El atún rojo acumula más mercurio y más omega-3 que el atún claro. Esa diferencia la documentan la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y un estudio de la UNAM publicado en la Revista Internacional de Contaminación Ambiental.
El mercurio es un metal pesado que ingresa al océano principalmente por la quema de combustibles fósiles.
Los peces lo absorben en su forma orgánica —metilmercurio—que se acumula en tejidos y se transfiere a quien los consume. A mayor tamaño y edad del pez, mayor concentración.
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Los omega-3, por su parte, son ácidos grasos poliinsaturados que el cuerpo humano no produce por sí solo y que se asocian con la reducción de triglicéridos en sangre y la protección cardiovascular.
El atún rojo es un depredador más longevo y graso que el atún claro o yellowfin, la especie que domina las latas vendidas en México.
El atún rojo tiene más mercurio que el atún claro, según la FDA
La FDA mide el mercurio en partes por millón (ppm): una ppm equivale a un miligramo de mercurio por cada kilo de pescado. El atún rojo registra 0.386 ppm frente a 0.354 ppm del atún claro.
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En México, la Norma Oficial Mexicana NOM-027-SSA1-1993 fija en 1.0 miligramo de mercurio por kilogramo de pescado como límite máximo permitido.
Ambas especies lo cumplen en condiciones normales, aunque el margen se estrecha en ejemplares grandes capturados en zonas contaminadas.
Un tercio de las latas de atún en México tiene demasiado mercurio, detectó la UNAM
El Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM analizó 84 muestras de atún y sardinas de seis marcas comerciales producidas en México.
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Los investigadores publicaron los resultados en la Revista Internacional de Contaminación Ambiental: el mercurio en las latas analizadas osciló entre 0.18 y 4.52 miligramos por kilogramo, con un promedio de 1.23.
Ese promedio rebasa el límite que fija la Norma Oficial Mexicana —1.0 miligramo por kilogramo— y fue siete veces mayor al que la FDA registraba en ese periodo para productos equivalentes.
El 36% de las muestras superó ese tope. Los autores exigieron un muestreo de mayor escala para determinar la magnitud del problema en el mercado nacional.
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Los investigadores no identificaron una marca específica como la más contaminada, sino que la variación fue significativa entre diferentes lotes.
El atún en lata pierde omega-3 si viene en aceite, confirmó la PROFECO
En omega-3, el atún rojo fresco aporta entre 1.3 y 3.34 gramos por cada 100 gramos de porción comestible, frente a entre 0.5 y 3.20 gramos del atún claro fresco y cerca de 0.5 gramos del listado en lata.
La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), en su estudio de 52 productos de atún enlatado realizado bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-235-SE-2020, confirmó que el enlatado en aceite reduce la disponibilidad de ácidos grasos.
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El EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), los dos tipos de omega-3 que aporta el atún, se disuelven en el aceite de la lata y se pierden al escurrir el contenido.
Atún y embarazo: la Universidad Iberoamericana recomienda evitarlo
La doctora Alejandra de Jesús Cantoral Preciado, coordinadora de la Clínica de Nutrición de la Universidad Iberoamericana, señaló en una nota publicada en el portal oficial de la universidad que el atún enlatado concentra una proporción alta de la exposición de la población mexicana al metilmercurio.
Recomienda a las embarazadas evitar su consumo y priorizar especies como salmón, sardina y anchoas, que ofrecen mejor equilibrio entre omega-3 y metilmercurio.
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La especialista precisa que los beneficios de consumir pescado son mayores que los riesgos, siempre que se elijan especies con bajo contenido de metilmercurio y alto aporte de omega-3.