Cuatro señales de invasión de grillos pasan inadvertidas en la mayoría de los hogares mexicanos antes de que aparezca el primer ejemplar a la vista.
Extensiones universitarias de Estados Unidos como Missouri, Arizona y Clemson coinciden en que estos indicios anticipan una infestación semanas antes del canto nocturno, la pista más conocida.
PUBLICIDAD
En México, la especie que con mayor frecuencia se instala en interiores es el grillo doméstico tropical (Gryllodes sigillatus).
Un grupo de estas señales se confunde fácilmente con las de otra plaga común en casa: la cucaracha.
La diferencia está en el movimiento, el sonido y la forma del excremento, según guías especializadas de identificación de plagas.
Excremento del tamaño de un grano de pimienta se acumula en rincones
El primer indicio, y el más citado por las extensiones universitarias, son pequeños gránulos oscuros y cilíndricos de uno a dos milímetros. Se acumulan en esquinas, bajo rodapiés y detrás de electrodomésticos como refrigeradores o lavadoras.
PUBLICIDAD
La Universidad de Missouri y la Universidad de Arizona coinciden en que estos residuos suelen confundirse con tierra o migas.
La diferencia con la cucaracha alemana está en la forma: el excremento de grillo es más alargado y cilíndrico, mientras que el de cucaracha es más fino, como café molido.
Las telas se rasgan sin agujeros circulares, a diferencia de la polilla
La segunda señal aparece en la ropa. Los grillos no perforan la tela como la polilla: raspan la superficie de la fibra al alimentarse, dejando zonas ásperas y deshilachadas visibles a simple vista.
PUBLICIDAD
Según la Extensión de la Universidad de Maryland, el daño se concentra en prendas de algodón, lana, seda o lino manchadas con sudor, comida o bebidas. Esa condición atrae directamente al insecto y acelera el deterioro del tejido.
Cáscaras color café aparecen cerca del calentador de agua o la cocina
El tercer indicio son las mudas de piel, también llamadas exuvias.
El grillo doméstico pasa por tres etapas —huevo, ninfa y adulto— y desprende su exoesqueleto varias veces antes de alcanzar el estado adulto, según la Extensión de la Universidad Estatal de Utah.
PUBLICIDAD
Estas cáscaras translúcidas de color café amarillento se acumulan cerca de fuentes de calor: calentadores de agua, chimeneas y áreas de cocina.
Ahí el insecto encuentra el calor y la humedad constante que necesita para sobrevivir todo el invierno, precisa la Extensión de la Universidad de Clemson.
Ver un grillo de día indica que el refugio ya está saturado
La cuarta señal es de comportamiento. El grillo es un insecto estrictamente nocturno: permanece oculto durante el día y sale a buscar alimento por la noche, cuando también produce su característico chirrido al frotar las alas.
PUBLICIDAD
Según la Extensión de la Universidad de Minnesota, verlo activo en horario diurno es señal de que la población alcanzó un punto de saturación. Los ejemplares se ven forzados a salir de sus escondites habituales en busca de espacio o comida adicional.
La tranquilidad ante la luz distingue al grillo de la cucaracha
El grillo tiene patas traseras grandes y musculosas que le permiten saltar varias veces su tamaño cuando se siente amenazado. La cucaracha no salta: su cuerpo aplanado está hecho para correr rápido y meterse en grietas.
Al encender una luz de repente, la cucaracha corre de inmediato hacia la oscuridad. El grillo reacciona distinto: puede quedarse quieto un momento o saltar, sin esa huida instantánea típica de la cucaracha.
PUBLICIDAD
Otra forma de distinguirlos es cómo ponen sus huevos. La cucaracha carga una cápsula color marrón, llamada ooteca, donde protege decenas de huevos.
El grillo no usa esa cápsula: entierra los huevos uno por uno en la tierra con un órgano en forma de aguja que tiene en la parte final del abdomen.
Recomendaciones para que los grillos no se metan a tu hogar
La Extensión de la Universidad de Maryland recomienda revisar burletes desgastados en puertas y aplicar espuma de poliuretano alrededor de ventanas de sótano, ductos de secadora y entradas de tuberías.
PUBLICIDAD
El grillo aprovecha cualquier abertura, sobre todo cuando baja la temperatura en otoño.
Cambiar los focos exteriores por bombillas amarillas reduce la atracción del insecto hacia la luz blanca durante la noche.
Mantener la tierra suelta o el mantillo alejados de los cimientos también limita las zonas de refugio cercanas a la vivienda.
PUBLICIDAD