Existe una técnica llamada enfleurage que permite hacer un perfume natural de gardenia en casa sin alcohol ni calor.
Consiste en poner pétalos frescos sobre una capa de manteca vegetal sólida sin olor durante varios días, hasta que esa manteca absorbe el aroma de la flor.
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Lo documenta The Herbal Academy, una institución educativa especializada en herbolaria.
Cualquier persona con acceso a flores frescas de gardenia y a una grasa vegetal sin aroma puede hacerlo en casa.
Los ingredientes y materiales que se necesitan
Los materiales, según The Herbal Academy, son los siguientes:
- Grasa vegetal sin olor, sólida a temperatura ambiente. Puede ser manteca de coco o manteca de karité. La grasa debe estar refinada para que no tenga ningún aroma propio que se mezcle con el de la flor.
- Flores frescas de gardenia, sin rocío ni lluvia encima y ligeramente marchitas antes de usarse.
- Un recipiente de vidrio o acero inoxidable con tapa.
- Una espátula flexible, un cuchillo de mantequilla y unas pinzas.
- Un frasco de vidrio con tapa hermética para guardar el producto final.
Cómo hacer un perfume de gardenia natural y sin alcohol, paso a paso
El procedimiento completo, de acuerdo con The Herbal Academy, es el siguiente:
- Extender la grasa sin olor en el fondo del recipiente, hasta una profundidad de 1.3 centímetros.
- Rayar ligeramente la superficie de la grasa con el cuchillo de mantequilla. Esto aumenta el área de contacto entre la manteca y los pétalos.
- Colocar las flores de gardenia sobre la grasa y presionarlas con suavidad, sin que se hundan por completo.
- Guardar el recipiente en un lugar oscuro, fresco y seco. Cubrirlo sin cerrarlo por completo, para que no entre polvo pero sí pueda salir la humedad.
- Revisar las flores cada 24 a 48 horas. Retirar de inmediato cualquier pétalo que muestre moho.
- Cuando las flores se vuelvan transparentes o dejen de oler, quitarlas con las pinzas y poner flores frescas en su lugar.
- Repetir este ciclo completo entre 6 y 36 veces, según qué tan fuerte se quiera el aroma final. Entre más veces se repita, más concentrado queda el perfume.
- Cuando el aroma alcance la intensidad deseada, pasar la grasa aromatizada —que se llama pomada— a un frasco de vidrio con tapa hermética, usando la espátula.
Antes de usar el perfume terminado sobre la piel, conviene aplicar una pequeña cantidad en el antebrazo y esperar entre 24 y 48 horas.
Según DermNet NZ, portal de referencia dermatológica, los extractos florales pueden provocar dermatitis de contacto en personas sensibles a las fragancias naturales, por lo que se recomienda evitar aplicar cualquier extracto sin hacer una prueba previa.
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Por qué este método funciona y hace que huela delicioso a flor fresca
Una revisión científica disponible en PubMed Central, plataforma de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) explica que la técnica funciona porque el aroma de la flor pasa de forma natural hacia la grasa, sin necesidad de calor ni de químicos agresivos que puedan destruir los compuestos responsables del olor.
Según esa revisión, en pruebas hechas con jazmín, rosa y frangipani, la mayor cantidad de aroma capturado fue de 0.89% del peso total, y el mejor resultado se obtuvo alrededor del quinto día de contacto entre la flor y la grasa.
Por qué no hace falta usar alcohol en ningún momento
A diferencia de otros perfumes caseros, que necesitan alcohol para diluir aceites esenciales, la pomada obtenida con este método ya funciona como perfume sólido en cuanto se guarda en el frasco. No requiere ningún paso adicional de dilución ni de mezcla con líquidos.
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Según The Herbal Academy, la pomada puede guardarse en un lugar fresco y oscuro hasta por un año sin perder su aroma.
La gardenia es la flor emblema de Fortín de las Flores, Veracruz
Un estudio disponible en la plataforma Redalyc documenta que la gardenia llegó a México en 1882, cuando el hacendado Antonio Polanco trajo los primeros ejemplares desde un viaje a Europa hasta el municipio de Fortín de las Flores, en Veracruz. Ahí reemplazó huertas de café por plantaciones de esta flor.
Según la misma publicación, el cultivo alcanzó su época de mayor auge entre las décadas de 1940 y 1960, cuando la gardenia se vendía a los viajeros que hacían escala en la estación de tren local, en la ruta entre el puerto de Veracruz y la Ciudad de México.
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La flor se convirtió en símbolo de la región y aparece representada en el escudo del municipio.
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