¿Cómo saber si tu hígado está enfermo? El daño hepático está entre las 10 principales causas de muerte en México

Identificar de manera temprana los signos de un padecimiento de este tipo puede ser decisivo para el pronóstico y su desarrollo en el cuerpo humano

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Ilustración editorial didáctica muestra los diversos factores de riesgo, como el alcohol, el azúcar, la obesidad, la medicación y la presión arterial alta, que pueden impactar negativamente la salud del hígado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las enfermedades hepáticas se encuentran dentro de las diez principales causas de fallecimiento en México, resaltando la necesidad de prestar atención a la salud de este órgano vital.

El hígado cumple funciones esenciales como la desintoxicación del organismo, el almacenamiento de energía y la producción de proteínas necesarias para el cuerpo. Por ello, detectar a tiempo cualquier alteración resulta fundamental para prevenir complicaciones graves.

Cuidar de su buen estado es muy importante, ya que diversos factores pueden afectar su funcionamiento y derivar en daños que dificultan su labor. Entre las afecciones más comunes se halla la enfermedad hepática por esteatosis, anteriormente llamada hígado graso, cuyo nombre fue actualizado en 2023 para precisar mejor sus características clínicas y patológicas.

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Identificar de manera temprana los signos de un padecimiento de este tipo puede ser decisivo para el pronóstico y su desarrollo en el cuerpo humano.

Factores de riesgo y evolución de la enfermedad hepática

La esteatosis se define como la acumulación anormal de grasa en el hígado, aunque no siempre está relacionada con el peso corporal. Varios elementos incrementan la probabilidad de desarrollar esta alteración: el consumo elevado de bebidas alcohólicas, la presencia de diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y la hipertensión arterial. Según la doctora Emma Isabel Hidalgo Pérez Tejada, especialista en investigación posdoctoral en la UNAM, este daño puede tener distintas fases.

“Puede ir de una simple acumulación de grasa, pasando por inflamación, lesiones en las células hepáticas, hasta una cirrosis y daño irreversible. Esto dependiendo a qué factor de riesgo se asocie”, explicó la experta.

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La enfermedad hepática por esteatosis, antes conocida como hígado graso, es una de las diez principales causas de muerte en México y requiere cambios de hábitos para su prevención. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La enfermedad comprende un amplio rango de manifestaciones clínicas. Estas pueden variar desde formas leves y reversibles hasta cuadros severos con consecuencias permanentes. El reconocimiento oportuno de los factores de riesgo y la vigilancia médica resultan esenciales para evitar su progresión.

Diagnóstico y recomendaciones para el tratamiento de este padecimiento

El doctor Salvador Fonseca Coronado, quien dedica su labor a investigar el desarrollo de métodos diagnósticos a través de análisis bioquímicos en sangre, señaló que la biopsia hepática sigue siendo el método más confiable para establecer el diagnóstico definitivo.

Aunque existen pruebas físicas, antropométricas y de imagen, el 80% de los exámenes bioquímicos pueden no mostrar alteraciones hasta etapas avanzadas.

El abordaje terapéutico depende del origen del daño. En general, se aconseja evitar el consumo de alcohol y tratar las enfermedades asociadas. No obstante, el tratamiento inicial suele centrarse en cambios en el estilo de vida: reducir grasa corporal, practicar actividad física regular (como caminar entre 30 y 45 minutos diarios) y seguir una alimentación balanceada.

Entre las recomendaciones, el especialista aseguró que es necesario priorizar una dieta baja en calorías, limitando la fructosa y las grasas trans, al tiempo que se incrementa la ingesta de ácidos grasos omega 3 y 6. Esto tiene el objetivo es disminuir las calorías en un 25% y alcanzar una reducción de peso de entre 5 y 10%. También se sugiere eliminar productos ultraprocesados, aumentar el consumo de prebióticos, vitaminas y alimentos funcionales como brócoli, nueces y aceite de oliva.

Mantener bajo control los factores de riesgo y adoptar hábitos saludables puede marcar la diferencia y evitar la evolución hacia complicaciones hepáticas graves. Detectar a tiempo los síntomas y seguir las orientaciones médicas es clave para preservar la función de este órgano fundamental.