Los microplásticos entran al cuerpo humano por ingestión, inhalación y contacto dérmico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Instituciones identifican hábitos que facilitan esta exposición: calentar comida en plástico, consumir productos enlatados, beber agua embotellada expuesta al calor, transportar alimentos en recipientes plásticos y calentar biberones en el microondas.
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Entre ellas la OMS, el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS) de Estados Unidos y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México.
Un adulto puede ingerir o inhalar hasta 320,000 partículas de microplástico al año, de acuerdo con revisiones científicas respaldadas por el NIEHS. Estas partículas ya se han detectado en sangre, pulmones, placenta, testículos y leche materna.
Un estudio citado por el NIEHS y publicado en el New England Journal of Medicine encontró que los pacientes con microplásticos en placa arterial tuvieron un riesgo significativamente mayor de infarto, derrame cerebral o muerte.
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Calentar comida en plástico libera bisfenol A a los alimentos
La Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), recomienda no calentar bebidas ni comida en recipientes de plástico dentro del microondas.
El calor acelera la migración del bisfenol A hacia los alimentos. Esta sustancia es un disruptor endocrino, es decir, altera el funcionamiento normal de las hormonas en el cuerpo.
La ingesta diaria tolerable de bisfenol A es de 0.2 nanogramos por kilogramo de peso corporal, según el INSP.
Un solo empaque plástico de 55 gramos puede contener 4,510 nanogramos de esta sustancia, muy por encima del límite considerado seguro.
El bisfenol A imita al estrógeno en el organismo. El INSP señala que esto puede alterar la producción de insulina, generar un desequilibrio hormonal y elevar los niveles de azúcar en la sangre.
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El consumo de comida enlatada expone a bisfenoles y ftalatos
Sedema advierte que todas las latas tienen un forro plástico elaborado a base de bisfenoles y ftalatos, compuestos que se usan para evitar la corrosión del metal pero que migran hacia el alimento que contienen.
El NIEHS documenta que los productos enlatados figuran entre las fuentes alimentarias con mayor contaminación por microplásticos y sus aditivos químicos.
La exposición continua a estos compuestos se asocia con alteraciones metabólicas.
Beber agua embotellada expuesta al calor aumenta la exposición
Sedema recomienda no consumir agua de botellas de plástico que hayan permanecido más de cuatro horas bajo calor.
El NIEHS confirma que el agua embotellada es, a nivel global, la segunda fuente de exposición a microplásticos más importante, solo detrás del aire y el polvo de interiores.
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Estudios revisados por la OMS en su reporte Microplastics in drinking-water muestran que el agua embotellada contiene en promedio más partículas que el agua de la llave.
La organización señala que los sistemas de tratamiento de aguas residuales, si operan de forma eficiente, remueven más del 90% de los microplásticos presentes.
Transportar y almacenar alimentos en plástico facilita la migración de partículas
Sedema recomienda evitar los recipientes de plástico para transportar comida y optar por alternativas de vidrio o acero.
El NIEHS respalda esta recomendación y sugiere sustituir el plástico por materiales durables como cartón, papel o vidrio al recalentar alimentos.
Investigadores del INSP señalan que el consumo de productos ultraprocesados en México se ha duplicado en las últimas tres décadas, lo que incrementa el contacto con empaques plásticos y, con ello, la exposición a estas sustancias.
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Calentar biberones en microondas libera bisfenoles a la leche del bebé
Sedema advierte que calentar biberones en microondas libera bisfenoles que se mezclan directamente con la leche que consume el bebé.
El NIEHS, a través de su investigadora Kjersti Aagaard, recomienda a las madres que, cuando sea posible, opten por la lactancia directa.
Para quienes extraen leche materna, sugiere alternativas no plásticas para congelar y almacenar el producto.
El tamaño de la partícula determina qué tan profundo penetra en el organismo
El NIEHS detalla que las partículas menores a 150 micrómetros pueden cruzar el epitelio intestinal.
Las menores a 20 micrómetros llegan al pulmón y al hígado mediante circulación sistémica.
Las partículas de entre 0.1 y 10 micrómetros, las más pequeñas, logran atravesar la barrera hematoencefálica y la barrera placentaria.
Esto significa que alcanzan tanto el cerebro como el feto en desarrollo durante el embarazo.
México produce más de 7 millones de toneladas de plástico al año
El INSP documenta que México genera más de 7,000,000 de toneladas de plástico anualmente. Investigadores del Centro de Investigación en Sistemas de Salud del instituto señalan que, de los 16,000 químicos presentes en los plásticos, 4,200 son conocidos como tóxicos.
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La evidencia clínica revisada por el INSP indica que la exposición temprana a estos compuestos causa daños cognitivos en la infancia.
En mujeres, provoca daños endometriales, afecta la fertilidad y aumenta el riesgo de cáncer.
La OMS, en su informe Dietary and inhalation exposure to nano- and microplastic particles, reconoce que persisten vacíos de información sobre los efectos de la exposición ambiental total a estas partículas, más allá del agua potable.
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