Las espacios entre los azulejos del baño acumulan moho con facilidad porque son superficies porosas, retienen humedad después de cada ducha y rara vez se secan por completo.
El moho se reproduce mediante esporas microscópicas que flotan en el aire y germinan en cuanto encuentran humedad.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) advierte, a través de su portal oficial, que el moho crece en cualquier superficie húmeda en un plazo de entre 24 y 48 horas, y que limpiar sin resolver la fuente de humedad garantiza que regrese.
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El proceso correcto empieza por lavar y desinfectar la superficie, y se sostiene controlando la humedad.
Cómo limpiar el moho del espacio entre los azulejos del baño
El Departamento de Salud del estado de Washington establece, a través de su portal oficial, un protocolo para limpiar moho en superficies de baño.
El primer paso es lavar con una solución de detergente para ropa y agua tibia, tallar el moho y dejar secar por completo.
El segundo paso es opcional pero recomendado cuando el moho ya está asentado: aplicar una solución de cloro con agua.
La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) documenta, a través de su Revista del Consumidor, que la proporción segura de cloro para superficies de baño es un cuarto de taza diluida en dos litros de agua, con cinco minutos de contacto y enjuague posterior. Sin mezclas.
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Alternativa de limpiador casero sin cloro para limpiar el moho
Para quienes prefieren una solución sin cloro, el Departamento de Ecología del estado de Washington publica, a través de su documento Prácticas de Limpieza más Seguras para Reducir Exposición a Tóxicos, una receta casera: una cucharada de detergente líquido para ropa en una taza y media de agua tibia, mezclados en una botella con rociador.
Se rocía sobre la superficie, se talla el moho y se deja secar por completo sin enjuagar.
La EPA precisa, a través de su portal, que el moho muerto sigue siendo alergénico. No basta con aplicar el producto: el moho debe retirarse físicamente de la superficie con fricción, haciendo uso de elementos de protección como guantes y mascarilla.
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La Profeco advierte: no mezclar limpiadores químicos
La Profeco advierte, a través de su portal oficial, que mezclar cloro con amoníaco —presente en varios limpiadores multiusos de uso común en hogares mexicanos— genera cloramina, un compuesto que provoca daños pulmonares y hepáticos.
En niveles bajos causa dolor de cabeza y dificultad para respirar.
La misma institución indica que no deben mezclarse productos químicos a menos que las instrucciones de uso de cada uno lo permitan expresamente, porque las mezclas pueden inactivar los desinfectantes o producir sustancias tóxicas.
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Ventilación y secado: medidas preventivas para evitar que el moho aparezca
La ventilación es la medida preventiva para evitar que el moho aparezca nuevamente en las superficies del baño.
El Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó en la Revista Mexicana de Física que la ventilación cruzada —abrir ventanas o puertas en lados opuestos del espacio— alcanza 60 cambios de aire por hora con una velocidad de viento de apenas 0.85 metros por segundo.
La EPA establece que la humedad relativa interior debe mantenerse entre 30% y 50% para inhibir el crecimiento de moho, y recomienda instalar extractores en baños que expulsen el aire hacia el exterior.
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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) suman una regla práctica: cualquier superficie mojada debe limpiarse y secarse en un máximo de 24 a 48 horas. Pasado ese tiempo, las esporas encuentran las condiciones para crecer.