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Cepillarte los dientes no basta: la zona de la boca que más bacterias acumula

Hay una parte de la boca que la mayoría ignora al lavarse los dientes y que concentra más bacterias de lo esperado, con efectos que van del mal aliento a otros riesgos para la salud bucal

El IMSS advierte que no limpiar bien la boca puede causar encías inflamadas, caries y hasta pérdida de dientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La lengua es la parte de la boca que junta más bacterias, más incluso que los propios dientes.

El IMSS advierte que ahí se acumulan restos de comida, virus y microorganismos que el cepillado normal no logra sacar por completo.

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Esto pasa porque la lengua no es lisa. Está cubierta de miles de pequeñas protuberancias llamadas papilas, que forman surcos diminutos donde se atrapan restos de comida, células muertas y bacterias.

El cepillo de dientes, enfocado en limpiar el esmalte, no entra bien en esos espacios.

De acuerdo con la UNAM, los hábitos de limpieza son más importantes de que el tipo de marca de productos que se utilizan. (YouTube/@gacetaunam5347)

Por qué cepillarse los dientes no es suficiente

Cepillar los dientes limpia la placa que se forma sobre el esmalte, pero deja fuera casi por completo la lengua, que según estudios de la Facultad de Odontología de la UNAM funciona como un ecosistema aparte, con su propio tipo de bacteria distinto al que se junta en los dientes.

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El objetivo de limpiar la boca no es quitar toda la bacteria, sino mantener un balance entre ellas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La NOM-013-SSA2-2015, norma oficial de la Secretaría de Salud para prevenir enfermedades bucales en México, es clara en este punto: pide que la higiene bucal incluya hilo dental, limpieza interdental y otros auxiliares, no solo el cepillado.

La razón es que ningún método por sí solo cubre toda la boca.

Cuáles son los riesgos de no limpiar bien la lengua

El IMSS advierte, a través de un comunicado de prensa emitido en el marco del Día Mundial de la Salud Bucal, que la falta de higiene bucal completa —no solo de dientes— puede provocar mal aliento persistente, gingivitis, caries y pérdida de piezas dentales.

En casos más avanzados puede generar abscesos e infecciones.

En personas con diabetes, el Instituto señala un riesgo adicional: la falta de higiene bucal contribuye al descontrol del azúcar en la sangre, porque las infecciones bucales dificultan el manejo de la enfermedad.

La lengua tiene una superficie irregular cubierta de papilas que forman surcos microscópicos, a diferencia del esmalte liso de los dientes, lo que le permite retener más bacterias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mal aliento es, de hecho, el efecto más común y el que la gente nota primero.

Ocurre porque las bacterias que se quedan atrapadas en la lengua producen compuestos con olor fuerte al descomponer restos de comida y células muertas.

Qué se puede hacer para resolverlo

Lo más sencillo es agregar la limpieza de la lengua a la rutina diaria, de preferencia antes de dormir, junto con el cepillado de dientes y el hilo dental.

Existen dos opciones prácticas: usar la parte trasera de algunos cepillos de dientes que traen una textura especial para esto, o utilizar un limpiador de lengua, que suele ser más efectivo.

Una capa persistente sobre la lengua que no desaparece con la limpieza diaria puede ser señal de que la técnica no está removiendo la placa acumulada en sus papilas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La forma correcta de hacerlo es colocar el limpiador lo más atrás posible sobre la lengua, sin forzar hasta sentir náuseas, y arrastrarlo hacia adelante con una pasada firme pero suave.

Esto se repite entre tres y cinco veces, cubriendo toda la superficie de atrás hacia adelante, nunca de lado a lado ni con movimientos bruscos.

Después de cada pasada conviene enjuagar el limpiador con agua para quitar los residuos antes de seguir.

El IMSS recomienda revisión odontológica al menos dos veces al año, revisión que incluye la valoración de la lengua junto con dientes y encías. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tallar con demasiada fuerza puede lastimar la superficie de la lengua, así que la presión debe ser moderada.

La rutina de limpieza completa que recomienda el IMSS

El Instituto recomienda cepillarse los dientes tres veces al día con pasta dental, usar hilo dental todas las noches antes del cepillado para quitar la placa entre los dientes, y sumar la limpieza de la lengua a esa misma rutina nocturna.

También sugiere evitar el exceso de azúcares y bebidas con gas, y acudir al dentista cada seis meses para una revisión completa.

La falta de limpieza lingual favorece la gingivitis y la caries. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dejar fuera cualquiera de estos pasos, sobre todo la limpieza de la lengua, deja sin resolver la principal fuente de bacterias de la boca y puede derivar con el tiempo en mal aliento constante, inflamación de encías o caries que pudieron prevenirse.

El enjuague bucal no sustituye la limpieza bucal

Muchas personas creen que usar enjuague bucal resuelve el problema de las bacterias en la lengua, pero no es así.

Los enjuagues cosméticos solo cubren el mal olor de forma temporal, sin eliminar la bacteria que lo produce.

El uso del enjuague bucal es un paso de la limpieza y no sustituye el cepillado de dientes ni de lengua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El enjuague bucal es un complemento, no un sustituto de los demás pasos de higiene. Cepillado, hilo dental y limpieza de la lengua son los que realmente remueven la bacteria; el enjuague solo refuerza ese trabajo después de haberlo hecho, nunca en su lugar.

No todas las bacterias de la boca son dañinas

Es normal pensar que toda bacteria en la boca es mala, pero no es así. Algunas especies que viven en la lengua ayudan a mantener el equilibrio de la boca y a evitar que otros microorganismos más agresivos se multipliquen sin control.

El problema surge cuando la limpieza es insuficiente y las bacterias dañinas, las que producen mal olor e inflamación, se multiplican más que las benéficas.

No todas las especies que colonizan la lengua son dañinas: algunas participan en el equilibrio microbiano de la boca, según la revisión publicada en Immunity, Inflammation and Disease sobre los distintos nichos bucales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso limpiar la lengua no busca eliminar toda bacteria, sino mantener ese equilibrio bajo control con una rutina constante.

Qué alimentos favorecen la acumulación de bacterias en la lengua

El azúcar y los alimentos pegajosos son los principales aliados de las bacterias bucales, porque quedan atrapados con facilidad en los surcos de la lengua y entre los dientes, donde sirven de alimento para los microorganismos.

El IMSS recomienda reducir el consumo de bebidas carbonatadas y dulces por esta razón.

Las bebidas azucaradas dejan residuo sobre la superficie lingual con mayor facilidad que el agua, lo que prolonga el tiempo de contacto entre el azúcar y las bacterias que colonizan la lengua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La resequedad de boca también favorece la acumulación bacteriana, porque la saliva ayuda a limpiar de forma natural.

Tomar agua durante el día, evitar el tabaco y masticar bien los alimentos son medidas simples que reducen la cantidad de residuos que quedan atrapados en la lengua entre una limpieza y otra.

Cuándo es necesario acudir con un dentista

Si después de limpiar la lengua a diario el mal aliento persiste, o si aparece una capa blanca o amarilla que no se quita con el cepillado normal, conviene acudir a revisión con un dentista.

Estos signos pueden indicar que la limpieza no es suficiente o que existe otra causa de fondo.

Un odontólogo es el profesional de salud capacitado para diagnosticar, prevenir y tratar enfermedades de dientes, encías y demás estructuras de la boca, incluida la lengua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El IMSS recomienda revisión dental cada seis meses, sin esperar a tener molestias, para detectar a tiempo cualquier acumulación de placa que no se haya identificado en casa.

Ignorar estos signos por mucho tiempo puede derivar en infecciones que requieran tratamiento más complejo.

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