figuras con un molde en forma de cerdito y acomódalas en una charola con papel encerado.
- Barniza cada pieza con el huevo batido antes de hornear, así se logra el dorado característico.
- Hornea durante 12 a 15 minutos, hasta que los bordes tomen color dorado.
- Deja enfriar las galletas sobre una rejilla metálica antes de servirlas.
¿Cuántas porciones rinde esta receta?
Esta receta rinde aproximadamente 20 puerquitos de tamaño mediano.
¿Cuál es el valor nutricional de cada porción de esta receta?
- Calorías: 180 kcal
- Proteínas: 3 gramos
- Carbohidratos: 28 gramos
- Azúcares: 14 gramos
- Grasas: 7 gramos
Estas son estimaciones, y los valores nutricionales precisos dependen de los ingredientes específicos utilizados en la preparación y las cantidades de cada porción.
¿Cuánto tiempo se puede conservar esta preparación?
Los puerquitos de piloncillo se conservan en un recipiente hermético, a temperatura ambiente, hasta por 5 días.
Si se guardan en refrigeración, duran hasta 10 días sin perder textura.
¿Con qué se puede acompañar esta receta?
Los puerquitos de piloncillo combinan a la perfección con bebidas calientes.
El café de olla resalta las notas especiadas de la canela y el anís presentes en la masa.
El chocolate caliente es otra opción clásica, sobre todo en temporada de frío. Su textura espesa contrasta bien con lo esponjoso de la galleta.
PUBLICIDAD
También se disfrutan con atole, ya sea de vainilla o de piloncillo, para intensificar el sabor dulce. Un vaso de leche fría es la alternativa preferida entre los más pequeños.
PUBLICIDAD