Dejar el trapo húmedo doblado sobre la barra, guardado sin secar o enjuagarlo en agua estancada en lugar de agua corriente son hábitos comunes en los hogares mexicanos que, sin que se note, acumulan humedad y generan uno de los mayores riesgos sanitarios dentro de la cocina.
La Norma Oficial Mexicana NOM-251-SSA1-2009 de la Secretaría de Salud lo indica con claridad: los trapos y jergas que no se lavan, desinfectan y secan con la frecuencia requerida se convierten en fuente de contaminación.
Aunque la norma es de observancia obligatoria para establecimientos que procesan alimentos, los microorganismos actúan igual en una cocina doméstica.
El 49% de los trapos de cocina analizados tenía bacterias patógenas
La investigadora Susheela D. Biranjia Hurdoyal, del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Mauritius, presentó ante la American Society for Microbiology el análisis de 100 trapos tras un mes de uso. El 49% tenía crecimiento bacteriano.
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Los trapos húmedos registraron una carga mayor que los secos. Los de uso múltiple —secar manos, limpiar la estufa, sostener utensilios calientes— duplicaron la contaminación frente a los de uso único.
De las muestras positivas, 36.7% contenía bacterias coliformes, entre ellas Escherichia coli, asociada a contaminación fecal y causante de diarrea severa.
El 36.7% presentó Enterococcus, microorganismo que puede provocar infecciones urinarias e intestinales, y 14.3% Staphylococcus aureus, responsable de intoxicaciones alimentarias.
La autora señaló: “El uso húmedo y múltiple de los trapos de cocina debe desalentarse”.
Un trapo guardado húmedo puede duplicar su carga bacteriana cada 20 minutos
Según el estudio de la Universidad de Mauritius, una bacteria puede duplicar su población cada 20 minutos cuando encuentra temperatura ambiente, humedad y restos orgánicos.
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Un trapo doblado sobre la barra, sin secar, reproduce ese ciclo sin interrupción durante horas.
La contaminación cruzada ocurre cuando ese mismo trapo pasa de una superficie a otra: las bacterias viajan del jugo de carne cruda al plato limpio, de la estufa a las manos.
Las Directrices de la OMS sobre la calidad del aire interior advierten que la humedad persistente y el crecimiento microbiano en las superficies interiores deben evitarse o reducirse al mínimo, ya que generan efectos adversos para la salud.
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Lavar no es desinfectar: la distinción que la NOM-251 obliga a conocer
La NOM-251-SSA1-2009 establece una diferencia que la mayoría de los hogares ignora.
Limpiar significa eliminar suciedad visible. Desinfectar es reducir los microorganismos a un nivel que no represente riesgo para la salud.
Enjuagar el trapo bajo el chorro del fregadero cumple la primera definición, no la segunda.
La misma norma, señala que los trapos tengan uso exclusivo: uno para superficies en contacto con alimentos, otro para mesas y zonas de trabajo, otro para pisos.
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Mezclar funciones en un solo trapo es la condición exacta que el estudio de Mauritius identificó como factor de mayor contaminación.
Tres cucharadas de cloro por litro de agua: el procedimiento oficial
La Guía de Autoverificación de Buenas Prácticas de Higiene de los Servicios de Salud de Veracruz detalla el procedimiento: lavar con agua y jabón, enjuagar, sumergir entre 10 y 15 minutos en solución desinfectante de cloro —tres cucharadas soperas por litro de agua— y colgar en lugar ventilado hasta secar por completo.
Doblar el trapo antes de que seque reinicia el ciclo de contaminación.
La limpieza de utensilios siempre requiere agua corriente, no estancada, indica Berenice de la Barrera, del Programa Universitario de Alimentos de la UNAM, en un boletín de la Dirección General de Comunicación Social de la universidad.
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Usar una cubeta para remojar ”solo concentra la carga microbiana".
El mismo principio aplica al trapo: el agua atrapada entre las fibras no elimina bacterias, les da las condiciones exactas para multiplicarse.