Desde el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se mantiene abierta la discusión sobre la regulación de celulares y dispositivos tecnológicos en la escuela. Hasta la fecha se ha consultado la opinión de especialistas y docentes. Ante este panorama, Tejiendo Redes Infancia, organismo defensor de los derechos de niñas, niños y adolescentes, sostiene que “México debería regular después de escuchar a las infancias, no simular escuchar después de regular”.
La organización subrayó que el país cuenta con un marco legal que respalda a la niñez así como a adolescentes, el cual responsabiliza a las autoridades de establecer mecanismos de participación directa y efectiva para informarles cómo fueron tomados en cuenta sus puntos de vista, frente a esta regulación que les afectará directamente a ellos. Proponen que la consulta se realice:
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- Diferenciada por edad.
- Accesible para estudiantes con discapacidad, indígenas, así como apta para los contextos en los que viven cada uno.
- Incluir a la niñez y juventud que está fuera de las aulas.
“Las infancias no son usuarias pasivas que deban ser protegidas mediante silencios o prohibiciones. Son sujetos de derechos y ciudadanía digital presente, capaces de aportar conocimiento sobre los entornos digitales que habitan”, afirma Juan Martin Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, quien también advierte que, de seguir el debate sin la voz de las niñas, niños y adolescentes, se puede establecer una política que reproduzca adulcentrismo y violencia.
Los peligros digitales van más allá de las paredes escolares
La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha planteado que el debate debe superar la simple prohibición de teléfonos, debido a que el desafío no se reduce a decidir si un estudiante puede usar un celular durante determinadas horas.
Una medida escolar puede disminuir distracciones o conflictos dentro del aula. No modifica, por sí sola, los discursos de odio, la violencia sexual digital, la misoginia ni los modelos de negocio que acompañan a los menores fuera de ese horario, señala Tejiendo Redes Infancia.
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El problema también está en los sistemas de recomendación que seleccionan y multiplican determinados mensajes. Las redes sociales pueden amplificar desigualdades y violencias ya presentes en la vida cotidiana.
Las investigaciones sobre la manosfera advierten que los espacios digitales permiten organizar comunidades antifeministas. La economía de la atención puede favorecer contenidos extremos o sensacionalistas cuando estos producen interacción, circulación y visibilidad.
La organización advierte que una política centrada únicamente en edades, horarios o restricciones deja afuera cuestiones como el diseño persuasivo de las aplicaciones, “la monetización del odio y las obligaciones de las empresas tecnológicas”.
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La alfabetización digital exige responsabilidades fuera del aula
Una adolescente puede enfrentar la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento después de clases; también puede recibir recomendaciones de contenido misógino mientras usa su celular en casa. El acoso puede trasladarse de la escuela a una plataforma y continuar durante la noche.
De acuerdo con el organismo defensor de los derechos de niñez y adolescentes, señala a la alfabetización digital crítica como una vía para incorporar en México, esta incluye explicar cómo operan los algoritmos, qué contenidos priorizan y qué intereses intervienen en su circulación.
Las comunidades educativas requieren formación docente, acompañamiento familiar, canales de denuncia funcionales y protección de datos personales. Las empresas tecnológicas también enfrentan obligaciones frente a los daños que facilitan o amplifican sus servicios.
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Inglaterra incorpora misoginia, consentimiento y seguridad digital a su guía educativa
De acuerdo con Tejiendo Redes Infancia, Inglaterra, puede ser un ejemplo que debe analizar México. Desde septiembre de 2026 aplica una guía estatutaria de educación sobre relaciones, sexualidad y salud que incorpora contenidos sobre misoginia, consentimiento, pornografía, deepfakes y seguridad digital. El esquema busca que las escuelas intervengan antes de que aparezcan agresiones, acoso o difusión de imágenes íntimas sin autorización.
La enseñanza desplaza la respuesta limitada a la sanción o la entrega de información. La escuela aborda valores, vínculos afectivos y desarrollo socioemocional como parte de una política de protección frente a riesgos que circulan en plataformas digitales.
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